• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Serie 8 de Marzo: Alejandra Pizarnik

 

(La Poesía Alcanza invitó a sus lectores, a través de internet, a proponer a poetas mujeres para publicar en la la serie que llamamos 8 de Marzo, por el Día Internacional de la Mujer. Una de ellas, identificada en Twitter como @Dayangh, postuló a Alejandra Pizarnik).

  

   De “Árbol de Diana”

 

   1

 

He dado el salto de mí al alba.

He dejado mi cuerpo junto a la luz

y he cantado la tristeza de lo que nace.

 

    3

 

sólo la sed

el silencio

ningún encuentro

cuídate de mí amor mío

cuídate de la silenciosa en el desierto

de la viajera con el vaso vacío

y de la sombra de su sombra

 

 

   6

 

ella se desnuda en el paraíso

de su memoria

ella desconoce el feroz destino

de sus visiones

ellas tiene miedo de no saber nombrar

lo que no existe

 

 

   10

 

un viento débil

lleno de rostros doblados

que recorto en forma de objetos que amar

 

 

   28

 

te alejas de los nombres

que hilan el silencio de las cosas

 

 

   De “Los trabajos y las noches”

 

   Poema

 

Tú eliges el lugar de la herida

en donde hablamos nuestro silencio.

Tú haces de mi vida

esta ceremonia demasiado pura.

 

 

   Revelaciones

 

En la noche a tu lado

las palabras son claves, son llaves.

El deseo de morir es rey.

 

Que tu cuerpo sea siempre

un amado espacio de revelaciones.

 

 

   En tu aniversario

 

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo,

Recibe este amor que te pido.

Recibe lo que hay en mí que eres tú.

 

 

   Destrucciones

 

Del combate con las palabras ocúltame

y apaga el furor de mi cuerpo elemental.

 

 

   Tu voz

 

Emboscado en mi escritura

cantas en mi poema.

Rehén de tu dulce voz

petrificada en mi memoria.

Pájaro asido a su fuga.

Aire tatuado por un ausente.

Reloj que late conmigo

para que nunca despierte.

 

 

   Sentido de su ausencia

 

 si yo me atrevo

a mirar y a decir

es por su sombra

unida tan suave

a mi nombre

allá lejos

en la lluvia

en mi memoria

por su rostro

que ardiendo en mi poema

dispersa hermosamente

un perfume

a amado rostro desaparecido

 

 

   Anillos de ceniza

 

Son mis voces cantando

para que no canten ellos,

los amordazados grismente en el alba,

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

 

Hay, en la espera,

un rumor a lila rompiéndose.

Y hay, cuando viene el día,

una partición del sol en pequeños soles negros.

Y cuando es de noche, siempre,

una tribu de palabras mutiladas

busca asilo en mi garganta,

para que no canten ellos,

los funestos, los dueños del silencio.

 

(De “Obras completas, poesía & prosa”, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1990. Los que siguen son de “Poemas”, con selección y prólogo de Alejandro Fontenla, Capítulo, Biblioteca Argentina Fundamental, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1982. Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, en 1936, y murió en la misma ciudad, en 1972. Publicó por primera vez en 1955, “La tierra más ajena”. Siguieron “La última inocencia”, 1956; “Las aventuras perdidas”, 1958; “Árbol de diana”, 1962; “Los trabajos y las noches”, 1965; “Extracción de la piedra de locura”, 1968; “El infierno musical”, 1971; “Texto de sombra y últimos poemas”, edición póstuma, de 1982. En prosa, publicó “La condesa sangrienta”, en 1971. Estaba hospitalizada en 1972, por padecer depresión. Se quitó la vida ingiriendo barbitúricos, durante un permiso de salida).

 

 

 

   Amantes

 

una flor

             no lejos de la noche

             mi cuerpo mudo

   se abre

a la delicada urgencia del rocío

 

 

    Presencia

 

tu voz

en este no poder salirse las cosas

de mi mirada

ellas me desposeen

hacen de mí un barco sobre un río de piedras

si no es tu voz

lluvia sola en mi silencio de fiebres

tú me desatas los ojos

y por favor

que me hables

siempre

 

 

   Encuentro

 

Alguien entra en el silencio y me abandona.

Ahora la soledad no está sola.

Tú hablas como la noche.

Te anuncias como la sed.

 

 

   Cenizas

 

Hemos dicho palabras,

palabras para despertar muertos,

palabras para hacer un fuego,

palabras donde poder sentarnos

y sonreír.

 

Hemos creado el sermón

del pájaro y del mar,

el sermón del agua

el sermón del amor.

 

Nos hemos arrodillado

y adorado frases extensas

como el suspiro de la estrella,

frases como olas,

frases con alas.

 

 

Hemos inventado nuevos nombres

para el vino y para la risa,

para las miradas y sus terribles

caminos.

 

Yo ahora estoy sola

-como la avara delirante

sobre su montaña de oro-

arrojando palabras hacia el cielo,

pero yo estoy sola

y no puedo decirle a mi amado

aquellas palabras por las que vivo.

 

 

   Dos

 

Sin ti

el sol cae como un muerto abandonado.

Sin ti

me tomo en mis brazos

y me llevo a la vida

a mendigar fervor.

 

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