• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Reynaldo García Blanco

  

   Animal común

 

He dejado de ir a la Iglesia

y me pongo a regar el jardín en las tardecitas

No recibo cartas que me hablen de la niebla

o de los papalotes encima de los cordeles

 

Subo

y bajo unas escaleras que no me llevan al cielo

Debo revisar mi cuenta bancaria

quitar el lodo de la puerta

comprar un espejo

 

Dios sabe estas cosas

y vuelvo al jardín

y tengo miedo

 

 

   Habanera (Tristísima)

 

Cristo de la Habana

baja un momento

y cruza esta bahía

esta rumorosa bahía

y mira

a estas muchachas

estas tristes muchachas

que estallan en los dólmenes

y son pálidas

y leves.

Cristo de la Habana

abre tus brazos

y comienza a decir un Padre Nuestro

—el de Mario Benedetti o el de la Madre Teresa—

no importa cuál

tan sólo un Padre Nuestro

por estas muchachas

que se van a morir como una hoja de laurel

como un arco iris a las doce de la noche.

Cristo de la Habana

asómate a este pedazo de país

no mires los autos que pasan

no mires los ciclones que se alejan

fíjate en estas muchachas con luna en los labios

fíjate en estos ángeles

que no van a tener sitio en el paraíso.

Cristo de la Habana

regálame un mapamundi

un astrolabio

una bola mágica para entender esta bahía

y estas muchachas

estas tristes muchachas

que a tus pies

Cristo de la Habana

Se van a morir como una hoja de Laurel

como un arcoiris a las doce de la noche.

 

Mi padre bebe té con bergamota y no sabe...

 

 

   No morir hasta haberlo visto todo

 

Mi mujer cantando Alfonsina a las diez de la noche

Unas muchachas recostadas a los médanos

Un poeta robándose las obras completas de Severo Sarduy

Tres prostitutas en Medellín que me confunden con un nicaragüense

Un ciego de espaldas al mar

Fayad Jamis leyendo El ahorcado del Café Bonaparte

Una librería con todo Borges y Los alimentos terrestres de Gide

Un pingüino muerto en las costas de Talcahuano

Otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel

Mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas

Un policía leyendo a Rainer María Rilke

Thiago de Melo y María de Aparecida preguntándome por Cuba

Mi padre a punto de morir bebiendo té con bergamota

Una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí

Tres mendigos sonrientes en la Avenida paulista

Dos revistas Orígenes en la Librería Renacimiento

Unas vacas nadando en el mar de Manzanillo

Un tren francés roto en las llanuras de Camagüey

Un vendedor de agujas con poemas publicados

Un ciervo herido que busca en el zoológico amparo

Mi hermana a la salida de un quirófano

La Plaza de la Revolución vacía y oscura

Los muros del Moncada a las tres de la tarde y en agosto

Esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo.

 

 

 

   Mar de junio

 

 Si a la mar de junio yo me fuera

como un Mariano Brull que se quita la camisa

si yo me fuera sin tricornio sin bastón

así no más a la mar de junio

que no sea lunes ni menguante sobre la cabeza

solo bojear la isla ver los plátanos sonantes

las palmas imposibles

las muchachas que enardecen las costas

dar vivas por la espuma.

Si a la mar de junio

Yo me fuera

 

 

   Caracol

 

Esto es un poema que tiene que ver con mi mujer

(Esos pedazos de ternura que Dios nos regala cada cien años)

Pero en realidad es un poema amargo

y tiene que ver con un caracol

les cuento

 hace unos días

mi mujer fue a la playa con unas amigas

a meditar

a tratar de arreglar el mundo desde la fe

 y yo le pedí humildemente un caracol

no importaba que fuera terrestre o lunar yo quería simplemente un caracol pero mi

mujer llegó con las manos vacías y el espíritu alto

ahora repaso esos breves regalos que uno acumula como una herencia

caballitos de ajedrez torres de pizza libros en miniatura

pero no tengo un caracol

 y es por ello que me siento a escribir un poema amargo pero no es contra mi

esposa ni nada parecido yo escribo contra esa amargura de no tener un caracol ni

terrestre ni lunar y pensar que somos una isla que estamos rodeados de lentos

moluscos que miran y sospechan de nuestras pasiones esa misma pasión de querer

tener algo que de repente !zas! así como el que no quiere las cosas se convierte en

madera para escribir un poema amargo por donde desfilan mi mujer unas amigas

una playa y los deseos de tener un caracol.

 

(Reynaldo García Blanco nació el 13 de abril de 1962 en Yaguajay, Sancti Spíritus. Comenzó a publicar poesía en 1990, con "Larguísimo elogio". Entre otros libros, siguieron "Textos para elogiar a la obra y al país", "Perros blancos de la aurora", "Reverso de foto & Dossier" y "Campos de belleza armada". Obtuvo varios premios, entre ellos el José María Heredia, el de La Gaceta de Cuba y el Calendario. En enero de 2017, ganó el Premio Casa de las Américas, que se otorga en su país, por su obra "Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa". Reside en Santiago de Cuba, donde coordina un centro de promoción literaria y un taller, "Aula de Poesía". Participa de la edición de las revistas SIC y El Caserón. Colabora con la emisora local Radio Revolución).

 

 

    Yo vi tu casa encendida

 

Yo la vi

fue en los albores de junio

veníamos con el país a cuesta

en los jardines devastados caía la noche

se podía escuchar el fragor de las tejas francesas

el estallar de las vicarias

los sobresaltos del hedor

la pleitesía de los muros

Yo vi tu casa como una zarza

como árbol de fuego

como un dictamen de muerte y esplendor

sin más existencia que la nulidad

Tu casa en bandolera

barranca abajo

cuesta arriba

deleite de la memoria

Era junio

muy al principio de los desastres.

 

 

   Reverso de foto

 

Amigo

Está por acabarse el siglo

y me gustaría que vieras esta foto

antes que los copos de nieve y sangre

borren de por siempre esas noticias

 

De izquierda a derecha

con una mirada de ángel hay una mujer con bigotes ella es

Frida Kahlo y su mano reposa sobre el hombro de un tal

Trotski (que se lleva a los ojos una manzana) luego hay una

columna dórica (ahora está sepia pero en el momento de la foto

era roja). Luego sigue un hombre con un cocuyo en la mano

y un tabaco en la boca (hace círculos de luz para que veamos en

esta oscuridad) y parece darle la espalda a una niña que se llama

Greta Garbo (ella juega con un papalote y esa mano que sale

de la nada en un ademán de arrebatarle su juguete es Salvador

Dalí. Muy al fondo puedes leer un cartel que dice “Proletarios

de todo el mundo Uníos” hacia el extremo derecho un

hombre agrega con un pincel “Último Aviso” la memoria me

falla pero me jugaría la vida que es Pablo Picasso. Le siguen

otras personas que a juzgar por las vestimentas son cuáqueros

y rusos o chechenios sabe Dios. Sobre la mesa hay cebollitas

búlgaras y unos vinos René Barbier Rosado. La muchacha y el

viejito son María Kodama y Jorge Luis Borges. El que se está

bajando de la cruz es Jesús. La del traje de enfermera de la

Segunda Guerra Mundial es Isadora Duncan y ese de mirada

tenue que tiene un disco de los Beatles en la mano

es Mao Tse Tung.

 

Amigo mío

está por acabarse el siglo

y me gustaría que vieras esta foto

antes que los copos de nieve y sangre

borren de por siempre estas noticias aunque lo más importante

es que recuerdes que esto fue hace tiempo cuando no éramos

de dos bandos y había cebollitas búlgaras y unos vinos René

Barbier Rosado y un hombre con un cocuyo en la mano y un

tabaco en la boca.

 

   Opus Patria

 

Yo tengo tres patrias:

Cuba

Martí

Y la noche.

Las tres unidas por un único genero vallejiano de alegría. De un estar en Vigilia

   o duermevela y asumir la vigilancia y el escozor.

Digo Cuba

Y sale la explosión de la vicaria en Viñales

Digo Martí

Y las palabras se cristalizan en el aire

Digo noche

Y el sonido del monte me alimenta.

Abro un libro de historia

Un compendio de geografía

Un manual para astrónomo.

Me pierdo

Me sublevo

Doy el salto mortal y me detengo a ver las caballerías que van rumbo a occidente.

   Palpo una a una las rocas de la costa y recojo migajas de sal para el viaje

   profundo. Miro las constelaciones y me doy cuenta que camino por el borde sur de la patria.

Digo canario, arriero, majá, sinsonte, harina

Y del diario de Martí me asalta el bosque que presiento.

La noche es un pan lleno de estrella

Las estrellas son un carro celeste que se abisman

Se musican como agoreros.

Tres patrias tengo yo:

Cuba como un as de oro

Martí como un as de triunfo

La noche como un as de espada para defenderme de los que me

quieren quitar la lumbre, el arado, la sonoridad y la miel.

Tres patrias tengo yo:

Cuba

Martí

Y la noche.

 

 

   Isla Carmesí

 

Tal como te vio el cartógrafo francés

Ladeada

Cortaplumas del golfo

Palma virgiliana

Palma  de Milanés en la llanura confusa de Matanzas. Isla

deformada en el pergamino con ribetes dorados. Llorar sobre el

mapa. Jadear sobre el mapa. Poner ese arabesco sobre el

mapamundi. Buscar el lugar exacto como una pieza de

rompecabezas.

 

Isla carmesí

Dibujada hace siglos

Ahora memoria y azafrán que salta de un libro de historia y se

explaya sonora como esos músicos en la retreta del domingo.

 

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