• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Adriana Martínez Sánchez

 

Tu cuerpo derramado entre tibiezas

un par de gorriones

escapan de tus labios

aletean

un móvil gravita

detiene el temblor de tus párpados

 

tus pequeños puños contienen la galaxia

un tercer suspiro desprende estrellas

 

un silencio roza tu mejilla

la simetría de tus manos

la curva que se forma en tu espalda

cuando te sostengo

pareciera que somos

una galaxia en el puño de Dios

partícula de su aire

antipartícula

un grano más de su arena

que nos basta

 

s o l a s

 

si los juegos descansan

invocaré tu nombre en el desvelo

un sonámbulo arrullo

 

túyyo

sin espacio alguno en nuestra única sombra.

 

 

--

 

 

A costa propia escribo

eso que siempre supe: que soy sustancia

matiz

nervio extensor bractéola

 

Me vierto

en el tejido donde el agua se desdice

y vuelve al polvo

 

quien supo la agonía sobre la hoja

el llanto desde el coágulo de tinta

 

Si la hoja es tierra donde plantar vocales

de agua precisa

a gota de beso el papel libo

y la tinta se acuerpa

en el latido

el desamor también

agua teñida

en travesía de regreso por la vena

más agua en el amor

 

Raíz adventicia en su estructura

el amor es también la esencia de la gota

 

no la página el último estrato del poema

ni ojo del verbo

(piel que fisura en consonantes un fragmento

                                                        de semilla)

tampoco plasma

delicuescente

en beatitud de hoja

de nadie tierra

(alude)

y fragua turbulencias

 

imprime el capilar del brote

donde se afila el ritmo

que asesta en braille el signo final de la metáfora

 

asciende así la tinta de la carne

a la lectura

y aquello que fue sangre (extinta)

se evapora.

 

 

--

 

 

Conozco de ti el meridiano

en el que cae tu cuerpo cuando sueñas

no la ruta impredecible de tus manos

quizá la trayectoria de la estría

la cicatriz opresiva de tu espalda

también el filamento de tus uñas

y su asedio

 

Reconozco el aire a voluntad de pluma

y esa tristeza de tus ojos a distancia

imagino que tal vez alguien declina su espacio

en tu silencio

 

detrás de mi obsesión que se diluye

en tu sonrisa

el costado del lince que se astilla

con mi tregua

entre el mutuo disfraz de polvo

sin palabras

trozos de noche arden

cuando las páginas de un libro se persiguen

y la quietud entre los huesos vuela

en la caricia imborrable del que duerme.

 

 

--

 

 

A cielo raso

la tarde aguarda

que irremediable acierto

apague el día

 

que dos

apenas más, que uno

menos

solo

 

y se bosquejen frutos

(como a la noche ofrenda)

 

hay que tocar la noche

su brillo soluble en un chasquido

de eternidad fecunda

 

y ser luciérnaga, no luz

más llanto que nunca ojo

 

se pausará el aliento

(como afilada gota)

desdibuja mi trazo

 

(más allá del sentido)

 

más allá de la sal

de la noche

descenderá el silencio

 

ileso apenas

al deletrear las horas.

 

(De “La noche absuelta”, Mantis editores, Tlaquepaque, Jalisco, México, 2006. Este libro es el primero de poemas de Adriana Martínez Sánchez, egresada de la Escuela de Escritores Sogem. Participó en talleres de narrativa con Elena Poniatowska, Edmundo Valadéz, Juan Antonio Asencio, Agustín Monsreal, Martha Cerda y Ernesto Flores. En poesía, con Raúl Bañuelos, Patricia Medina, Elsa Cross, Marco Antonio Campos y Luis Armenta Malpica. Cuentos y poemas suyos fueron publicados en periódicos y revistas de México. Coautora de “De tanto contar I”, La Luciérnaga editores, 1993, y “De tanto contar II”, Biblioteca de Textos Universitarios, Universidad de Salta, Argentina, 2002).

 

 

Antes que aleph y cuña

en arcilla

es en la tierra

la escritura

por el hombre

intermitente

cierta

 

quizá de la noche

nace

si escribo

si lleno mi pupila del llanto

de/velar la luna cuando estalla

sobre nosotros

 

en horas ciegas, desamadas

en que al cribar las ideas el silencio nace

vibra en sordera si el espacio se dilata

y alarga su ventrículo

en vena

cava

arteria

y conjuga

 

                aún antes del gruñido

 

Emerge

cuando dudo

que por él todo fue hecho

 

¿quién teje en la quietud el sueño

de las sombras?

 

contiene su punzar de miga

algún poema

            porque es del hombre el milagro primero

            y antes que sol y hombre ya era

            el Verbo.

 

 

--

 

 

Sé contar historias en silencio

que anudo y des

enlazo

como enjambres

 

en la sordera del dolor

la muerte dejó roto mi equilibrio de ceniza

desvenada

del agua primordial

 

a solas, me inclino a desunir mi historia

letra a letra

velas tendidas con sus mangas largas

el aire alisa   (alisios)

el sol lame la humedad con espuma lavanda

 

no sé quién soy

mientras escribo

un viento del sur me arrebató mi brujulario

sé que es Ítaca

y blanca

isla a la que nunca llego

aun si a veces reconozco una palabra

como un peñón a orillas del abismo

sus versos libres

creciendo del silencio

y nunca es ella

la hogaza de pan materno

un humo apenas tibio

noventa y nueve islas insomnes a la espera

y que tal vez

sea una

mi isla

des/olada

 

destejo ciega el día, antes que el papel

desconozca la poesía que engendra

antes que me venza la noche

y la hoja que fue playa

sea silencio.

 

 

--

 

 

La sed de mi casa se heredó en mis huesos

Me vienen por madre

los poemas que a solas recitaba como una

                                                                 letanía

la terquedad de su voz ahogada y huérfana

de donde la palabra se hizo grito

Tal vez seguí en principio el soplo de su viento

 

La sequedad de sus labios habla por mi nombre

a contrased del día

sus palabras cercan mi espacio hasta habitarme

esparcen polvo de cal bajo sus huellas

si intento borrar el rastro de la sed

tras su osamenta

 

Me ahogué en mi propia arena

o escribo porque tal vez me gusta

deambular bajo su sombra

 

Este silencio sabe de la voz envuelta en tinta

de un cálamo de sangre entre las yemas

quizá por eso, incluso cuando duermo

una sombra sin cuerpo escribe

con el frío de la noche

en la penumbra

 

Y es mi porqué la propia sed

que escribe

esta insaciable

necedad

en sístole y diástole

 

un vaso de sal en cada libro ajeno

y en la garganta

las palabras des

cubren

el eco de mi madre

 

Pero la voz de mi sangre va callada

repta su sombra entre la ventolera

las ideas caen como soles

sobre la piel desértica

 

Bebo

otro pedazo de eco

vuelto tinta

antes que aquella sed me encuentre a solas

y que el punto final jamás se colme.

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