• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Poesía mapuche

PEDRO ALONSO RETAMAL

Mari Ailla

¿Quién te dijo a ti
que te hicieras carabinero,
Juan Antillanca?

Tú que naciste a la orilla del mar
y que jugaste en las playas sin dueño,
que naciste sabiendo
que la vida no necesita de ley
porque allí nunca ocurre nada;
a más de una ola y otra ola,
un transitar de espuma,
dos fantasmas de viento
y una gaviota borracha de cielos...

¿Y qué más pasa, Juan Antillanca?

Cuando llegaste de uniforme verde
y te pusiste rígido,
¡parecías un atado de "collof"!
¡cómo te gozaban los chiquillos,
casi te empelotaron la primera vez!

Tus ojos que eran mansos y risueños,
tuviste que endurecerlos;
y aquel gesto tuyo que era como un amanecer,
lo transformaste en grito duro,
en amenaza negra,
en noche desconfiada...

¿Te acuerdas cómo se las arreglaban
para tener algo de comer
cuando tú eras niño?
¿Y ahora, Juan, tú andas buscando
a los que roban ovejas
porque tienen hmabre
y no tienen trabajo?
¿Cómo murió tu padre, recuerdas?
¿En qué cuartel amaneció muerto?

A ti te han escogido para esto
porque hablas "mapudungun"
y porque conoces
todos los escondites de la costa.

Te vimos esta tarde cuando llevaste
al Mauleo:
tú ibas más asustado que él,
pasaste avergonzado por frente de nosotros.

Ese día, Juan, nos dio una pena grande.

Alguien dijo:
-Antillanca se hizo carabinero
para ganarse el pan pescando presos a sus hermanos.
¿Qué gusto tiene ese pan, Antillanca?


CRISTIAN ANTILLANCA

Corro

A los descendientes del longko Paulo Nauco

Corro por la playa
con un caballo y cuatro perros ajenos
ebrio.
En las dunas duermen los antepasados
y en la orilla las corvinas son tesoro
que la mar entierra.
Corro
La noche va cerrando sus mil ojos
Los árboles me buscan a tientas
Julia Nauco se está muriendo
Su hermano está en un asilo
soñando
Que corre por la playa
con su caballo y sus cuatro perros
que se trae a Colún a la rubia que lo cuida.
Los abuelos siguen durmiendo
Los gringos se están riendo
Y yo estoy borracho
tendido
soñando
que corro por la playa.


LILIANA ANCALAO

Esperando a Inakayal

Volvió Inakayal.
Los huesos del lonko
habían permanecido desvelados
demasiado tiempo en la vitrina de un museo.
Volvió para descansar en la tierra.
Mis paisanos lo esperaban en Tecka.
Puntuales estaban allí: Fabiana y Silvia.

Las imagino celestes
El frío en las polleras
El corazón desandando la impaciencia

Las veo celestes
De espaldas a la luna
Atentas a los signos de la tierra

Sagradas y en silencio
Por no perderse ni un latido
Del tiempo aquel que regresó ese día
A tocarles las manos y los ojos
Y las halló tempranas
Sin esquivarles la mirada al viento

Merecedoras del rumor en Chezungun
...Inakayal...lonko...piwke
en remolinos
hasta aquietar la espera
del fondo azul
recorto sus figuras y las traigo
desde antes y hasta el horizonte
Antiñir
Cayupán
Anay hermanas.

(De "Escribier en la muralla, poesía política mapuche", compilación y prólogo de Cristian Aliaga, con la colaboración de Juan Paulo Huirimilla. Coedición de ediciones Desde la Gente, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, y del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Buenos Aires, 2010. Los poetas incluidos en esta antología son oriundos de Argentina y Chile).

 

DAVID AÑIÑIR

Mapurbe

Somos mapuches de hormigón
Debajo del asfalto duerme nuestra madre
Explotada por un cabrón.

Nacimos en la mierdópolis por culpa del buitre cantor
Nacimos en panaderías para que nos coma la maldición

Somos hijos de lavanderas, panaderos, feriantes y ambulantes
Somos de los que quedamos en pocas partes

El mercado de la mano de obra
Obra nuestras vidas
Y nos cobra

Madre, vieja mapuche, exiliada de la historia
Hija de mi pueblo amable
Desde el sur llegaste a parirnos
Un circuito eléctrico rajó tu vientre
Y así nacimos gritándoles a los miserables
Marri chi weu!
En lenguaje lactante.

Padre, escondiendo tu pena de tierra tras el licor
Caminaste las mañanas heladas enfriándote el sudor

Somos hijos de los hijos de los hijos
Somos los nietos de Lautaro tomando la micro
Para servirle a los ricos
Somos parientes de la sed y del trueno
Lloviendo sobre la tierra apuñalada

La lágrima negra del Mapocho
Nos acompañó por siempre
En este santiagóniko wekufe maloliente.


Lautaro

Eres caballo galopando sobre el mar
subiendo y bajando ventisqueros
en esta época del mal
Galopas, brincas y relinchas sin apero
solo,
a pelo,
contemplativo
reflexivo
Cicatrizando la costra diaria del vuelo.
Ciberlautaro cabalgas en este tiempo
Tecno-Metal
Tu caballo trota en la red
Las riendas son un cable a tierra
Que te permiten avanzar
Como un werkén electróniko
De corazón eleck -trizado

Lautaro
Montado sobre este peludo sistema
Cabalgando en la noche
Pirateando sin miedo el medio
Chateando cerebros y conciencias
Pasando piola en la red
Atorando la flema...
Neo Lautaro
Peñi pasajero de este viaje
Cachaste que hay vida después de la muerte
Y muerte después de la vida
Como lo decían aquellas mariposas
Con el zumbido de sus alas aceradas
Escuchando IRON MAIDEN


BERNARDO COLIPÁN

Pulotre 1916

Varias veces la muerte intentó cuajarse
en el aire y con su dedo dibujó el perfil
de un rostro que no era el mío.
Llegó buscando la señal
tatuada en las hojas del latúe.
Ahí se desarmó toda esa familia.
Trataron de sonreir, pero algo en sus cuerpos
se desprendía. Y luego los envolvieron
a cada uno en sus frazadas.
Y yo sólo contaba quince años
cuando vi a la vida huir como un perro
arrojado a las cenizas.
Entonces le dije a mi hermano:
Te mostraré lo que es el miedo en un
puñado de polvo (Eliot)
Permanece tranquilo.
La muerte es un accidente, lo demás no tiene importancia.


JUAN HUENUÁN

La sucesión del hambre

El hambre de los hijos es un pez oscuro devorando.
Ella quiebra los ángulos de la comarca.
El hambre de los hijos es de piedra con ojos.
Con ojos indagando en los huesos del mundo.
El hambre de los hijos es un canto que apaga luciérnagas.
Un pez oscuro devorando es el hambre de los hijos.
No se asusta en las llamas del croar de la noche.
No sabe de espíritus o demonios convocados.
Su ignorancia es de un metal sin época.
Cofre embarrado que arrastra la edad de los padres.
Fauces estiradas al cuero antiguo de corceles
Como barrigas que reclaman uno a uno sus bocados
o jinete montando la sombra de un dios hambriento.
El hambre de los hijos es un pez oscuro
Devorando la sombra de los dioses.


GRACIELA HUINAO

Salmo 1492

Nunca fuimos
El pueblo señalado
Pero nos matan
En señal de la cruz.


CÉSAR MILLAHUEIQUE

Sebastián

El inmolado se eleva con viento sur.
Concepción a fuego cruzado.

No huye no corre.
Abre la puerta a fuego de cuerpo.
Se queda allí en la mirada atónita
En las barajas de la incertidumbre.

El inmolado en el sur de la memoria.
Quedándose a marca de fuego en nuestras
Pupilas.

Sebastián... Acevedo en medio de esas llamas.
En medio de esas calles.

Concepción a fuego cruzado se eleva
con viento sur.
Queda en la palma en el pasto húmedo.

En la memoria cabalga diez veces
En el zumbido a medio día en la plaza pública.

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