• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
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    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Fernando Pinto do Amaral

 

   Escuela

 

                                                                       para Laura

 

Quedábamos en el patio                   Cada día

ahora hecho astillas iluminaba

el principio del mundo el sobresalto

de los ojos o de las manos

 

Quedábamos en el patio                   A la salida

del atrio ardía aquella patria

al sol del medio día                Cada grito

era una flor encendida surgiendo

de los cuerpos que a veces no cabían

en el alma de esos días

 

Quedábamos en el patio                   Apenas conocíamos

que todo comenzaba que vivíamos

algunas cosas al margen del tiempo desde siempre

felices

 

 

 

   Mentiras

 

Las de los niños, para no ser castigados;

las de los apasionados de una noche

cuando se prometen un amor eterno;

las de quien todo lo vende, cuerpo y alma,

para subir el precio de esos bienes;

las de los médicos, cuando comprenden

que ya nada es posible;

las de los candidatos a las elecciones;

las de los mejores actores, tan perfectas

que se vuelven verdad;

las de los sacerdotes de todas las iglesias

anunciando la salvación;

 

las más inofensivas o las más perversas;

las más piadosas o las más crueles;

las que todos descubren de un vistazo;

las que sólo se consiguen detectar

en un momento feroz de lucidez;

las que solamente se dicen por teléfono

cuando falta el valor de una mirada;

las que empiezan por pedir perdón

y engendran otras cada vez mayores

hasta que una sola vida se transforme

en dos o tres vidas paralelas;

las que explotan de repente, lavadas

por las lágrimas de una confesión;

las que perduran toda la vida

como un crimen perfecto

y las llevamos con nosotros para la tumba.

 

Sobre ellas se asienta desde siempre

lo que llamamos mundo, lo que llamamos

aún humanidad.

 

Como el sol o el agua, siempre fueron

imprescindibles para la vida humana

y Atlas las agradece

porque hacen más ligero, día a día,

el peso de sus hombros.

 

 

   Poesía

 

Cuando ya no hay nada

absolutamente nada que decir

y cada día te parece sólo

una larga e inútil secuencia

de veinticuatro horas vacías;

 

cuando una hoja de papel

es un desierto blanco ya sin rostro,

un firmamento sin constelaciones,

una página desnuda, una página

muda,

hay dos rápidos ojos que te hablan

desde siempre de la tierra prometida.

 

¿Consigues fijarlos? ¿No les tienes miedo?

Mira cómo arde de repente su hielo

en el fondo de las pupilas

y no dudes – roba ese vértigo

a la madrugada de Jerusalén

porque a veces no hay otra salida

para algunas palabras que aún pueden

ser un arco               una flecha

cerca del hito que nadie conoce.

 

 

   Lección

 

Quisiste que este mundo te enseñara

una palabra nueva,

una gota de luz que atravesara

los corazones de toda la gente,

su coro de espectros disonantes,

el corredor tan oscuro donde se abriga

el pasillo del miedo, tu alma

llena de pánico.

 

 

   Siglo XXI

 

Hablan de todo como si la razón

les enseñara desesperadamente

a mentir, a lanzar

sin remordimiento ni asco un nuevo cebo

a la espera de que alguien lo muerda

y crea en esa liturgia

cuyos dioses son fáciles de adorar

y obedecen a las leyes del mercado.

 

Hablan de ese engaño al que llaman

el futuro

como si existiera

y sus palabras hacen eco

en flatulentas frases

siempre a favor del viento que las agita

al ritmo de las sonrisas o de las entrevistas

en que todo se vende

por un precio asequible: emociones

& sexo & fama & otros prometidos

paraísos terrenales en horario noble

-materia reciclable

que alimenta el altar del olvido.

 

El poder no existe, como sabes

demasiado bien – tan sólo una

inútil reincidencia biológica

de hormonas apresuradas que buscan

ser fieles al comercio

de los sueños siempre iguales, reproduciendo

seductoras metástasis de la nada

en los códigos de barras o en los cromosomas

de quien ya poco espera de sus genes.

 

 

   Piloto automático

 

   3

 

Sumérgete hasta el fin, hasta el fondo

del pozo donde centellean desde siempre

las palabras que nunca te dijeron

desde el primer día en que aprendiste

a imitar la vida sin razón

en los sombríos tentáculos del cuerpo.

Sumérgete sin recelo, disfrazando

la boca del dragón con el más secreto

volante del destino que te cubre

y atraviesa la puerta de cristal

como si en este mundo a esta hora

nadie te estuviera esperando. Sumérgete aún

en la consistencia líquida de las voces

dentro del espejo ciego en el que has vivido.

 

(De “La luz de la madrugada”, con traducción y presentación de Luis Julio González Platón, Ediciones sequitur, Madrid, 2010, edición que contó con el apoyo de la Dirección General del Libro y las Bibliotecas del Ministerio de Cultura de Portugal. Fernando Pinto do Amaral nació en Lisboa, en 1960. En poesía publicó “Acédia”, en 1990; “A Escada de Jacob”, 1993; “As Cegas”, 1997; “Poesía Reunida”, en 2000; ·”Pena Suspensa”, en 2004. Antes de su traducción al español, “A Luz da Madrugada” se había publicado en 2007. Es también ensayista, novelista y cuentista.  Su obra “O Mosaico Fluido – Modernidade e Pós-Modernidade da Poesía Portuguesa Mais Recente”, de 1991, obtuvo el premio de ensayo del Pen Club. En 2008 se le adjudicó en España el Premio Goya a la mejor canción original por “Fado da Saudade”, interpretado por Carlos do Carmo en la película “Fados”, de Carlos Saura. Es también traductor de poesía: llevó al portugués a Baudelaire, Verlaine, una antología de la chilena Gabriela Mistral y toda la obra poética del argentino Jorge Luis Borges. Antes de “La luz de la madrugada”, en España se había publicado, en 2009, la antología “Exactamente mi vida”).

 

 

   13

 

Llena otra vez el pecho de aire, responde

con tu voz a la voz de la vaga vida

que te enseñó a amar lo que se oculta

en un pedazo de noche, en la más ciega

razón de esa promesa que no ves

en el vaivén de las palabras casi muertas

que alguien va a repetir hasta el fin

sin vicios ni virtudes que te valgan.

Llena otra vez los pulmones de aire, enciende

las estrellas del cielo con tu sangre

y olvida ahora todo lo que aprendiste

en un cuerpo del que sales sin haber entrado,

en ese dios que no sabes dónde habita

y que tiene que reírse de ti y de estos versos.

 

 

   Eclipses

 

   IV

 

Atraviesa la frontera.

Mira cómo la primavera apenas respira

bajo el peso de la nieve. Tu rostro

se refleja en el frío de ese espejo

desde el principio. Recuperas

el cansancio y la esperanza

de redimir al mundo con tus últimos

pasos.

 

Atraviesa el abismo – ignora

el momento de la herida, la nostalgia

de una cura imposible. Aprende

la lección de las ruinas cuando la carretera

se rinde a tu dolor.

 

Atraviesa el paso más secreto

bajo la mirada de Dios. Confiesa

en silencio tu miedo,

pero oye, escucha bien el viento amigo

arrastrando a lo lejos el cristal de las palabras:

parecían casi mágicas y ahora

no te dicen nada, son apenas

la memoria de un sueño

mientras nace el día.

 

 

   V

 

Ama de nuevo la sombra, esa verdad

que se resiste a las palabras.

 

Ama otra vez las llamas

mientras espera un secreto, un cráter

donde puedan arder

ya fuera de tu pecho, muy lejos

de ese abrigo desierto al que llamabas

corazón.

 

Ama de nuevo el barro, todo ese

lodo que lava el mundo y que redime

nuestros pasos,

el sudor tan mal gastado, la primavera

de las voces burladas, siempre en busca

del primer colapso. Cada cuerpo

justifica otro cuerpo y alimenta

el sueño de la ciudad, tantas calles

semejantes a cicatrices que anochecen

sobre la espuma de los rostros.

 

Ama todavía esa puerta

por donde nunca entraste, el precipicio

que alguien escogió para tu alma,

y saborea la caída.

 

Ama de nuevo la sombra cuando la noche

está rompiendo tus venas.

 

 

   Teotihuacán

 

El sol regresó a casa.

Cada día otro mundo, un sacrificio

que les entregamos a los dioses en memoria

de todo lo que fue miedo y se transforma

en la música de un cuerpo, en la llamada

de la tierra en donde renace.

 

No merecemos la gracia y todavía

celebramos la muerte

con la fiebre que anima los corazones

y pone nuevas sonrisas en las calaveras

cuando su barro se deja moldear

por nuestra alegría, por el mayor

asombro.

 

Ya no nos comprenden estas piedras:

cada siglo grabó sobre sus rostros

algunas señales de esperanza,

promesas que nadie supo cumplir,

lecciones de un tiempo ahora ya tan frío

como la ceniza de todos los volcanes.

 

La noche viene ahí – cada pirámide

apunta aún para el cielo,

pero los dioses que vemos apenas son

la sombra de estas nubes

en sus tronos desiertos.

 

 

   Mallorca

 

Una vez más la voz de la lluvia, sus

cuerdas tan gruesas de agua

entre la sal de tus ojos poco a poco

más ciegos en ese acuario o de repente

náufragos

en el exiguo habitáculo del cuerpo

en el tiempo que les cupo

 

Fue ayer hoy ahora hace muchos siglos

que la vida comenzó, cuando te lanzaste

al mar del medio día

entre el cielo de Cargo y esa luz

tan blanca de Mallorca

como si desde entonces atravesaras

a nado tu futuro y tu pasado.

 

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