• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Susana Jiménez Palmera

 

   Soledad

                                                  La soledad es esta melodía

                                                                    rota de mis frases.

                                                                   Alejandra Pizarnik

 

 

No supone, asevera,

no musita, grita la viudez

de los huesos,

su pincelada no es media,

abarca todo y te asfixia.

 

No lame la mejilla,

muerde la cara y te deja sin ojos

para que no veas

su profundidad en las cenizas.

 

No es un sofisma, es tan real

como el polvo del que estás hecho.

 

No te da plazos, te suelta en la sima

por donde el círculo del sol se despeña.

 

 

 

 

   Tus palabras

 

Baten sus alas y juegan con el viento,

adornan la balada del trigal maduro,

como gotas de agua lavan los sueños

y son capaces de vestir el dolor

sin costuras.

 

Como garzas blancas vuelan lento,

se juntan para tejer el alma

sin la marca del tiempo.

 

¡Tus palabras…

anidan donde el silencio es puro!

 

 

 

   ¡Cuánto olvido en los ojos del tiempo!

 

Esta manía de limpiar los recuerdos

y ventilar un poco

las estanterías de la mente,

esta rara costumbre

me hace creer que puedo airear

las fibras de mi alma.

 

Encuentro añoranzas

que afloran con amargas sonrisas

y otras que llevan amor todavía.

 

A todas las acojo por un tiempo

y les doy vida.

Encierran grandes silencios.

 

Trato de vestirlas de agua,

de sol, de días lentos,

hasta que la memoria desanuda

recuerdos negros.

 

¡Cuánta ausencia abierta,

cuánto olvido

en los ojos insomnes del tiempo!

 

 

 

   Aún no fallezco

 

La herida sigue abierta y el viento confundido

quiere arrasar mi cuerpo,

mi corazón descifra sepulcros

y escucha el canto de un pájaro.

 

¡Sublévate alma mía

que aún no son cadáveres mis besos!

Las palabras no han fallecido,

las caricias no han expirado,

capaces son de cobijar el llanto.

 

No hay sepultura,

tampoco frío que endurezca mi pecho.

 

Este viaje aún no termina,

cierro la herida, la adorno con silencio,

recojo la ráfaga del viento

e invento un nuevo canto

para aquel pájaro

que parecía muerto.

 

 

 

   Mis ojos ya no quieren ser mis ojos

 

Mis ojos no quieren ser mis ojos

Me observan con desconsuelo,

creen que disfrazo amarguras

o me comporto como si fuera

el borrador que hace un inventario

y va quitando lo que desea.

 

Saben que veo los niños

moribundos que muestran

en los noticieros,

que sufro con la hambruna,

pero no me ven realista

porque cuando miro la flor,

digo que es la pasión de un día

y cuando contemplo la luna,

no la reconozco como luna

prefiero ver el pecho de una alondra.

 

Y si es un camino lo que veo de frente…

¡ah!, no es un camino,

es apenas un estrecho espacio

que ha bordado el silencio

con ribetes.

 

No sé qué haré con esta manera

de mirar la vida

si no me detengo en la crudeza

Mis ojos ya no quieren

seguir siendo mis ojos

porque solo veo lo que quiero,

porque observo el suspiro del mar

a un paso de mis pasos,

porque veo cerca el paraíso,

mi paraíso que no es el paraíso

de mis ojos.

 

El de ellos está más lejos

y no tiene el mismo nombre.

No sé qué haré porque mis ojos

ya no quieren ver lo que veo,

y no quieren seguir siendo mis ojos.

 

(Susana Jiménez Palmera nació en Barranquilla, Colombia. Publicó su primer libro de poemas, “Sendero de latidos”, en 2014, Apidama Ediciones. Siguió “Con hilos de soles y lunas”, en 2016, en la misma editorial. Poemas suyos fueron incluidos en la antología “Poesía Colombiana del siglo XX escrita por mujeres”, de 2014, y en la “Antología Poética Internacional Grito de Mujer”, en 2014, Editorial Rosado Fucsia, República Dominicana. Participó en festivales españoles y colombianos. Integra el Hispanic American Visual Project, un proyecto internacional con artistas plásticos llamados Almas Viajeras. Es miembro de la Asociación Cultural Univers Ágatha Autism, Barcelona, España. Tallerista a través de la Fundación Circulo Abierto a nivel nacional. Directora de la Fundación Cultural CanalArte. Fue finalista con mención de honor  en el 14to. Certamen Internacional de Poesía y Cuento Mis Escritos, en Argentina, y en el segundo concurso de poesía “Luz de luna” Madrid, España. Publica en internet, en el espacio https://rescoldosazulados.blogspot.com.co/).

 

 

   Amadora

                                             en presente siempre amándote,

                                                                                                 eternamente tuyo,

                                                                                 todo tuyo siempre todavía.

                                                                                   Darío Jaramillo Agudelo

 

 

No aspiro a ser tu amor,

solo quisiera ser cadencia

en tu siempre,

la figura que mece tu silencio,

tu pretexto para leer la pasión.

 

No quiero ser tu lluvia ni las flores

de las que hablan los poetas,

solo ser asombro

que germine en tus ojos

y crepite en tu mente,

la constancia en tus manos

para que no tropiecen.

 

Persigo ser la boca

que baila desnuda,

la canción abstracta de tu alma,

y ser la costumbre apremiante

del verbo pensar,

pensándote en gerundio,

en plena acción.

 

Sueño ser el amparo de la utopía,

la lucidez que vive presta

para amputar el dolor.

 

Ser tu amadora

si logro mirarte y convencerme

de la ausencia de lógica

y en silencio profundo,

recordar que no pretendo nada

ni siquiera que me ames.

 

 

 

   Ritual del trigo

 

Siempre regreso a mí y encuentro

que no hay peso en mis párpados,

ni plomo, ni olvido.

 

Está abierta la mirada.

Los sueños sostuvieron

los conjuros de la luna

mientras yo volaba.

 

Un rumor de capullos,

en el centro de mis ojos

enjugó las lágrimas.

 

Traspaso un mundo de espejismos,

traigo tejida el ala del atardecer

que despunta en mis pupilas

y esparce mis delirios.

 

Así regreso

y me hallo parida de la tierra

en el ritual del trigo.

 

 

 

   Me gustas más...

 

Me gustas más cuando eres verbo

que se conjuga en presente,

cuando me ayudas a despertar

en el ahora.

 

Cuando te conviertes en noche

y rodeas mis latidos con tu silencio.

Me gustas cuando eres metáfora

que confunde al tiempo

quitándole la piel al dolor.

 

Me gustas más, cuando puedes leerme

sin que diga una palabra;

cuando tus manos escriben versos

en mi piel cálida,

para luego leerte en ella.

 

Me gustas cuando eres sueño

que no termina.

Entonces, me vistes

de vida y realidad para habitar en él.

 

Cuando sabes permanecer,

tomándome de la mano,

me muestras un mundo

en donde el miedo siempre tarda.

 

Me gustas cuando me dejas

en mis abismos sin rescatarme,

pero te mantienes cerca

extendiéndome tu calma.

Cuando te vuelves lluvia,

sin convertirte en tormenta y

vas calando mi alma.

 

Me gustas más, cuando eres tú

y no pretendes de mí nada.

 

 

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