• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Jasmín Cacheux

 

   Agua

 

Una mujer que se pierde en el silencio

                                                                              es una esquina

                                                                              es una escoba

 

es un muro sin lamentos

es esa puerta que se cierra en la alcoba.

 

Una mujer es una proa

                                                                              y una palabra

                                                                              y una pregunta.

 

Una mujer sin tormenta

 

                                                                              es una soga.

 

Una mujer dice “si”

y el agua se ahoga.

 

 

   Y

 

Y luego me canso de llamarte por tu nombre

y te digo libro, hoja en blanco,

árbol, música para sordos,

y respondes mirándome toda como si fuera tarde

y me cobijas con tus manos abiertas.

 

Y embistes al rojo con tu lenguaje nuevo

Y la furia de tus años y tus ojos de fuego

y abrazas mis ganas solas y las renuevas

y les llamas sed y esperanza.

 

Y cruzas los brazos sobre mi espalda

y te sé sin mirarte, adivinada

y busco ese perfume viejo

y el olor a misterio y tus dientes finos.

 

Y apenas he dicho lluvia y ya me abismas entre tus

dudas

y llegas hasta el ocaso y descansas de lo que he sido

y apenas abro los ojos y has mirado a través de mis

pasos

y me indicas el rumbo y te sigo

y apenas he visto tu nombre y me muestras cómo era el

mío

y el aire quieto de la mañana.

 

 

   Puntos cardinales

 

   I

 

Al norte sus ojos, al sur el viento aciago.

Voy a cerrar las manos

para entender los puntos cardinales

en el atado de su memoria.

 

 

   II

 

Sí, vuelva, aquí la noche es un gajo de naranja

entre los labios y los labios que se han amado.

Sí, regrese, la primavera comienza en brazos

y se desnuda en soles entre las piernas.

 

 

   III

 

Quédese, la madrugada anda sinuosa sobre mi espalda

es una llave, una escalera, la pompa de jabón y la navaja

¿Escucha? Son los lunares que ya descienden

es la palabra que se ha hecho carne y yo su testigo.

 

 

   IV

 

Al norte sus ojos

voy a cerrar las manos

en el atado de su memoria.

 

 

   Recuperar la rabia

 

                                                               A mi madre

 

Recuperar la rabia,

almacenarla con el vestido viejo

y el libro que no está abierto.

 

Recuperar la rabia

y crear un elixir para renovarla

y fundirla con el coraje,

con las preguntas, con las respuestas.

 

Recuperar la rabia como la suma

de los años, de los pasos,

de la voluntad titubeante.

 

Recuperar la rabia, sí, recuperarla

y volver a perderla mil veces, mil y una,

hacer y deshacer con la espuma en el pecho,

con las letras enarenadas, con el mar revuelto.

 

 

   Donde pasa el tren

                                                               A mi hermana Miriam

 

Donde pasa el tren el mundo se resuelve con una taza de café.

Sería sencillo aceptar que las manos del reloj se detienen,

sería prudente pintar los ojos de la niña que llaman madre

y es abuela de más de tres, pero pasa el tren.

 

Entre los rieles está la vida escrita y abraza y resguarda.

Lo importante no es prudente, lo urgente no es sencillo

y el dolor, ese vecino inquieto, está en todas partes.

 

Donde pasa el tren la vida se piensa diferente:

las mujeres se sientan a ver las mariposas y se rehúsan a cazarlas,

se regocijan con la puesta del sol y se toman de la mano,

se saben humanas, semejantes, prójimas, sumas e infinitas.

 

Donde pasa el tren, es una patria y una escalera y un sitio:

el de la lluvia en la piel y el silencio compartido.

Es el lugar al que habrás de llegar, pero nunca regresas.

 

Donde pasa el tren, la esperanza se agolpa en el pecho

y tiene rostro y nombre y voz de mujer;

en las vías, el recuerdo de los abuelos, el dolor de los

muertos; en los vagones, la historia que se olvida, la sangre de

los ancestros,

la vida que se vive, la muerte que no muere y relampaguea.

 

Donde pasa el tren es la tierra, mujer de brazos abiertos,

la misma que ha parido el miedo y el desencanto

la misma, madre y hermana, la del abierto sendero.

 

(De “Rocío de Mar”, con ilustraciones de Sheila Rocha, Ediciones Clandestino, Cuernavaca, Morelos, México, 2013. Jasmín Cacheux nació en Xalapa, Veracruz, México, en 1984. Prepara la publicación de otro libro de poesía, “Creaturas Cotidianas”. Es también cuentista, dramaturga, ensayista y docente. Obtuvo el Premio Nacional de Cuento, en 1996, y la Mención Especial Alfonsina Storni en el Festival de Mar del Plata, Argentina, en 2007. Es licenciada en Derecho y en Ciencias de la Comunicación. La ilustradora, Sheila Rocha, nació en Cuernavaca, Morelos, en 1979. Realiza exposiciones individuales y colectivas, éstas últimas en México y en otros países).

 

 

 

   Mujer me llamo

 

                                                               A Emanuel Salgado

 

Hoy que es insomnio y se mueren los árboles en mis ojos.

Hoy que no es tarde ni es temprano y respira un cigarro

y hace frío cuatro cuadras antes de las sábanas.

Hoy que recuerdo tus pies descalzos y la vida nace.

Hoy que no estorban las ganas y el horizonte es ancho.

Hoy que te pienso de madrugada y guardo tus ojos.

Hoy que es tan largo, tan definitivo, tan mar adentro.

 

Hoy mi coraza, mi pájaro tibio en el pecho,

canta al compás de una mañana próxima y tranquila

las treinta y ocho vidas de mi esqueleto.

Hoy que no rondan la casa los viejos recuerdos,

hoy que no hay luna y estas letras no son de silencio.

 

Hoy me decido y aplaudo el tropiezo, el llanto tan calmo,

las vidas pasadas y todos mis muertos.

 

Hoy que mujer me llamo y vivo la sangre en mi cuerpo.

Hoy que mujer me entrego y con mi nombre completo.

Hoy que mujer me amo, comparto un secreto.

Hoy, sé que es hoy, como el lunar en mi mano, la certeza del tiempo.

 

 

   Huir

 

                                                               A Eduardo Casillas

 

Huir con la sombra a cuestas y perseguida

Huir sin compás en las horas

Huir recogiendo esquirlas por las vías

Huir y olvidar el maridaje con el puerto

Huir deseando que la patria no exista

Huir sin ondear bandera alguna

Huir recorriendo a nado lo que hay de camino

Huir con el tren como destino

Huir, huir, huir, sin sala de espera

sin boleto de abordar, sin equipaje,

huir sin recordar los ojos de haber sido.

 

Huir de las palabras, huir de las preguntas

“-¿Qué esperas, esperanza?

“-¿A quién esperas?

 

Huir de las dudas, huir por las respuestas

“-Nada. Pero no llega.

 

 

   Futuro

 

El futuro es un animal moribundo,

es la acera de enfrente sin pasos, sin par.

 

El futuro es el hilo de Ariadna,

la palabra indecisa, la playa, el mar.

 

Es la ciudad con paisajes rotos,

espejos, límites cóncavos del jamás.

 

El futuro son estas horas que miro,

estos lazos vacíos, estos ojos caídos,

este andar tan corriente, tan lunar fugitivo.

 

El futuro es un animal moribundo,

apenas respira, apenas respira…

                                                               apenas respira.

 

 

   A veces

 

A veces carne y tus ojos

y el galopar de los caballos.

 

A veces, bosques y el huerto.

 

A veces nueces y flores

y sol envuelto apenas

y sangre y trinchera

y música para locos.

 

A veces voces y toda

tú meces la primavera

al compás de mis cabellos.

 

 

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