• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Memorias de Septiembre

    

   Jorge Montealegre

 

   Alta poesía

 

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,

pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:

piden pan y no dejan

escribir los mejores poemas sobre el hambre.

 

 

   Agenda

 

Septiembre liceo

 

Septiembre mi casa

 

Septiembre Serrat Principito ahijada

Septiembre liceo

Septiembre lluvia corte de pelo Margot

Septiembre mi casa

Septiembre jeep manos en la nuca bala en la boca

Septiembre Escuela Militar

Septiembre camioneta

Septiembre Estadio Nacional

Octubre Estadio Nacional

Octubre parlante disco negro Velódromo

Octubre Primera Comunión

Octubre Estadio Nacional

Noviembre Estadio Nacional

Noviembre burla buses bultos Santiago de Chile

Noviembre carretera

Noviembre Valparaíso

Noviembre Andalién cubierta bodega Océano Pacífico

Noviembre Antofagasta

Noviembre tanquetas trencito camiones desierto de Atacama

Noviembre Chacabuco

Diciembre Chacabuco

Diciembre cartas plantones torres toque de diana

Diciembre primer poema.

Diciembre Chacabuco

Enero Chacabuco

Enero choquero visita sucucho allanamientos

Enero Chacabuco

Febrero Chacabuco

Febrero misa coro reflectores lista

Febrero despedida

Febrero Chacabuco

Febrero desierto de Atacama cerro Moreno avión FACH

Febrero Cerrillos

Febrero culata bus Estadio Chile

Febrero de frente y de perfil

Febrero Estadio Chile

Febrero casa vacía

Febrero casa de mi prima

Febrero casa de una tía

Febrero

Marzo

Abril

Mayo casa de Gustavo casa de Sergio casa de Ignacio

Mayo casa de otros casa de Gustavo

Mayo cumpleaños

Mayo Pedahuel

Mayo pasaporte

Mayo turbinas

Mayo cordillera

Mayo Aconcagua

Mayo vértigo

 

Mayo lejos

Mayo lejano de 1974

 

(De "Poesía chilena de hoy, de Parra a nuestros días", selección de Erwin Díaz, ediciones/metales pesados, 11ª. edición, 2012. Jorge Montealegre nació en Santiago, en 1954. Apenas concluía el ciclo de enseñanza media cuando los militares de la dictadura del genocida Augusto Pinochet allanaron su casa y lo apresaron. Pasó por varios centros de detención, aludidos en el poema "Agenda". Como relata en esos versos, se fue al exilio a Europa, donde realizó tareas periodísticas y literarias. Publicó en París "Huiros", en edición a mimeógrafo. Regresó a Chile en plena dictadura y mientras trabajaba como publicista y guionista de humor realizaba ediciones literarias clandestinas. Ya en democracia, publicó "Frazadas del Estadio Nacional", memorias sobre el centro de detención y exterminio de la dictadura. Entre varios reconocimientos, recibió la Beca Guggenheim, en 1989; el Premio Municipal de Literatura de Santiago, en 1996; el Premio Altazor en la categoría ensayo, en 2004, y en poesía, en 2008).

 

   Juan Cameron

 

   Video clip

 

Desaforados fuimos gracias a Dios y a Kafka bajo la dictadura

En los discursos del necio poníamos la radio

le hacíamos

cantar jazz y cumbias

Risa envasada a sus ladridos fue nuestra militancia

 

Y porque nos jodió los mejores años le jodimos perorata

(un auto cada seis habitantes     una casa por tres familias

Caperucita el 89)

La risa interrumpe este video

El vino fue mejor la tarde cuando

Argentina campeonó por vez primera

en una vieja TV que aún cloquea en blanco y negro

Desaforados fuimos gracias a Melville y Lowry y Woody Allen

si nuestros muertos no viven en la risa bajo la santa tierra

   de la memoria

que a los ojos salpica al alzarlos en brindis

sin derramar una palabra.

 

 

   Fe de ratas

 

Donde dice amor no debe decir absolutamente nada

basta con las manchas olvidadas por tu lecho

Donde dice libertad léase justicia

léase calor    muslo    ángel de la guarda

líbrame de las balas locas

Donde dice orden léase hijos de la grandísima

pero léase en la clandestinidad

léase debajo de un crepúsculo

porque el tipógrafo

es un tipo con santos en la corte.

 

 

   Cada vez que regreso a mi país

 

Cada vez que regreso a mi país

cada vez que de un corto viaje regreso a mi país

Los viajeros que regresan después de un largo viaje

aplauden en la losa

aplauden largamente al término del vuelo

y en el extenso aplauso logra posarse el ala

con un graznido sordo como rumor de plumas

Algunos lloran en silencio

aplastan su nariz así un niño en la vidriera

y pequeñas figuras agitan sus brazos a lo lejos

más allá de los ínfimos vehículos y de las escalerillas

y aplauden y aplauden hasta tomar los bolsos

y arrastrar las valijas como un ave enjaulada por los corredores

camino a las aduanas

¿Qué aplauden los viajeros?

¿Aplauden su regreso    la pericia del vuelo

la imagen de la casa después de tantos años?

Sepa Dios que aplauden los viajeros al posarse en la losa

el ala que los guía

mas agitan sus brazos como una gaviota

sorprendida en el nido en medio de la noche.

 

(Los primeros dos poemas son de "Veinticinco años de poesía chilena", Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Haqrris, compiladores; Colección Tierra Firme / Poetas Chilenos, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 1996; el tercero es de “Versos atribuidos al joven Francisco María Arouet y otros textos desclasificados”, LOM Ediciones, Santiago, 2000. Juan Cameron nació en Valparaíso, en 1947. Se licenció en Derecho en la Universidad de Chile y fue periodista en Suecia, donde estuvo exiliado tras el golpe de estado de Pinochet, en 1973. Entre sus libros de poesía publicados están: “Las manos enlazadas”, en 1971; “Perro de circo”, en 1979; “Cámara oscura”, en 1985; “Como un ave migratoria en la jaula de Fénix”, en 1992; “// í go back/ Si regreso”, en 1993; “Visión de los ciclistas y otros textos”, en 1998; “Jugar con la palabra”,  antología, en 2000; “50 poemas”, en 2007; y “Treinta poemas para leer antes del próximo jueves”, en 2007. Recibió los premios "Gabriela Mistral", en 1982; "Revista de Libros", "Consejo Nacional del Libro y la Lectura", en 1999; Premio Internacional de Poesía Ciudad de Alajuela, en Costa Rica, 2004; el  Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero, del Ecuador, en 2014; y el Premio Internacional de Poesía "Pilar Fernández Labrador", de España, el mismo año. Figura en una treintena de compilaciones de poesía chilena y latinoamericana).

 

   Marco Antonio Campos

 

   Entre dos plazas

    (11 de septiembre de 1973-9 de noviembre de 2004)

 

                        a Manuel Silva y Gonzalo Millán

   Desde el balcón central del palacio de La Moneda, en esta Plaza de la Constitución, Allende se dirigía al pueblo. Nada quedó de entonces, nada.

   En las calles y plazas del centro de Santiago las flores de los ceibos destellan su breve llamarada roja.

   Camino hacia la puerta de La Moneda. Hace treinta y un años caligrafiaba casi a diario un cuaderno de sueños. Todo ha cambiado con las generaciones de los gorriones

sucesivos que se paran sobre las ramas. En vez de apuntarme a la cabeza, los carabineros me revisan con un detector.

   Entro. Doy vueltas en torno del Patio de los Naranjos. Me miro caminando entre espectros hasta contra el número 67. Con angustia, el que dirige, mira los aviones. La

Moneda se sacude. Se adensan humaredas. Caen las bombas sobre techos y patios. Oigo la llegada de los tanques. Oigo el sonido de las botas de los soldados. El lloro del

martes ya desangra el lunes. Entre el fuego cruzado alguien se acerca y me dice al oído: “La historia se repite. Tarde o temprano la historia se repite”.

   Huyo. Salgo a la Plaza de la Constitución. La atravieso. Por las prisas no me doy cuenta de que se cayó de las manos el cuaderno de mis sueños. Siento los soldados detrás de mí, inmediatamente detrás de mí. Las balas zumban. Corro más fuerte por calle Morandé, giro hacia Huérfanos y después a Estado. Entro a Plaza de Armas. En el aire las cartas vuelan como palomas que no saben adónde ir. Un Cristo en llanto sale de la catedral. Me siento en medio de la plaza y recojo una a una las flores del ceibo, y roja es la tarde.

(De “¿Dónde quedó lo que yo anduve?”, el suri porfiado, de Argentina, y Círculo de Poesía, revista electrónica de literatura, de México, Buenos Aires, 2016. Marco Antonio Campos nació en Ciudad de México, en 1949. Es también narrador, ensayista, traductor y editor. Estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue miembro del taller de poesía de su compatriota Juan Bañuelos. Como docente, fue profesor huésped de varias universidades, entre ellas la de La Plata, Argentina, en 1992. Sus publicaciones de poesía comenzaron con “Muertos y disfraces”, de 1974. En 2007 publicó “El forastero en la tierra, 1970-2004”, su poesía reunida. Entre gran cantidad de premios se destaca el Xavier Villaurrutia, en 1992 y 1993; el Casa de América de Poesía Americana de Madrid, en 2005; el Iberoamericano Ramón López Velarde, en 2010. Tradujo a Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Antonin Artaud, Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Salvatore Quasimodo, Cesare Pavese, Carlos Drummond de Andrade y Nuno Júdice, entre otros).

 

 

   José Ángel Cuevas

 

   Compatriotas

 

Seguir donde mismo / rodando

sobre el universo

 

en esta calle sucia y maloliente

no hay ilusiones

 

el desencantado busca reencantamiento

en el ruido del mar / los árboles lejanos

mujeres semidesnudas

 

No hay signos de que el Reino de Dios

se haga en la Tierra

 

ni de retomar el camino al socialismo

 

deberemos estar así no más

solos, tranquilos

 

pero no sujetos a esas locuras suicidas

ni ser arrastrados por el arrebato

de los barrios en armas

ni proclamas

 

Se ha puesto muy tranquila esta calle

tenemos muchos años para descansar

 

la clase obrera se disolvió / el campesinado

para sí, no existe más

los estudiantes se entregaron al principio

del placer

 

tenemos muchos años para estar tranquilos

 

después del alto precio,

casi una vida recibiendo bazofia

en fin,

 

mi familia ya está grande, de seguro

cada cual partirá por su lado,

 

quizás este hablante se vaya del país

a pensar

sobre unas montañas mirar el universo

rezar por todos los antiguos compatriotas

o ex compatriotas.

(De “Veinticinco años de poesía chilena, 1970-1995”, compilación a cargo de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris. Colección Tierra Firme/Poetas Chilenos, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 1996. José Ángel Cuevas nació en Santiago, en 1944. Comenzó a publicar en 1979, con “Efectos personales y dominios públicos”. Había dado inicio a estudios de Derecho pero se sintió incómodo en ese ambiente, al que definió como “burgués”. Fue premiado por la Federación de Estudiantes en 1971 y 1972; por la Asociación Gremial de Educadores de Chile; y por la Municipalidad de Santiago. Fue finalista del Premio Altazor en 2006 y 2013).

  

   Gonzalo Rojas

 

   El helicóptero

 

Ahí anda de nuevo el helicóptero dándole vueltas y vueltas a la casa,

horas y horas, no para nunca

el asedio, ahí anda

todavía entre las nubes el moscardón con esa orden

de lo alto gira que gira olfateándonos

hasta la muerte.

 

Lo indaga todo desde arriba, lo escruta todo hasta el polvo con sus antenas

minuciosas, apunta el nombre de cada uno, el instante

que entramos a la habitación, los pasos

en lo más oscuro del pensamiento, tira la red,

la recoge con los pescados aleteantes, nos paraliza.

 

Máquina carnicera cuyos élitros nos persiguen hasta después

que caemos, máquina sucia,

madre de los cuervos delatores, no hay abismo

comparable a esta patria hueca, a este asco

de cielo con este cóndor venenoso, a este asco de aire

apestado por el zumbido del miedo, a este asco

de vivir así en la trampa

de este tableteo de lata, entre lo turbio

del ruido y lo viscoso.

 

 

   Reversible

 

   1

 

De cuantas décadas velocísimas ninguna como la ópera

aullante de las estrellas

de este sur

masacrado y sitiado hasta

el amanecer, lúgubres las pausas

en la artillería del miedo, un arco

sanguinario por horizonte del que llueve

plomo y pesadumbre

 

 

   2

 

a lo largo del litoral de cinco mil kilómetros, un tiro

en la nuca de la bellísima

república de las nieves cuya danza original empieza en Arauco, la esbeltez

legendaria, la doncellez y la altivez

descalza; un mísero

tiro traidor por la espalda: mueran los hambrientos

de la patria, vivan los caballeros,

 

  

   3

 

como en el cataclismo de la otra aurora cuando los ríos

bajaban tintos en sangre de cóndores y Dios

era aborigen en el viento volcánico

y oceánico que nos hizo hombres

torrenciales, sin otra música

que la del peligro, con Lautaro

 

 

   4

 

adelante de sus caballos azules en el fragor

de la primavera indomable de un Bío-Bío

largo y ancho en la eternidad, abierto a los océanos, contra el hado aciago

y el invasor, en un estrépito de voces: somos aún:

¡vivimos!; vencer,

martes once, o morir; así

se escribe la primera página

en la que andamos todavía;

 

 

   5

 

mientras sigue el baile del Gran Milenio, la euforia

del Fuhrer fantasmal, lucientes

las botas arrogantes; un zumbido

de gaseados

de Buchenwald entre las nubes

de Dawson:

          -¿Hasta el sol

era entonces

reversible?

 

(De "Antología de aire", colección Poetas Chilenos, Tierra Firme, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 2004. Gonzalo Rojas Nació el 20 de diciembre de 1917 en Lebu, y murió el 25 de abril de 2011 en Santiago. Ganó el Premio Cervantes en 2003, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992, y el Nacional de Literatura de Chile, ese mismo año. Fue representante diplomático del gobierno de Salvador Allende. La dictadura de Augusto Pinochet lo exoneró de los cargos docentes universitarios que le habían sido asignados. Padeció el exilio en República Democrática Alemana y Venezuela, y regresó a su país en 1994, cuando se radicó en Chillán).

 

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