• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Colombia en la poesía colombiana


HENRY LUQUE MUÑOZ

Al conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada

Antes de rodear la cadera triunfante de Isabel
tu padre debió pagar
al anticipo de diez mil maravedíes,
para que vinieras al mundo,
para que pisaras tierra firme.
Tu acierto fue habernos intuido
y fracasar como abogado.
Sin embargo, olvidaste
pedirle a tu abuelo, el tintorero,
la fòrmula para teñir el Nuevo Reino de Granada
de otro color y no de sangre.
Nos trajiste como ofrenda
armas de fuego, feroces perros
adiestrados para olfatear el oro y el indio.
Estás en el cielo por haber pacificado,
pero no te dejan dormir las almas
que sucumbieron bajo tu espada.
En el corazón de Bogotá te hemos levantado
el monumento
-que estorba el tránsito- y una avenida
donde el aguacero orina con inundaciones.


VITO APÜSHANA-MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

Nuestra tierra

Cuando vengas a nuestra tierra,
descansarás bajo la sombra de nuestro
respeto.

Cuando vengas a nuestra tierra,
esucharás nuestra voz, también,
en los sonidos del anciano monte.

Si llegas a nuestra tierra,
con tu vida desnuda,
seremos un poco más felices...
y buscaremos agua
para esta sed de vida, interminable.


PIEDAD BONNETT

Página roja

En la fotografía del periódico veo el rostro desconocido,
tan desconocido como puede serlo el de un hombre de campo
para el que Bogotá era apenas una imagen remota.
Arriba el titular de la masacre. Abajo los detalles:
las manos amarradas a la espalda, el incendio del caserío,
la huída mansa de los vivos.
La frente es amplia. En sus veinte años
seguro que algún sueño la habitaba.
Milton era su nombre, y puedo estar segura
de que lo ignoró todo sobre el poeta ciego.
Los ojos perspicaces, la piel tersa, el óvalo aniñado.
Y alumbrándole el rostro, la risa poderosa como barril de pólvora.
Con esos dientes sanos habría podido romper lazos más fuertes
que los de sus muñecas.
La muerte mancha ya de caries su blancura
y escarba hasta encontrar la fría luz del hueso.


ARMANDO RODRÍGUEZ BALLESTEROS

País

Bien sabes, país, que llegué en un parto difícil
una madrugada de septiembre
en la segunda mitad del siglo veinte.
Hubiera querido nacer en el campo
pero igual, pasé mi infancia
cabalgando palos de escoba con cabuya
que echaba a galopar
sobre praderas imaginarias.
Me diste una madre de ojos grises
de quien aprendí que la ternura
es un arte difícil.
Accedí a todos los libros de mi abuelo
ese anciano gigante como un vikingo
que se fue yendo de a pocos
cuando en esta tierra aún se podía
morir de viejo.
Me regalaste un perro
del color de la noche y un saxofón
con el que aplicadamente desvelaba
a los vecinos en una cuadra a la redonda.
Pude descubrir entre tus límites
a un amor ya lejano
y a los amigos que aún me quedan
asombrándome con sus poemas y sus cantos.
Para qué pedir más, país.
Pero entonces por qué de un tiempo para acá
me señalas la puerta de salida
a través de recados firmados por la muerte.
Por qué pretendes que respire otro aire.
Cuál es la razón de tu aquiescencia
para que el miedo y la duda sean ahora
ingredientes puntuales de mi cena.
En algún lugar tuyo, país,
aún sin tu permiso
permanezco esperando una respuesta.

(De "Colombia en la poesía colombiana, los poemas cuentan la historia", idea original de Robinson Quintero Ossa y Luz Eugenia Sierra, investigación de Robinson Quintero Ossa, notas literarias de Joaquín Mattos Omar, notas históricas de Amparo Murillo Posada y Carlos A. Serna Quintana. Edición de Luz Eugenia Sierra. Letra a Letra, Bogotá, 2011. Esta obra recibió el premio Literaturas del Bicentenario del Ministerio de Cultura).

 

GABRIEL JAIME CARO (GAJAKA)

Itagüí

Fertilidad azul de otoño paisaje
Itagüí sentencioso parto
Glándulas políticas en los alfiles
Oos cantantes de la ópera bebieron
esa agua ahora encono
Itagüí
Iris en las ventanas que ven
pasar la emigración de soldados
para las batallas perdidas
de la desolación.
Apellidos -detrás de los Ospinas- mudos
en los ovillos de las persianas, esos habitantes
recuerdan cómo godos mataban a liberales
y los liberales eran más conservadores que la madre
que los parió...
Itagüí prende la vela
Itagüí ya murió envenenada por los enchufados
militares de las cabinas paranoicas.


GUSTAVO ADOLFO GARCÉS

La antena...

La antena que trae
las noticias de la guerra
está llena de pájaros.


FERNANDO HERRERA GÓMEZ

Pensando en Simón Bolívar
en el delta interior del Orinoco

Sin presentirlo hemos llegado
a esta estrella interior
que confunde las aguas,
los densos colores de sus detritus,
de sus nombres.

¡Ah! bella palabra de Atapabo.

Miramos sin entender
las islas momentáneas,
el dilatado círculo violeta
en el cielo,
y las criaturas negras
danzando entre las ramas.
¿Qué es esta parsimonia ritual
que habita estos parajes del bostezo?
¿Qué es esta majestad larguísima
venerada por las hojas graves?
Son éstos los reinos de otros dioses
y es éste el territorio común de los días
para los hombres de la cerbatana.
Sin embargo yo pienso en uno solo,
en un hombre solo,
enjuto,
atravesando tantas veces
estas aguas,
estas ciénagas que no conocen la clemencia
ni el descanso.
Pienso en un solo hombre
imbuido por el enigma
de ese disco de púrpura,
por este remolino atemorizado
donde se mezcla
el manso limo
de las rabiosas entrañas del planeta.

Pobre hombre solo,
bajo el amparo de una idea sola,
y en medio de la multitud de las aguas revueltas.


ORLANDO GALLO

El odio

Frente al espejo
mientras te afeitas
imaginas ese acto
ayer

(entonces también rutina)

en el hombre que hoy enterrarán

Puedes casi oír
la frase del sujeto gordo en la penumbra,
ver la mano en el gatillo
y los billetes asomados
al bolsillo de una chaqueta

(También las imágenes familiares
pasadas por la televisión
donde jugaba confiadamente con sus hijos)

Al salir de casa
no puedes evitar sentir ensangrentadas
las manos con que abrazas a tu hija
por ese odio que se ha despertado en ti

y sobre todo por el deber que tienes ahora de avivarlo.


RAMÓN COTE BARAIBAR

Expedición botánica

Sus alas
son la descripción más precisa de las cordilleras.

Su pico
es una vasta realidad geográfica.

Este pájaro es el extremo ardiente de las jerarquías.

Su dibujo no es un documento,
es una emoción.

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