• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
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    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
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    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
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  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Rafael Cadenas

 

Destruye

la retórica del amante

y hazlo venir a pie, desnudo, sin arrimo,

a tu recio descampado.

Que pruebe a sostenerse ahí,

que sienta tu frío,

que vele.

 

 

--

 

 

Traes el espacio

donde el solo existir

sobrepasa todo quehacer.

Secreta religión del asombro

que devuelve a las manos la tierra de origen.

 

 

--

 

 

En tu reino

todos los días se vuelven suficientes.

 

 

--

 

 

Llegas

no a modo de visitación

ni a modo de promesa

ni a modo de fábula

sino

como firme corporeidad, como ardimiento,

           como inmediatez.

 

 

--

 

 

Solo porque ella

lo nutre

             con su boca

él insiste

en transcribir

-recordando

y olvidando sus letras-

 

sigilos.

 

 

--

 

 

   Recuento

 

   9

 

 

De la insidiosa hojarasca emerge tu rostro.

Guirnaldas para ti que regresas desnuda de lo que me

quité.

Mujer, la más despojada. Ardiente exactitud.

 

 

 

   Despedida

 

Nuestras inscripciones fueron barridas,

nuestros lugares devorados por la arena,

nuestras fiestas convertidas en fogatas que avientan su

      ilusorio mediodía.

Contemplamos la devastación.

Todas las creaciones de nuestros ojos

se hunden.

Respiramos

separación. El cisma

es nuestro

refugio.

No hay luz que nos enlace

pero una vez

corrió el licor abandonado,

desconocidas fuerzas de unión

manaron para marcar a fuego

toda la vida.

Ahora

quiero sentir sobre mí la alianza

que anonadó nuestros rostros.

Devuélveme el fulgor

y los ojos que le pertenecen.

El vino se ha eclipsado.

Los días de los amantes también pasan.

Excelencia de lo vivo sobre lo vivido.

Costa que se aleja,

puedes

darme el poder

de vivir en otra parte.

 

 

   Fragmentos

 

   31

 

 

No hay enigma. El tiempo es ella sobre la arena.

 

(De “Antología”, con selección y prólogo de Luis Miguel Isava, colección Altazor, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 1981. Rafael Cadenas nació en Barquisimeto, estado de Lara, Venezuela, en 1930. Publicó su primer libro en su ciudad natal cuando contaba apenas 16 años. La dictadura de Marcos Pérez Jiménez lo encarceló por su adhesión al Partido Comunista y finalmente se exiló en la Isla de Trinidad. En 1958, un año después de su regreso al país, publicó “Una isla”, y en 1960 apareció “Los cuadernos del destierro”, reeditado en 2001. Siguieron “Derrota”, “Falsas maniobras”, “Intemperie”, “Memorial”, “Amante”, “Dichos” y “Gestiones”. Asimismo, se publicaron antologías suyas en 1993, 1996 y 1999, además de la que se reporta en esta publicación. También se editó “Poemas selectos”, en 2004, 2006 y 2009. Cadenas es además ensayista y profesor universitario. Recibió el Premio Nacional de Literatura, en el rubro poesía, en 1985; la Beca Guggenheim, en 1986, el Premio Internacional de Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde, en 1992, y el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, en 2009).

 

 

 

   Intemperie

 

   25

 

Se hunde uno,

se atasca,

se desoye

y vuelve a unirse. Un pantano.

No es broma.

Hay encallamientos

peores que la ilusión.

 

Se ahoga uno

en su magno deseo

y alguien lo levanta,

exhausto, confundido, disperso

y sin haber aprendido.

 

Se queda uno

a mitad de camino, reptando

bajo el resplandor.

 

 

 

   26

 

Hazte a tu nada

plena.

Déjala florecer.

Acostúmbrate

al ayuno que eres.

 

Que tu cuerpo se la aprenda.

 

 

 

   29

 

Vida

arrásame,

barre todo,

que sólo quede

la cáscara vacía, para no llenarla más,

limpia, limpia sin escrúpulo

y cuanto sostuviste deja caer

sin guardar nada.

 

 

    32

 

   Ars Poética

 

Que cada palabra lleve lo que dice.

Que sea como el temblor que la sostiene.

Que se mantenga como un latido.

 

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa

ni añadir brillos a lo que es.

Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir

verdad.

Seamos reales.

Quiero exactitudes aterradoras.

Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso

mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

 

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,

Señálame la impostura, restriégame la estafa.

Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme.

Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame,

sacúdeme.

 

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