• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Paralelo Poesía

   El Encuentro Internacional Poesía en Paralelo Cero 2017 se celebra entre fines de marzo y comienzos de abril en Ecuador, con actividades en la capital y otras ciudades y localidades. Cuenta con la participación de gran cantidad de autores ecuatorianos e invitados de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, México, Perú y Puerto Rico. El Ángel Editor, que conduce el poeta Xavier Oquendo, es organizador de este festival y el espacio oficial ofrece un servicio muy completo: qué es el Encuentro, la programación y los libros disponibles a partir del 28  de marzo. En cuanto a los poetas participantes, hay una presentación que contiene una ficha biográfica, una fotografía y un poema. De ese espacio, http://elangeleditor.org/poetas-participantes-paralelo-cero-2017/, son tomados los poemas que siguen.

 

   Antonio Preciado

 

   Poema con pájaro rojo

 

Ya está de nuevo aquí

el pájaro de fuego

que viene por las tardes cuando escribo

y se queda conmigo por poemas enteros,

gorjeo tras gorjeo,

palabra tras palabra

yo contemplo en silencio su afable llamarada

                cuando con devoción anida entre mis versos

y permanece quieto

mirándome,

mirándome,

como queriendo ver si también tengo alas.

 

   (Nació en Esmeraldas, Ecuador, en 1941. Es el poeta homenajeado en la edición 2017 de Paralelo Cero).

  

   Carlos Luis Ortiz

  

   Nueve

 

¿Quién me asesina hoy?

Una cama helada donde  las sábanas sean remolinos para hundirme.

¿Quién me asesina hoy?

El poste donde vivió mi amigo el truhán, el alcohólico morado de tanta soledad,

los perros con baches en la piel.

Los ojos quebrados que intuyeron la bondad de la ceguera.

Las canastas rotas del parque y el alimento vacío.

¿Quién me asesina hoy?

La herida cerrada que dejó de jugar con la sangre

¿O la sangre tan amplia que predice el meridiano?

¿Quién me asesina hoy?

 

   (Nació en Guayaquil, en 1979. Además de poeta, es profesor universitario y comunicador).

 

    Christian Zurita

 

    Lluvia y Descartes

 

La duda, como lluvia

no es cognitiva,

sino metódica.

Llueve a cuentagotas

y apenas se percibe el elemento,

ingobernable,

por oficio per cápita

de enjugarnos el alma.

 

No hay lluvia que se pierda

la maravilla de dibujar tu anatomía,

ni caudal que soporte los latidos,

cuando llueve en el poema.

Llueve tanto que parece nostalgia.

 

Me desgasta la cabeza su orquesta transparente.

Un andar de nube silencia el adjetivo

de la lluvia que se duerme.

Escampo bajo el árbol de la infancia rota,

apenas y su sombra se sumerge en el asfalto.

 

La simiente en mi reflejo advierte perspectiva:

Dejé de ver al cielo cuando llueve,

de soñar con lluvia en Saturno,

de ser pájaro en lluvia de junio.

 

Sin embargo…

Mana  el sol,

enconándose en el Quito húmedo,

pinta de dorado las calles centenarias.

 

Donde tu paso de dama despejó el rocío

y otros cielos.

 

   (Nació en Quito, en 1993. Es también comunicador.)

  

   Eufemia Sánchez

 

    Entierro

 

Y la muerte será silencio

 

No tendrá más color el océano y será seca por fin la nube

el desierto, más cercano

y el sol se hundirá en una piedra

en una sola piedra del tamaño del mundo

 

Serán oscuridad y silencio por fin la única voz que escuches

Desde adentro, un solo color desconocido

no sé si sea gris o, acaso la luz única y final.

 

Desde afuera una sola piedra cubrirá tu cuerpo, tu rostro

Tu voz, callará

para siempre

aunque grite los colores que antes sonaban en tus cuerdas vocales

 

En tu muerte estarán todas las muertes.

Todos los colores de la tarde que el mausoleo ve

verá morir en sus paredes de piedra.

 

Nadie, ni el sol regurgitando despertará tu risa.

La lluvia no caerá más sobre el jardín:

no habrán más flores,

ni postres,

ni dulces.

 

Contigo se habrá enterrado también mi risa franca

y se habrá quedado algo de tu voz en la mía.

 

   (Nació en Sucre, Bolivia. Además de poesía, publicó un ensayo sobre Manuela Sáenz).

  

   Sylvia García

 

La calle

es una serpiente tornasol

que mueve su angustia en el ocaso….

déjame quitar tu desgastada piel

antes de que el sol carbonice tu suicidio

Te veo cerca línea imaginaria

piso tu membrana de soledad en cada travesía

y la muchedumbre que hay en mí

desdibuja los títeres de la memoria….

calle besos y amor

calle espanto y ruina

calle asalto

cansancio y lejanía

calle danza y desencanto

incidente y serenata….

tu sombra se alarga como alacrana en celo

mientras a tu lado reposan el trébol y la hormiga….

quédate quieta….calla

escucha el silencio de tu destierro

y déjame avanzar por tus historias

con las banderas y los hombres que te habitan…

 

   (Nació en Riobamba, en 1952. Además de poeta, es autora de biografías).

 

   Giovanni Gómez

 

   Rue laviolette

 

Los árboles arrastran  graznidos

al desprender sus hojas secas

Alguien sabe de su carrera de voces

atravesando esta calle sin dirección de nadie

Cree olvidar al cerrar los ojos

y el sol que seca la carne viva del árbol

seca también sus raíces

pero las palabras  no se van conmigo

ni se vuelven pájaros 

 

   (Nació en Bogotá, en 1979. Además de poeta, es editor y organizador del Festival Internacional de Poesía de Pereira).

 

 

   Harold Alva

 

   CAILLOMA 714

 

La rabia se inocula

Como el grito suspendido de una cobra

Lima de noche con mis manos en su espalda

Y un extraño rumor de vidrios

destrozados contra el ojo

Contra mi frente de cíclope extraviado entre los autos

Su inconsistencia

Para sostener el incendio de otras cicatrices

En los muros donde gárgolas invaden

El cementerio de mis pájaros

O la hacinada cueva donde habita

el roedor de la nostalgia

Su trompa de metal

Que se abre como la puerta del metropolitano

Cuando cruza Lampa

Voltea por Emancipación

Y la ciudad se eriza

Y la ciudad se levanta

Y Lima tartamudea un himno que la proyecta

Sobre un muro de quejas

Y la rabia crece

Y nadie tiene el poder

Para difuminar la espuma de mi boca

Su antídoto de historia

La frente sin laureles de las estatuas posmodernas

Sé que hay una ventana

Un vitral en el que otros ojos se inyectan

Contra el cielo de otra tribu

De otra civilización que nada tiene que ver

Con las marcas putrefactas de estos muertos

Otra lengua

Otro código que interpreta las flechas de mis manos

Sus líneas como quipus

O la rabia

Su nieve en la cresta de mis puños

Los pilares del tren

La bestia que cruza sus entrañas

Los corredores viales que unifican su tragedia

El color seco de su sangre

Mis brazos clavados como huesos

Agitándose como una bandera

Que nada tiene que ver con la historia de su patria

La voz despedazándose

Y el cráneo sembrado sobre un poste

A la merced de un cóndor

Que sabe que solo habitan tinieblas en mis ojos

Lima es una hiedra

Su trompa se abre como el insomnio de un loco

Que intercede por sus fantasmas

Y no hay lugar: no hay casa

No hay espacio inhabitado

Solo la lluvia

Quebrándose

Luciferina

Vertical

Solitaria.

 

   (Nació en Perú, en 1978. Es editor además de poeta.)

 

 

   Homero Carvalho

 

   Herencia

                            Para Brisa Estefanía, Luis Antonio y Carmen Lucía

 

 

No vayan a creer

en Adán y su manzana

en los héroes de la historia oficial

en la solemne Constitución

y sus cuentos de Leviatán

en los pronósticos del fin del mundo

ni en las lágrimas de los políticos

cuando hablan de la patria

la patria no es otra cosa

que alguien a quien amar

una ciudad elegida para vivirla

una canción que nos convoca

un paisaje imprescindible

y los abrazos de sus padres

y por cierto los nueve meses

que maduraron cual simiente nuestra

en el vientre acuático de su madre

y el amor que se estremecía

haciéndonos balbucear de alegría

cuando pateaban la luna

anunciando que pronto nacerían

eso hijos míos y que sepan

que cuando nacieron

descubrimos que nosotros

éramos sus herederos.

 

   (Nació en Oliva, Bolivia, en 1957. Además de poeta es cuentista y gestor cultural).

 

 

 

   Leopoldo Castilla

 

   El desierto

                                    A Arturo Botelli

 

En el desierto

uno es la sombra

la hendidura

por donde pasa la muerte

o el día siguiente

uno vive su tumba

a oscuras

dentro de su carne,

oyendo como el viento se lleva el día

y el polvoriento mar,

que golpea sin aire

contra el aire

su mariposa negra.

Aquí

las constelaciones cargan

al escorpión

y el hombre se envenena

si pronuncia, a solas, su propio nombre en la noche.

Sólo cuando el médano rojo

espanta a la luna,

después que el espacio se ha devorado,

recién entonces

lo que queda de uno

cicatriza.

 

   (Nació en Salta, Argentina, en 1947. Además de poeta, es narrador y ensayista).

 

 

   Jotamario Arbeláez

 

   Paño de lágrimas

 

Padre

Con esta mano que me diste

Bendigo el mundo que me diste

Gracias te doy por la obra de tus manos

Y por la obra de tu amor

Desde mi nacimiento no tuvo paz tu pie sobre los pedales

Y la música de tu máquina de coser arrulló mi infancia

Y te debo no sólo el ánima que ambula con sus tejidos corporales

Sino el ropero que me has hecho

Soy un hombre de paño gracias a tus desvelos

De ti heredo la talla y el modo de amarrarme los pantalones

Tú me diste las primeras puntadas de mi amor por la poesía

Brindo por ti con un dedal de vino

Un solo metro inacabable

es tu bondad

Tus reglas siempre rectas

fueron dóciles

Con tu tiza también se escriben

páginas en la humilde historia

Traspasando una aguja entrarás al Reino

más veloz que ningún camello

No perdemos el hilo de tu cariño

Nos unimos alrededor de tus tijeras

 

   (Nació en Cali, Colombia, en 1940. Además de poeta es periodista).

  

   Marta López Luaces

 

   Solsticio de verano

   III

 

La visión sin paisaje,

polvo

impenetrable horizonte

de desproporción,

ruptura de códigos,

monstruos de acentos en discordia

son sus palabras.

 

Dibujarse un paisaje en los ojos,

inscribirse entre los vivos,

habitar un nombre.

 

La nostalgia de ámbar cede

ante

la amplitud del cielo abierto:

intimidad de un espacio

que se define en lo inefable.

 

Leyenda de agua.

 

   (Nació en A Coruña, en 1964. Es autora de relatos, además de poeta).

 

   Miguel Molina Díaz

 

   cartas a luciana

   I

 

la carta que te escribí se perdió

luciana debes buscarla entre tus manos y tus muslos

todo lo indecible puse en ella

la necedad la juventud los recuerdos

en ella te describí como una aldea

indescifrable de la costa brava

solitaria y diminuta

nostálgica como un castillo en ruinas

sin palabras ni papeles ni pretextos

sólo silencio luciana largas pausas

una gacela lleva mi carta atraviesa

el océano te busca en la gran ciudad

pero se pierde y debes buscar

la carta entre los dedos de tus pies

busca mi carta en el mapa

de tu piel carbónica en el mástil húmedo

de tu cuerpo que es como una canoa que cruza

los mares luciana busca mi carta en tus párpados

o en medio de tus pechos

es un silencio que arde

 

   (Nació en Quito, en 1992. Es abogado y crítico literario y, además de poesía, escribe cuentos).

 

   Juan Carlos Olivas

   Los solos

 

                    All the lonely people,

                    Where do they all come from?

                    All the lonely people,

                    Where do they all belong?

                    The Beatles

 

Los solos venimos de otros mundos

con flores de cristal entre las manos,

leemos nuestros nombres

en las listas de desaparecidos,

nos emborrachamos con el vodka

que escondemos en chaquetas de cuero,

llevamos una cruz en los labios,

siempre tenemos frío,

organizamos festivales de solos

pero nadie llega y pensamos que es perfecto

escuchar cómo gruñe el silencio,

cómo se aferran a nuestra piel

los tentáculos del aire

y la sombra marina que pasa en nuestros ojos.

Los solos diseccionamos las manos de Dios

para encontrar la raíz de su tristeza,

tenemos trabajos menores,

de día traducimos el último trino de los pájaros

y de noche curamos las llagas de la luna.

Los solos llevamos el alma bajo el brazo

envuelta en papel periódico

como si fuera una biblia escrita en una lengua muerta,

visitamos ciudades concurridas

donde fumamos a pesar de no tener el vicio;

pocas veces nos reímos

pero cuando lo hacemos

se electrocuta en la avenida

el ángel de la muerte.

Entonces quedamos más solos

bajo el musgo de todas las estatuas,

escribimos infinitas cartas de despedidas,

blandimos el corazón como un pañuelo rancio

frente a estaciones de trenes clausuradas,

y pasamos días, meses y años enteros

estudiando los libros de astronomía,

husmeando en viejos telescopios

el camino de regreso a casa,

porque los solos

venimos sin saberlo de otros mundos

y siempre queremos volver.

 

   (Nació en Turrialba, Costa Rica, en 1986).

 

    Sara Vanegas

 

   Exilio

 

vienes del otro lado de las aguas tras

la huella pavorosa de un adolescente muerto

para amar su ceniza vienes,

hermano mío, a refugiarte

en el antiguo misterio de la tarde

y el bosque en llamas

te devuelve una vez más su rota cabellera

 

   (Nació en Cuenca, Ecuador. Es también filóloga).

 

    Vanessa Droz

 

   La catedral danzante, un fuego

 

¿De dónde vienen las palabras? Dime.

¿De qué oscuridad, de cuáles sueños?

¿De qué luz oculta salen mis ruegos

para dejarme ver toda su estirpe?

 

¿Por dónde pasa el humo de mis rezos,

por dónde la razón de mis plegarias

si no es por el corazón, esa flama

que arma y pule la piedra de los templos?

 

Las palabras llegan y se arrodillan.

Su recio coro todo lo enaltece

en esta catedral, como un enjambre.

 

Mi corazón, en ascuas, las vigila

para que inclinen todo su orbe

ante tu presencia, que las invade.

 

   (Nació en Puerto Rico, en 1952. Es autora de obras para niños, promotora cultural y comunicadora).

 

Publicado 25.3.17

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