• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Manuela Vicente Fernández, de España

 

   Poema enviado por Manuela Vicente Fernández, de Orense, Galicia, España.  La autora publica en lascosasqueescribo.wordpress.com

 

   Una vez lloré

 

Una vez lloré.

Se me abrió el llanto,

como un caudal inmenso que brotase

de mi profundo ser.

Me volví fuente.

Por mi cuerpo ascendió el lodo

del fondo.

Todos decían al verme que estaba preciosa,

radiante y joven como nunca.

Pero yo sentía que el agua

me estaba asfixiando,

mis pulmones eran como esponjas.

Me fui anegando poco a poco,

dejándome morir ahogada,

sin que nadie quisiese percibir que pasaba

del verde al amarillo.

Me fui pudriendo poco a poco,

 hasta quedarme seca, vaciada.

Mis brazos, cual ramas encogidas, colgaban

de mi cuerpo de arena.

Comencé a ser desierto, árido, seco,

que sabía a tristeza en la noche.

Un desierto con ojos que nadie recorría.

Un desierto en tus brazos,

perdidos para siempre en la ilusión

de abrazarme.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.