El autor español, a diferencia de otras opiniones frecuentes, observa buen movimiento entre poetas jóvenes, al menos en su país.
Antonio Colinas (La Bañeza, 1946), viajó recientemente a Oviedo para una actividad en el club La Nueva España. El poeta viene de presenciar en su ciudad natal la presentación de su archivo personal en formato digital, que así quedó a disposición del público e investigadores en la Casa de Poesía de La Bañeza, un proyecto que cuenta con su apoyo decidido.
El poeta atesora varios de los premios más apreciados en España, comenzando por el de la Crítica de Poesía Castellana, en 1976, que consiguió con “Sepulcro en Tarquinia”. Siguieron el Nacional de Literatura, el de la Crítica de Castilla y León y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Es también novelista, traductor y ensayista. Una de sus obras como ensayista se refirió a su maestro, Vicente Aleixandre. Asimismo, editó antologías de Juan Ramón Jiménez y Rafael Alberti, entre otros.
Con motivo de su presencia en Oviedo, La Nueva España mencionó la visita a la Capital Mundial de la Poesía, como es denominado el Principado de Asturias. Colinas dijo que adhiere al criterio según el cual “cualquier lugar puede ser el centro del mundo si hay amor a la cultura y, bajo este punto de vista, Asturias y Oviedo van a ser el centro del mundo por toda esa labor que se hace por la poesía”.
Luego fue consultado sobre el lugar de la poesía en el mundo, afectado por múltiples conflictos, sobre lo que dijo: “En estos tiempos tenemos que volver a la poesía. La poesía es muchas cosas, siempre ha existido en el mundo, documentada al menos desde los sumerios desde el XX o XXV antes de Cristo. La poesía es algo consustancial al ser humano, a los sentimientos, a los pensamientos”.
Los poetas, insistió, “tendrán que estar atentos a este momento crítico, en el que han vuelto las guerras. Es época de transición hacia un mundo que no sabemos cómo va a ser”.
Ser poeta, agregó Colinas, “es una manera de ser y de estar en el mundo”, en el que confluyen muchas circunstancias. Mencionó el imperio de las nuevas tecnologías, que “tienen un lado muy positivo y otro que nos causa incertidumbre”.
La entrevistadora, María José Iglesias, le dijo: “Siempre es posible regresar a Virgilio, a los clásicos”. El poeta expresó al respecto: “Virgilio nos lleva a los clásicos grecolatinos, venimos de allí, de Virgilio, y antes de Homero. Lo clásico y los clásicos son un canon en el tiempo. La poesía es palabra que no pasa. Para mí poesía y vida tienen que ir fundidas. El poema ideal es aquel en el que el poeta piensa y siente”.
Fue consultado entonces sobre la presencia de la poesía entre los jóvenes, sobre lo cual opinó que su participación en concursos literarios le permite verificar que “así como la poesía en Europa había bajado el tono, con lenguaje poco intenso, ahora observamos que los jóvenes se han abierto de nuevo a otros géneros. Vuelve lo metafísico, la naturaleza, se ha abierto el abanico de temas”.
Acerca de su trayectoria y el vínculo con Vicente Aleixandre, recordó la “cordialidad y humanidad que tenía”, pues “poseía el don de llevar la concordia”.
Consultado sobre María Zambrano, expresó que “siempre fue muy cercana a los poetas”, a quienes legó el concepto de “razón poética, que surgió de un encuentro con Ortega, cuando le llevó un ensayo”.
La entrevista original está disponible en este vínculo:
https://www.lne.es/oviedo/2025/03/17/poesia-palabra-pasa-fundida-vida-115368723.html