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25 de noviembre: No Resignación

 

   El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1999. Como expresión de rechazo a ese problema, que se extiende por igual en todo el mundo, el Ayuntamiento de Salamanca publicó “No resignación (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer)”. La selección fue realizada por el poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart.

 

 

   Luz Mary Giraldo / Colombia

 

   Sin nombre para pie de foto

 

A mí me mataron

dicen las noticias.

Y llega María con sus pies descalzos

Ana con su nombre que decía en secreto

como si al hacerlo se desangelara.

Gloria que con pocos años hacía su trabajo

y no deletreaba.

Inés, que andaba despacio porque le dolían las piernas

y Luisa y Yolanda y Tulia y Josefina

todas con hijos anónimos

aunque se sabía de quién eran semilla.

Recibían aire como con gotero y morían a escondidas:

a una la mató el desprecio

a otra el cuerpo agotado

a otra el oficio que no daba tregua

a otra los golpes de quien dijo amarla

a otra la herida de saberse muerta desde su comienzo.

Desde que nacieron fueron condenadas

no tuvieron voz

y su voluntad era la de los otros.

Hijas del conflicto y el desplazamiento

carecen de nombre.

Hijas de la guerra en tantos países

sus ojos no cuentan.

Hijas del horror que acabó con todo

sus hijos van a la sombra.

Tal vez te burlaron

tal vez te humillaron

tal vez te tomaron y te degustaron.

A mí me mataron

dicen los anuncios

y no sé tu nombre para el pie de foto.

 

                                                              Barcelona, marzo, 2016

 

 

   Ana Cecilia Blum / Ecuador

 

   Si fuera otra

 

Vestiría formalita

cuidaría bien el maquillaje

los colores al tomarlos

la montura requerida

el encargo roto del estambre.

 

Si fuera partitura

hablaría suavecito,

filtraría las palabras,

no soltara la risa,

la ironía, los enojos

como trompos de madera

soberanos del asfalto.

 

Soy yo, no hay estribillo

mujer adentro que se opone al molde

de los días

y no puede omitir

sus ojos fieros

su ardor andante

su lengua en verso

su vuelo su destino su locura.

 

 

   Enrique Gracia Trinidad / España

 

   Buena nueva

 

                                  “Perdónalos porque no saben lo que hacen”

                                                                            (Evangelio de Lucas, 23, 34)

 

No le digas a nadie tu nombre verdadero.

Escóndete, reniega de tu origen,

no vuelvas la cabeza.

Tu mundo se acabó ¿era tu mundo?

 

Sal a la luz. Hay luz, es clara y tibia.

Deja que la sonrisa te visite de nuevo.

Haz con el miedo el último gazpacho

y bebe a tu salud.

 

Pero no le perdones, porque sí sabe lo que hace.

 

 

   Isolda Hurtado / Nicaragua

 

   Los mercaderes del templo

 

Te mutilaron los mercaderes del templo

 

Entre sus burlas

rasgaron tu último grito

hasta inmortalizar tu sonrisa de muñeca

como se clava una espina

en la carne

             y sangra.

 

 

   Juan Cameron / Chile

 

   Carnaval de Granada

 

Tiraron al machismo al lago Nicaragua

en larga procesión de bombos y platillos

y miríadas de aedas como jotes de blanco

Botaron al machismo al lago Nicaragua

pero el carajo poco sabía de poemas

ni tampoco aceptaba la cuestión feminista

Hundieron al machismo en el lago Nicaragua

pero aquel se reía de ardientes peroratas

y no estuvo en el zócalo escuchando leseras

Tiraron al machismo al Lago Nicaragua

pero el diablo sabía nadar estilo pecho

y tenía experiencia en lanzar patadones

Lanzaron al machismo al lago Nicaragua

creyeron enterrarlo y lo que hacían

era enterrar una semilla

(¡Qué experiencia mostraba! Flotaba impunemente

como la burguesía de la extensa Managua

oculta en cada esquina así no hubiera nada)

Echaron al machismo al lago Nicaragua

pero salió de nuevo agradeció el despliegue

y ahora tres muchachas fueron sacrificadas

en un ritual de sangre durante la semana.

 

 

   Marina Izquierdo / España

 

   La mitad silenciada

 

Hoy te busqué en mis lomos de cuero

y te hallé ausente y desnuda.

Enterrada boca abajo,

amortajada en un hábito de rabia plena,

esa que se macera en el regusto de la resignación.

Escondida y silenciada.

Hueca en cuerpo e intuida en los márgenes

por arqueólogas modernas.

 

Hoy te busqué entre colores y formas,

acariciando las paredes con los ojos rojos

de cifrar firmas sin nombre de mujer.

Imaginándote más allá del lienzo

con los pinceles desde el dintel

sin espejo en el que repetirte.

Fundida en negro con los pigmentos ocultos

en el doble fondo de otra vida.

 

Hoy te busqué entre fórmulas y probetas,

más allá de la bata blanca cuya pulcritud

anuncias entre manos y senos frotados.

Con la mirada perdida entre el logro y

y el traspiés provocado a través del cristal,

caleidoscopio de sueños,

de tu vocación inquebrantable

en la invisibilidad más absoluta.

 

Hoy te busqué entre páginas y primicias,

anhelando que ganaras la carrera del noticiario.

Que abrieras media hora de talentos con pene

para que las niñas supieran que tener vulva

no es pecado. Que el esfuerzo esférico tiene premio,

o debería tenerlo, sin la visible redondez de los genitales.

 

Hoy te busqué en las mochilas de mis hijas,

en la tercera del periódico,

entre las tertulias de corbatas.

En la cerámica de las calles,

en el cian de las plazas.

Entre las líneas de mi voto obligado.

 

Hoy te busqué entre márgenes y cornisas.

Paspartús y cortapisas.

En sucesos, en contactos.

En anuncios, en revistas.

En las aguas del lavadero.

En las cenizas del medievo.

En el suburbio de los laureles.

En la epicentro del agravio.

En la periferia expatriada.

En la fingidamente, ciudadana plena.

 

Hoy te busqué en las afueras del mundo,

en la humanidad cercenada.

En esa todavía su mitad silenciada.

 

(De “No Resignación, Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer”, con selección y prólogo de Alfredo Pérez Alencart y pinturas de Miguel Elías, edición del Ayuntamiento de Salamanca, 2016. En la obra participan poetas de todos los continentes. Pérez Alencart escribe que “la mujer remonta el caudal de las libertades, es cierto, aunque todavía encalla en el muro mental de los violentos, incansables a la hora de no disfrazar su cobardía”. La iniciativa para este libro surgió de la Concejalía de Familia e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Salamanca y derivó en este resultado formidable: poemas de 72 mujeres y 64 hombres. “Siendo el hombre el problema en cuanto a violencia de género, satisface ver la cada vez más firme y decisiva implicación de los poetas”, dice el antólogo).

 

 

 

   Xhevdet Bajaj / Kosovo

 

   El delito

 

Pasa una mujer

Viendo el sol

Con ojos de animal maltratado

 

Hace un tiempo ha muerto

Pero no fue suficiente

Así que tuvo que repetirlo

 

No obstante

Soñar con el sol

En la noche

Es un delito

 

 

   Lilliam Moro Núñez / Cuba

 

   La más fermosa

 

Ese rostro que ves en el espejo

no es el tuyo.

Mírate bien:

búscate más allá del perfume barato

de la cara pintada,

del afán de agradar;

encuéntrate detrás de las ojeras,

del ojo hinchado,

de la mirada opaca

envejecida antes de tiempo,

de las palabras que arrancaron a tiras

la piel del corazón.

 

Una vez que te hallas descubierto

abrázate como si fueras la madre de ti misma,

el amante soñado desde la juventud,

el dios que siempre te ve hermosa.

 

Y rompe los espejos.

 

 

   Pablo Carbone / Bolivia

 

   ¡Que no quede uno vivo!

 

¡Nada parece ser suficiente!

Siempre hay una llama que se extingue,

Un acordeón marchito,

Una fisura en el camino,

Una mano que resbala, por tus párpados caídos.

 

Cada golpe, del temeroso.

Cada espasmo, de la cobardía.

Cada grito, de la locura.

Cada muerte, de la zozobra.

 

Compañera de lucha:

Agita el pubis furibundo,

El útero mancillado,

El pecho clandestino.

 

Tu voz es un fuego cadencioso,

Una dispersión de luces,

Un recuento de tumbas inverosímiles,

Una silbatina de tormentas.

 

Que no injurien tus lamentos,

Ni aprisionen los espejos;

Que se llenen los cántaros,

Los puños encendidos;

Que desfilen los bastardos,

¡Que no quede uno vivo!

 

 

 

   Ernesto Román Orozco / Venezuela

 

   Mujer de bronce y de mudez

 

   I

 

La sangre deja su sombra

sobre el pavimento. El dolor

es la tierra, porque en labios

 

de la madre, mujer de bronce

y de mudez, cae un beso

con orificio de salida.

 

   II

 

Una mujer cultiva bronce

para sus esqueletos. Guarda un golpe

de rosas fracturadas,

 

mientras usa sus íconos

por fuera. Así, sigue la ceremonia:

es la última en salir de las sombras,

 

pues debe hacer brillar

con las cerezas, mujer de bronce

y de mudez, el coágulo de algún escupitajo.

  

 

   Victoria Tobar Fierro / Ecuador

 

   Mujer mañana, tarde, noche…

 

Mujer mañana, tarde, noche

ahora te alejas de la lágrima

aunque el océano del dolor

es amenaza permanente.

El pesar se transmuta

entre los dientes,

asoma la sonrisa inmanente,

la esperanza la arrulla

viva en nuevas manos

en nuevos ojos,

en flamantes pieles de colores,

que continúan

el trajín

de condición humana

haciéndose y asiéndose

a futuribles

probables y posibles.

 

 

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