• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Con motivo del 8 de Marzo

MANUELA FINGUERET

Plaza de Mayo esquina Madres

Calesita sin sortija
de los jueves
pañuelo tatuado
Una vuelta, quiero, digo
y otra más
hasta amanecer
cachete en mano
redonda como la luna

Arrastran con pies y manos
rumbo fijo, NO
Una vuelta, quiero, digo,
una vuelta más
y otra más
creciente nunca
de sombras

Calesita sin sortija
menguante
el lado oscuro de la luna
Una vuelta quiero, digo,
una vuelta más
el pezón colgado
en cada nombre
derrama leche en la plaza
Mayo de Madres
pañuelo en el mástil
blanco de años
espera
dando vueltas y vueltas
Calesita sin sortija
llueva o truene
sin rumbo fijo
a las tres en punto
Quiero, digo
una vuelta más

Murmullo de nombres
Perder el rumbo, SI
Una vuelta, quiero, digo,
una vuelta más
La sortija en la calesita
menguante y creciente

(De "Esquina", Catálogos, Buenos Aires, 2001. Manuela Fingueret nació en Buenos Aires. Sus poemas fueron incluidos en varias antologías y traducidos a varios idiomas. Es invitada frecuente a concursos y congresos y encuentros literarios en general. Publicó obras de narrativa y ensayos. También es periodista).


GONZALO ROJAS

Las hermosas

Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,
turgentes, desafiantes, rápida la marea,
pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones
y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,
y echan su aroma duro verdemente.

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas
ni arcángeles: muchachas del país, adivinas
del hombre, y algo más que el calor centelleante,
algo más, algo más que estas ramas flexibles
que saben lo que saben como sabe la tierra.

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería
de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile
de las calles veloces. Hembras, hembras
en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos
para sacar apenas el beso de la espuma.

(De "Contra la muerte", con prólogo, notas y cronología de Jaime Quezada, Colección Premios Nacionales de Literatura, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2002. Gonzalo Rojas nació en Lebu, en diciembre de 1916, y murió en Santiago, en abril de 2011. Su primera publicación de poesía data de 1948. Obtuvo, entre otros, los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Nacional de Literatura de Chile y el Cervantes. Fue también docente y padeció el exilio).


AUGUSTO ROA BASTOS

Madres del pueblo

No cayeron tumbadas por las balas,
se inclinaron tan sólo hasta la tierra.

Madres adolescentes, centenarias abuelas,
toscas mujeres, madres suaves,
piedra humana doliente,
leve corteza
germinal.

Madres de estibadores,
rugosas campesinas
chamuscadas obreras,
demacrada legión con el rayo en los hombros
y la noche en las trenzas;
madres de embarcadizos
con ojos desgastados por los puertos
distantes,
chiperas estrujadas como el maíz,
lavanderas como agua del arroyo,
tejedoras que tejen con el hilo nocturno
de su entraña,
burreras matinales,
pastorales mujeres,
esposas, hijas, novias populares,
y también hijas sin padres,
madres sin hijos...

En todas, pero en todas
la patria amanecía con profundas ojeras.

Su vientre,
pan de tierra;
su vientre taladrado por el dolor y el hambre;
su vientre, abeja valerosa,
hizo el panal, la vida, su miel
amarga y áspera,
a la luz de una vela de sebo,
en pobre catre,
mirando un techo de hojas,
la noche, el cielo triste
del amor y la muerte.

No caísteis tumbadas por las balas.
Acercasteis tan sólo hasta la tierra
vuestros ojos intensos
para alumbrar la noche de los mártires,
su corazón dormido en vuestros brazos,
en su cuna natal.

(De "Poesía", con prólogo de Jorge Boccanera, Colección Musarisca de Poesía de Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1999. Augusto Roa Bastos nació en Asunción, en junio de 1917, y murió en esa misma ciudad en abril de 2005. Sus primeras publicaciones de poesía datan de 1942. Trabajó intensamente como periodista y fue también narrador, autor teatral y guionista de cine. Sufrió un doble exilio: salió del Paraguay durante la dictadura, hacia Argentina. Cuando en este país el poder fue asaltado por los militares en 1976, debió emigrar a Francia. Ganó el premio Cervantes en 1989).

LEÓNIDAS LAMBORGHINI

IX (Eva Perón en la hoguera)

para mí los obreros:
en primer lugar. para mí los que estuvieron. los que cruzaron
viniendo. los que en columnas alegres, los que dispuestos.
los que a todo. los que a morir, para mí los que en diagonales
avanzaron. los que hicieron callar. para mí los que todo el día
los que reclamaban. los que a gritos. los que encendieron:
los que hogueras.
para mí en primer lugar: todos los que: aquella noche.
para mí:
todos los que antes.
todos los que ahora.
todos los que mañana.
todos los que: hogueras.
para mí los organizados, los obreros: ¡ellos son!
los que sostienen ¡ellos son!
para mí esa sola clase: ¡ellos son!
todos los que antes todos los que ahora todos los que mañana.
el amor de mí.
la esperanza de mí.
para mí el pueblo: ¡ellos son!

(De "Puentes/Pontes", poesía argentina y brasileña contemporánea, antología bilingüe, selección y ensayo de Jorge Monteleone y Heloisa Buarque de Hollanda. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003. Leónidas Lamborghini nació en Buenos Aires en enero de 1927 y murió en esa ciudad en noviembre de 2009. Comenzó a publicar poesía en 1955. Poemas suyos integran gran cantidad de antologías. Fue también narrador y ensayista. Recibió, entre otros, los premios Leopoldo Marechal, en 1991, y Arturo Jauretche, en 2005, ambos de su país).


YOLANDA BEDREGAL

Elegía humilde

Un auto ha arrollado a la vieja sirviente.
¡La pisó como a una hoja!
Era una flor del campo, toronjil, hierbabuena.

En la casa hubo duelo
por su muerte de plata.

Esta mujer oscura de noble cepa criolla
endulzaba la vida de seres y de cosas.
Llena está nuestra infancia de su imagen
de Mamita Copacabana;
debajo de su manta de castilla
siempre traía la sorpresa
de frutas, empanadas o juguetes.

¡Ay dulce abuela nuestra
de las macetas y el canario!

Tendida en su mortaja
con unción le besamos las antas manos toscas
quietas por fin del cotidiano afán.
Parecían avergonzadas del reposo;
Dos ángeles muy blancos bajaron a cubrirlas.

Su nombre era Mama Usta, y nada más.
Las hadas humildes sólo tienen un nombre
pero es varita mágica de gracia y bendición.

De la mano llevaba a mi padre a la misa;
La conocieron los abuelos y bisabuelos.
Era lazo entre nosotros y lo perdido.

Todo lo daba, todo, su bondad y su alegría,
el cobre de la dádiva, el óleo del consuelo.

Cual sombra milagrosa
colmaba de manjares la olla de cada día,
y con agua y con sol daba celajes
a los visillos y manteles.
Ella prendía el fuego del hogar.

UN auto la ha matado. ¡Ay, Dios mío!
su frente estaba herida
y su cuerpo nunca tocado
salpicado de barro.

Cuando llegaba al cielo,
con un solo zapato, la falda desgarrada
un coro de jilgueros le cantaba aleluyas.

Con humilde inocencia, debió de imaginar
que era fiesta pascual para nosotros.
-¿Como para ella el aleluya?
¿Como para ella nuestro llanto?-

Sencilla y limpia entró en la gloria
cuidando todavía la canasta
para la cena de hoy.

Nuestra Mama Usta ha muerto.

¡Ay canario, ay macetas, patio y agua!

(De "Antología Comentada de la Poesía Boliviana", con coordinación de Roberto Ágreda Maldonado, Grupo Editorial Kipus, Cochabamba, Bolivia, 2010. Yolanda Bedregal nació en La Paz en 1916, y murió en esa ciudad en 1999. Sus primeras publicaciones datan de 1936. Fue también autora de relatos y novelas. Realizó una antología de la poesía de su país, publicada en 1977. Obtuvo, entre otros, los premios Nacional de Poesía y Nacional de Novela).


CARLOS JUÁREZ ALDAZÁBAL

La talladora

(Para Enriqueta Gastelumendi)

Trabaja con las manos,
hace de la madera guanacos victoriosos,
victoriosas imágenes de derrotas continuas
porque ya no recuerda,
no pretende acordarse de la muerte,
de los cuerpos tendidos,
de las balas sonando,
de los gritos que callan
en las sombras.
"Esto es lindo", me dice,
"es hermoso el olvido de lo horrendo,
el olvido del odio".
"Esto es lindo", y señala a la gente
que pasa frente al vidrio,
y señala a la vida
"que es así", me responde,
"recordable
la vida
recordable
a pesar de la muerte".


Lola

I

Cánteme niña
la canción de su pueblo:

ahora el cazador está en su boca.

¿Recuerda las vocales, el aire frío
calentándose entonces sin hogueras?

¿Recuerda la oración de cacería
que a las montañas apuntaba su canto?

El cielo era un color necesitando un nombre,
un disparo certero hacia la altura,
algún ruido soltado para siempre.

Y vino el cazador en auxilio del cielo.

El arco era un murmullo decidido,
una tierna plegaria, una frágil verdad
estirando su cuello, escupiendo la flecha.

Ahora cace usted, que está perdida,
huerfanita de pueblo, por la ventana abierta
ejercite su canto:

el nombre huella,
el nombre corazón desamparado,
el nombre del color parecido a la nieve,
el nombre de los selk'nam,
el nombre de la muerte
que celosa del cielo se llevó al cazador.

Cánteme niña su flecha más filosa.

Hay que clavar un nombre en el silencio.

(De "Hain", El mundo selk'nam en poesía e historieta, con ilustraciones de Eleonora Kortsarz. Ediciones Desde la Gente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 2012. Carlos Juárez Aldazábal nació en Salta, norte argentino, en 1974. Sus primeras publicaciones de poesía datan de 1996. Entre otros premios, obtuvo el Regional de Poesía de la Secretaría de Cultura de Argentina. Es también ensayista).


LAURA YASAN

Genealógica

las hijas del nuevo mundo
son blancas como las luces de los shoppings
pálidas como los panes de mc donals
translúcidas lágrimas finales de best sellers

las madres huérfanas de las hijas del nuevo mundo
fuimos oscuras habitantes de hotel
tuvimos negras maneras de mirar
queríamos la vida en símbolos extraños
películas de bergman

las paridoras frígidas de las madres huérfanas
de las hijas del nuevo mundo
querían una historia sumergida en channel
casarse vírgenes con una réplica de cary grant
tener muñecas rubias de mejillas rosadas
mascadoras de chicle leyendo mujercitas

las hijas huérfanas de las madres frígidas del viejo mundo
queríamos la curvas mullidas de la marylin
y el aspecto latino de una amante del che

pero ellas
las nietas de la decadencia
las hijas del imperio del nuevo mundo
sólo desean ser
delgadas como un tallo
livianas como el ala de una mariposa
anhelan despertar
con los dedos más largos cada día
para hundirlos hasta el fin de sus amígdalas
y vomitar sin voluntad
lo que resta del siglo.

(De "Poéticas al Encuentro", Poesía argentina y libanesa contemporánea, compilación de Edgardo Zuain y Sabah Zouein, Editorial Tantalia, Buenos Aires, 2008. Laura Yasan nació en Buenos Aires en 1960. Comenzó a publicar poesía en 1995. Recibió, entre otros, el premio de poesía EDUCA, de Costa Rica, en 1998, y el Casa de las Américas, de Cuba, en 2008, por "la llave marilyn").

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