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  • Poesía en el Centro (Argentina): Alambre del recuerdo

    JORGE BOCCANERA

    Flash back

    Hay una habitación a oscuras
    y un hombre dentro de la oscuridad.
    Hay un corazón oscuro dentro del hombre
    y un rostro de mujer dentro del corazón.
    El hombre se pregunta:
    ¿quién puede dormir esta noche si los pechos
    de la mujer aquella saltan sobre el alambre del
    recuerdo y caen entre mis manos?
    Se pregunta:
    ¿quién puede dormir esta noche,
    si una mujer apedrea mi piel desde sus labios?

    En cualquier calle de la ciudad vacía puede
    encenderse un rostro de mujer
    que entra a la habitación,
    se desnuda callado sin encender la luz,
    y se recuesta.

    El silencio se duerme en la saliva de una mujer y un
    hombre.
    En la mesa de todos los días,
    una manzana abierta golpea contra la oscuridad.

    (Ingeniero White, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1952).

    DIANA BELLESSI

    Épica

    Por qué será que se vuelve a intentar
    aquello donde siempre se fracasa,
    como la ropa vieja las sentencias
    que ayer corrían altivas por las roncas
    gargantas quisiéramos reanimar,
    o no es a las frases sino a la gente
    que se desbarranca de la historia
    hacia el cuarto trasero de la casa,
    y fracaso mediante se pudiera
    fijar ahí el desorden o la creación
    organizados por un momento
    con su sello de plata, solidarios
    como la mano de Dios

    (Zavalla, Provincia de Buenos Aires, 1946).

    PAULA SIMONETTI

    en Montevideo
    nosotros tenemos un río del que decimos
    es un mar
    es bueno saber que tenemos el mar
    porque el mar es una sensación
    y aquello que sucede frente al mar
    obtiene de él su transparencia
    porque el mar es el mejor testigo
    testigo del tiempo
    de nuestro tiempo
    porque el mar es como una madre
    que no nos espera pero nos recibe
    una madre en la que podemos entrar
    una y otra vez
    aunque no podamos
    permanecer en ella

    porque el mar es un lugar ambiguo

    tan ambiguo
    como una madre

    (Montevideo, Uruguay, 1989).

    TERESA ARIJÓN

    si fuera hombre usaría
    la navaja de mi abuelo para afeitarme —
    rozaría lentamente el hueco del mentón,
    trazaría los ángulos del rostro con precisión de esteta.
    Ha de ser un magnífico ejercicio de conciencia y de pulso
    mirarse cada día al espejo,
    navaja en mano.

    (Ciudad de Buenos Aires, 1960).

    PAULA JIMÉNEZ ESPAÑA

    El trabajo

    Estaban muy cansados
    pero yo no sabía. Cansados en el siglo
    de las bombas y los barcos cargadores,
    de un continente al otro, los pobres
    siguiendo con la vista tras un ojo de buey
    el hielo, la planicie
    del mar que suspendía el futuro
    haciéndolo flotar sobre su lomo azul
    y desbordante.
    Estaban tan cansados en el siglo
    del plástico, comiéndose la vida en una lata
    queriendo convencerse
    de que era igual el trigo a una galleta
    empaquetada, con trigos dibujados
    esbeltos como el cuerpo
    de un atleta alemán.
    Pero ellos fueron moros y andaluces,
    herencia sefardí
    condenada al yugo y al litigio
    perpetuo por la tierra, gente
    de espaldas encorvadas y de cabezas gachas
    y yo no lo sabía.
    Pensaba que llevaban brújulas en los ojos
    una espiga dorada entre los dientes,
    no creía que ese don de construir
    fuera un esfuerzo, creía que les era natural
    igual que a las flores el color
    de los pétalos, las plumas a las aves.
    Como sus padres
    también los dos alzaron
    su vuelo migratorio
    y se limpiaron el corazón al disponerse
    a descansar en la paz de su nido,
    ellos que solo se acostaban al caer
    rendidos frente a algo a lo que nunca
    habrían llamado una batalla,
    porque no fueron el héroe y su heroína
    y jamás lo serán.
    Siempre en su cuarto propio
    aislados de ese mundo que los iba tragando
    lentamente
    en cada gota de temor que golpeaba sus cabezas
    como una tortura de película
    de la guerra fría
    el golpeteo a la serenidad, el cansancio en sus caras
    el amor y el cansancio, como rejas
    de hierro y alegrías
    del hogar
    en un mismo jardín.

    (Ciudad de Buenos Aires, 1969).

    (Poemas de autoras y autores participantes del Encuentro de Poesía en el Centro, de agosto de 2024, organizado por el espacio literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, de la Ciudad de Buenos Aires. El Encuentro fue anunciado en el marco de la programación de Agosto Poético, una serie de actividades que incluyen también teatro y música en ese centro cultural. Estos y otros poemas fueron publicados en la revista Fervor, disponible en este vínculo: https://fervor.com.ar/).

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