• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Antología Alcanza, de poetas/lectores (III)


Tercera serie de poetas/lectores que, desde 2008, proponen poemas para publicar en La Poesía Alcanza o dieron su consentimiento a nuestra solicitud para hacerlo.

En línea desde 2008 en su segundo período, Alcanza para Todos reúne así a gran parte de ellos, como expresión reiterada de gratitud, y a modo de una antología, por así llamarla, artesanal. Esta reunión de autores y textos discute indirectamente con quienes afirman que la circulación de poesía por las redes es en sí misma perniciosa. La selección no está regida por ningún patrón literario ni temporal. La habitan textos que tocaron nuestra sensibilidad como lectores. La explica la ilusión de una pertenencia: buscamos entre todos la palabra poética, una estación de partida y jamás un punto de llegada.

La dividimos en tramos o series, solo para comodidad del lector ante la pantalla. En la primera fueron publicados autores de Argentina, Chile, España, México y República Dominicana. En la segunda, de Colombia, Venezuela, Honduras y Costa Rica. Siguen ahora de Argentina, Perú, Alemania, El Salvador, República Dominicana y Estados Unidos.

 

   MARTÍN ECHEVERRÍA, DE ARGENTINA

   Poema de Martín Echeverría, de Mendoza, Argentina. Publicó en 2014 “Pezrioluna”. Asimismo, difunde textos en el espacio www.echeverriapoeta.blogspot.com.ar, y está en Twitter, en la cuenta @echeverriapoeta

 

   Los Invisibles I

 

Si un invisible muere esta noche

no se enterará la nieve de su cuerpo caído

ni su sangre le dibujará pájaros torcidos sobre la piel

ni su sombra asistirá al entierro

ni siquiera lo extrañará su espejo

 

Las pecas de sus hombros

serán arrojadas a los gorriones

junto a las migas del mantel del mediodía

y sin que nadie lo note

se borrará en silencio

de ciertas fotografías

que solía frecuentar

 

Sólo quedará su mirada

bajo el callado azul de la siesta

rondando

la máquina de escribir

 

El resto de sus efectos personales

se perderán en las mudanzas

en los naufragios

en los velorios

en la noche

 

   SANDRA PAPADÓPULO, DE ARGENTINA

   Tres poemas de Sandra Papadópulo, de Buenos Aires, Argentina. Tomados de su espacio: www.elmaratuspies.blogspot.com.ar. En Twitter: @elmaratuspies


dicen que decir

es un acto de amor

de los silencios


--

 

Dicen que el sol espera detrás nuestro amanecer

y hoy la luna es esa flor roja en la solapa del cielo,

disfrazada de corazón lleno,

pero hay un eclipse de tu amor en mi amor

que la tierra en celo aguarda.

 


   alma de piel

le puse ojos y el cuerpo de una piel hoy a tus labios,

un cuerpo a tu alma en mis ojos y a oscuras,

un alma de tu piel que se derrame sobre la cama,

un cuerpo de tu alma en mi cuerpo para amarnos...

 

el amor mora en los ojos que miran a nuestra luna,

soy el alma de tu cuerpo en el día y en la noche,

piel de tu piel mi alma hecha de la voz de nuestros ojos...

 

   FABIANA POSSE, DE ARGENTINA

   Poema enviado por Fabiana Posse, de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, Argentina. Publicó “Tatuajes Ciegos”, en 2012. Asimismo, difunde textos en el espacio: www.fabiposse.blogspot.com.ar

 

   Dinamitando espejos

 

Un reloj fanático perdido en la tempestad

me siembra los pies de segundos dispersos.

Danza la musa de las venas ajustadas y

aprieta la sangre.

Los labios se esperan en un beso andrógino dentro de tu voz.

Ruido sagrado.

La palabra se detiene frente a un corazón plegado en hielo.

Hay cristales encendidos dentro de una valija enterrada en un pozo

que suda magia álmica.

El tiempo está manchado de plegarias dormidas.

De mudanzas eternas.

De ojos que disparan ataúdes.

De ser siempre el mismo viaje calavera.

De no saber gritar antes de que huya lo que busco.

De montar la verdad que sueña aparecer en el mar.

El abismo colosal de tus labios llueve a la sombra de tu silencio.

Las risas caen en coma.

El deseo enferma los bordes de nuestras bocas con un virus de viento.



No imaginan que la felicidad se suspenda en una gota inerte

de mi cuerpo inconcluso y sediento.

Bajan las señales para que me pertenezcas pero mi espíritu está

rodeado.

De alambres de púas que no ven el cielo.

 

Es noche de tenazas.

Es noche de patear escombros.

Es noche de odiar mandatos.

Es tiempo de cruzar el rio que me aleja de mí.

Es noche de Dinamitar espejos.

Desatar el nudo promesas vacías.

Tocar la miel de tus pestañas.

Mirarnos sintiendo el disparo de la única madera con la que estoy

hecha.

Desgarrar los disfraces que ignoran cruzar el puente de la auténtica

fiebre.

Desnudar las voces de nuestras alas heridas y

correr hacia el futuro húmedo de hambre.

Huir a ese universo donde mi nombre coincida con mi alma.

 

   PAMELA JANET RODRÍGUEZ PIMINCHUMO, DE PERÚ

   Poemas de Pamela Janet Rodríguez Piminchumo, de Lima Perú. Publica en el espacio https://poetainca.wordpress.com. En Twitter: @Poetainca


   El infierno musical

 

Mil voces cantando,

engendros productores

de rondas nocturnas,

como perros vagos;

asesinos y suicidas

afuera duermen sin saber de mi vigilia.

Espíritu y alondra,

lo ebrio se contrasta en trino

y mi locura cuelga de una rama,

gorriones mudos me delatan

¡Neruda grita sus versos!

a través de los rocíos fríos

que salen a morir por un momento.

Los rojos versos

sonríen al espejo

góticos diafragmas ilustran

palabras mutiladas

buscando asilo en mi garganta.

Un espasmo cerebro vascular

asalta el eco de lo insensato

metáfora y jilguero, como en el diván de una plaza

escenarios de vanguardia

porque mis delirios vuelan

ceniza al viento.

¿Y por qué esta locura, y esta apuesta?

que reverbera en esa hoja con filo de un cuchillo.

Usurpa mis horas

al sondear sus sombras.

¿¡Sera demencia lo que tengo!?

estremeciendo el limo dormido

evocándose a sí mismo en un onirismo

ángeles y demonios

que dormitan extramuros

sola con mi criatura

con su alma y con la mía,

¡esquizofrenia maldita!

guardar tu gesta

una y mil veces recitada.

 

   RICARDO GALVEZ, DESDE ALEMANIA

   Poema de Ricardo Gálvez, de Dresde, Alemania. Publica textos en el espacio mundospropios.com. En Twitter: @herrgalvez


   Cancerbero

Cancerbero que vives cuidando los rituales,

orlados con serpientes de la medusa muerta,

sabes que no es posible deshojar ideales

cuando son habitados por la carne despierta.

La gloria que recorres no sabe del zarpazo

que viene con los siglos a devorar tu hambrienta

escultura de sombras y el origen del trazo

que te nutre de llantos e inocencia violenta.

El divino Tiresias no soporta las huellas

ni el hedor de los grises de tu cuerpo sin vida,

que tiembla entre la savia de todas las estrellas

de esas voces que buscan la palabra perdida.

Caronte que no sabe de óbolos gastados,

reclamará a tu lengua que canceles el viaje

por la voraz Estigia con los besos robados,

para que te sumerjas en su oscuro paraje.

La estética del buitre no conoce ese viento

que viene con los siglos a levantar cadalsos,

donde los versos vivos del que sufre sediento

serán la roca cierta que aplastará a sus falsos.

El águila dorada ya cesó de expandirse,

ya no cruzan los mares sus ávidas legiones

y los oros robados no alcanzan a fundirse;

Marco Aurelio está triste, ya olvidó sus canciones.

Y en nuestro continente vociferan las fauces

de lobos con aromas a muerte de profetas,

a sangre de cantores que ensayan en los cauces

del río de la vida su nado sin caretas.


   DIANA MENDOZA, DE EL SALVADOR

   Poema de Diana Mendoza, de El Salvador, tomado de su espacio “El árbol de Diana”, poesiadelasangrenueva.blogspot.com.


   Vuelos

Dientes que recorrerán

los celos, el futuro encierro,

estos pasos que no se ven

a simple noche. Cobardías.

Vasos como las páginas en

venta de algún viejo recuerdo

y todos esos gritos, mugidos

lejanos de padres y madres

que no soportaron la ironía.

Encierro de voz, siempre de

voces, que sonríen bajo las

sábanas húmedas...

Encierro de las manos, no

pueden darse a nombrar

en este espacio mío, solo.

 

   ALEJANDRO SIRÍ, DE REPÚBLICA DOMINICANA

   Poema de Alejandro Sirí, de República Dominicana. Poeta, psicólogo y catedrático, publica en el espacio: http://enpssicologiaconsiri.blogspot.com. En Twitter: @AlexanderSiri.


   El silencio de su ausencia

 

Cómo empalidece la piel del calendario.

¿Cómo quedar de espalda ante la presencia de sus ojos?

Nadando en el silencio de su ausencia.

Sueño con verme en la ventana de sus ojos.

Ni su voz, ni sus ágiles manos... todo falta.

Todo es incierto si no está. 

Enmudecida, sin un ruido de silencio.

Tú has abierto el destino a otra puerta.

Y siempre te trae la brisa con tu nombre timbrado.

Sigo aquí contra la corriente, pero en el camino correcto.

 

Al menos si pudiera acotejar mi mirada con la suya...

Todos los segundos concluyen con su nombre.

En el silencio espeso de la noche.

Se despidieron con la mirada.

Ahora todo acontece, menos tú.

Por grabar mi aroma en su piel, que no daría yo!

 

   PAMELA BUSTIOS, DESDE ESTADOS UNIDOS

   Poema de Pamela Bustios, desde Miami, Estados Unidos. La autora es peruana y publica en http://paraderomercurial.tumblr.com En Twitter: @PamelaBustios

 

   La banca

 

Ven, siéntate conmigo, cuéntame un cuento,

un verso, una sombra en el pavimento.

Ven, susúrrame al oído cosas sin sentido,

arráncame una sonrisa y demuele mis lamentos.

 

Ven, siéntate conmigo, vamos a descubrirnos,

la luz, el mar, el agua que sella una a una nuestras huellas.

Ven, abre tu pecho conmigo, dejemos de excluirnos,

el tiempo disipado es la miel que derraman las botellas.

 

Ven, siéntete seguro, todo aquí tiene significado,

las líneas de tus manos y las de tu pasado.

Ven, mírame a los ojos y piérdete en ellos,

la oscuridad es infiel pero el sendero iluminado.

 

Ven, sigamos a oscuras, vamos a extraviarnos, 

ingresemos por la cueva y escapemos por el campo.

Ven, siente el pasto en los tobillos y dejemos de afrentarnos,

el cosquilleo de la hierba nuestros cuerpos van forrando.

 

Ven, asoma tu cabeza, mira el horizonte conmigo,

ese que nos envuelve en los suspiros de nuestros antepasados. 

Ven, siéntate conmigo, indúceme calor y súrteme de abrigo,

en esta banca nuestros sueños están resguardados.

 

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