• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
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    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
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  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Santiago Montobbio

   Nació en Barcelona, en 1966. Licenciado en Derecho y en Filología Hispánica, comenzó a publicar poesía en 1989 con “Hospital de inocentes”. Los poemas que siguen fueron enviados por el autor a pedido de La Poesía Alcanza. Forman parte de su libro más reciente, presentado en marzo en Barcelona, “La lucidez del alba desvelada”.

 

HE TENIDO QUE VOLVER A SER PEZ Y SER ESCAMA.

He tenido que volver a ser antiguo. Que ser limpio.

Que ser otra vez niño. He tenido

que recuperar la infancia y volver

a las edades más antiguas de la tierra.

A la memoria perdida. Al tiempo sepultado.

He tenido que volver a ser el fuego

y la luz del primer día, que la “tiniebla

aleja y rasga. He tenido que ser

otra vez pez, antiguo y niño

para que sea cierto mi querer. Para quererte.

Para que mi amor sea profundo y verdadero he tenido

que perderme y olvidarme, que dejar atrás

como a quien se le cae del bolsillo en una esquina

mi vida pasada, y he tenido

que atravesar el tiempo, que agotarlo

y volver a estar en el principio. (Adiós a todo,

y bienvenida a la vida

en ti y por todo sentido). Sólo así

puedo sentir que te quiero, y que así

el amor se ha cumplido.

--

 

ME DESPINTO EN TU AMOR Y TAMBIÉN EN LA LLUVIA.

Te quiero de olvido.

                                      Escribo en la noche,

no sé si el dolor apaciguo. El dolor de la busca,

de la ausencia. De la manera en que al final

nunca te encuentro. Estás al final de mí mismo,

al final de todo, como agua o paisaje único,

pero quizá son siempre ciertos los principios y así

me despinto en tu amor y también en la lluvia.

Y me llenas de olvido.

 

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