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  • 8 de Marzo / Hablarán de nosotras

    IRENE GRUSS

    Movimiento

    Una mujer sola frente al mar
    es más majestuosa que él.
    Puede pasar una gaviota
    augurando la muerte
    o puede caer el sol humedeciendo
    las lonas de las carpas
    hasta apagarlas,
    pero una mujer
    frente al mar
    mece su soledad como una dueña
    y no se estremece.
    La luz
    del mar tiene la importancia
    y el movimiento de su ánimo, de su alma.
    El viento suena alrededor
    de la mujer
    y la despierta:
    ahora se trata de la playa sin luz, una mujer,
    el sol caído, el sonido del mar,
    carpas levantadas,
    el viento que lo da vuelta todo.

    (Nació en Buenos Aires, 1950. Publicó “La luz en la ventana”, en 1982; “El mundo incompleto”, 1987; “Solo de contralto”, 1998; “La dicha”, 2004; “Música amable al fin”, 2012, entre otros títulos. El Fondo de Cultura Económica publicó en 2013 la antología “Pasajera del viento”. Un año después se publicó en Madrid “Humo-Antología personal”. Fue coordinadora de talleres y es reconocida como gran formadora de poetas. Murió en Buenos Aires, en 2018).

    ANA JIMENA SÁNCHEZ

    Nosotras

    Hablarán de nosotras
    porque supimos sonreírle
    a los tiempos de guerra
    porque fuimos nuestras
    y así
    como bellas letras japonesas
    sostenidas sobre trozos de
    papel algodón
    dirán que amamos
    no como quien ama el atardecer
    sino como quien ama
    porque perdona
    hablarán de ti
    y de mí
    y de todas las cosas
    que dijimos
    cuando supimos que la palabra
    podía ser hogar
    por tu pasado dirán
    que fueron tus
    amantes
    exóticos países
    por el mío dirán
    que me quedé
    en Alejandría
    habremos sido mujeres
    de canto
    de cuerpo y
    batalla
    de tiempo y trivialidades
    créeme cuando te digo
    que no habrá habido noche

    -por más oscura-
    que pudiera apagar

    a tu corazón alegre
    y el pecado
    atento en nuestras venas
    se rendirá
    siempre
    ante la mirada humilde
    hablarán de nosotras
    por años
    por acontecimientos
    por cultura general
    y
    si algún día
    el olvido
    acechara nuestros nombres
    que aceche
    pues ya habrán sido
    nuestros pasos
    poemas
    tallados
    en el salar
    de cualquier desierto
    en el suelo
    de cualquier ciudad.

    (Nació en Ciudad de México, en 1990. Publicó “Intradiegético”, en 2015; “Ecuador”, 2017, y “Las otras”, 2019. Es también artista sonora y gestora cultural).

    STELLA DÍAZ VARIM

    La palabra

    Una sola será mi lucha
    Y mi triunfo;
    Encontrar la palabra escondida
    aquella vez de nuestro pacto secreto
    a pocos días de terminar la infancia.
    Debes recordar
    dónde la guardaste
    Debiste pronunciarla siquiera una vez…
    Ya la habría encontrado
    Pero tienes razón ese era el pacto.
    Mira cómo está mi casa, desarmada.
    Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
    Y mi huerto, forado permanente
    Y mis libros cómo mi huerto,
    Hojeado hasta el deshilache
    Sin dar con la palabra.
    Se termina la búsqueda y el tiempo.
    Vencida y condenada
    Por no hallar la palabra que escondiste.

    (Nació en La Serena, Chile, en 1926, y murió en Santiago, en 2006. Fue llamada “primera poeta punk chilena”. Se relacionó con Nicanor Parra y, a través de él, entabló amistad con Allen Ginsberg. Enfrentó a la dictadura del genocida Augusto Pinochet, cuando asaltó el poder en 1973, por lo que sufrió prisión y torturas. Fernando Guzzoni realizó un documental dedicado a su vida y su obra, “La Colorina”, como se la llamaba).

    BELKIS CUZA MALÉ

    Yo, Virginia Woolf,
    desbocada en la muerte

    La soledad y el silencio nos expulsan
    del mundo habitable,
    ¿qué ojos mirarán sin recelos
    las aguas del río en que me pudro?
    ¿qué mendigo robará mi único cuerpo,
    y para qué querrá disfrazarse de mujer?
    ¿durante cuántas noches seré el espíritu del pobre diablo
    que acampa en Londres bajo la llovizna?

    Reconstruyo el pecado.
    Me lo sé de memoria.
    Un día y otro día
    apagan la lámpara central,
    cierran ruidosamente puertas y ventanas
    y ya nadie ofrece recompensa por nuestra captura.

    Un día y otro día,
    el mundo se hace tan habitable
    que ya no estamos en él.

    Envejezco.
    Bajo la máscara de gran dama subyugada,
    me estoy poniendo vieja,
    no encuentro bella su nariz,
    tu curiosidad insaciable de silencio.
    Pronto se irá el invierno para no volver,
    o no estaré yo aquí para esperarlo.

    Seré tan vieja que se reirán de mí,
    que no entenderán nada,
    que esperarán con ilusión mi muerte,
    para cuando todo haya sido
    cubrir los espejos,
    arrastrar mi cuerpo por las escaleras,
    maquillar mi nuevo rostro
    y vestirme con el traje de novia
    que han lavado secretamente desde antes.
    No les daré gusto.
    No voy a envejecer.
    No voy a morir.

    (Nació en Guantánamo, en 1942. Publicó, entre otras obras, “El viento en la pared”, “Cartas a Ana Frank”, “La otra mejilla” y “Los poemas de la mujer de Lot”. Recibió mención del Premio Literario Casa de las Américas en 1962, 1963 y 1968).

    BAHIRA ABDULATIF

    Mujer

    Tendría que volver a engendrar
    A la tribu,
    Proteger los lobos
    De sus ovejas,
    Y
    Cazar proezas
    Hasta el crepúsculo,
    Antes de disfrutar
    Del status de
    “Esclava”.

    (Nació en Bagdad, en 1957. En su ciudad natal fue conocida primero por la traducción de poesía del español Rafael Alberti. Más adelante publicó “Lapidación”, un estudio sobre mujeres árabes y musulmanas. Es también traductora e intérprete. En 1995 salió de su país y se radicó en España).

    ALAÍDE FOPPA

    Ella se siente

    Ella se siente a veces
    como cosa olvidada
    en el rincón oscuro de la casa
    como fruto devorado adentro
    por pájaros rapaces,
    como sombra sin rostro y sin peso.
    Su presencia es apenas
    vibración leve
    en el aire inmóvil.
    Siente que la traspasan las miradas
    y que se vuelve niebla
    entre los torpes brazos
    que intentan circundarla.
    Quisiera ser siquiera
    una naranja jugosa
    en la mano de un niño
    -no corteza vacía-
    una imagen que brilla en el espejo
    -no sombra que se esfuma-
    y una voz clara
    -no pesado silencio-
    alguna vez escuchada.

    (Nació en Barcelona, en 1914. Su padre, ítalo-argentino, y su madre, pianista gualtemalteca, viajaban contínuamente, por lo que vivió en varios países. En 1944 adoptó la nacionalidad guatemalteca y participó de luchas políticas contra el totalitarismo, por lo que posteriormente padeció el exilio. Fue tomada prisionera política en diciembre de 1981 y pasó a ser una de las personas desaparecidas por el Terrorismo de Estado. En poesía, publicó “El ave Fénix: Las palabras y el tiempo”, en 1945, “Los dedos de mi mano”, 1958; y “Guirnalda de primavera”, 1970, entre otras obras. Fue también ensayista).

Declarada de interés cultural (2014)

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