• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Mujer y Poesía (III)

 

   Esta es la tercera selección de poetas que, con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, surge de propuestas realizadas por nuestros lectores. Lo hicieron a través de nuestra cuenta en Twitter, @AlcanzaPoesia. La argentina Ana Emilia Lahitte fue propuesta por @BelindaGC78, luego de escucharla en nuestra sección Poesía en Voz Alta, con su poema “Daguerrotipo”. La colombiana Lauren Mendinueta fue propuesta por @DMClarisa, la mexicana Lina Zerón por @MisterioJade, y la cubana Carilda Oliver Labra por @Sultana1975).

 

 

   ANA EMILIA LAHITTE

 

    Un cuerpo para amar

 

Un cuerpo para amar.

Un haz de insomnio.

Celadas. Desnudez. Fulgor

disperso.

Rehenes del temblor.

Afuera,

la ciudad,

el universo,

dicen que Dios.

Los cuatro muros tercos

y una verdad plural:

tal vez la única

verdad

que funda un cuerpo.

 

 

   Las palabras

 

Las palabras

se han ido transformando

en fieles, extendidos territorios

salvajes.

 

No nombro ya el adiós, ni la esperanza.

No nombro el amor, ni la nostalgia.

Tampoco la amistad.

Tampoco el alba.

 

Han sido en mí.

Yo soy su idioma, ahora.

Yo soy su libertad

                             y su palabra.

 

 

   Así

 

Así

voy construyendo

esta carne

                  infinita,

o quizá destruyendo por fin

su desafío.

 

Llevo conmigo

nombres, tatuajes, algún cielo.

 

Y la vida perdura,

queda atrapada allí,

absorta, sin adioses, sin páramos.

 

Sin tiempo.

 

 

   Insisten

 

Insisten

los fantasmas, obsesivos:

este espacio en los aires,

este instante

cavado en el vacío,

quizá la dimensión de una mirada,

el ámbito de un grito,

el lugar de una sombra anterior,

de algún silencio, de otra lejanía;

este instante

que habito y abandono

donde otros fueron y serán

y amaron,

custodia para mí la huella

ardida,

el tangible lenguaje.

 

Las señales.

 

(De “Antología de la poesía argentina”, con selección e introducción de Raúl Gustavo Aguirre, Biblioteca de Poesía Universal, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1979. Ana Emilia Lahitte nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1921. Murió en esa misma ciudad, en 2013. Publicó, entre otros, “Sueño sin eco”, en 1947; “La noche y otros poemas” y “Ciudad de los poetas”. La antología “Diciembre” fue publicada en Caracas, Venezuela. Poemas suyos fueron incluidos en varias antologías. Coordinó a su vez recopilaciones de autores de La Plata. Fue también narradora, dramaturga y ensayista).

 

   LAUREN MENDINUETA

 

   Así pasan los años


Pasan los años,
y aunque la vida me acusa de inmovilidad,
también yo he viajado.
Como una partícula de polvo
he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros.
Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias,
o simplemente he sido una mujer que de tarde en tarde
ha mirado hacia el mar
buscando barcos olvidados por la neblina
y que vuelven a la memoria,
sin esperanza distinta de la muerte.

 

 

   El hogar, mis lágrimas


En el epílogo de mi historia
deseo volver al hogar,
a ese lugar poblado de mundos
donde los viajes son hacia adentro.
Oigo el sonido de las sombras
que sin alma me golpean
ofreciéndome consuelo en lo que ya se ha ido.
Injusto es mi deseo de vivir
pero de nada me sirve saberlo;
persisto y estoy sola
como una imagen huida del recuerdo.

 

  

   Sin entender nada

 

La tarde se agotaba en Rodas,

abril, como toda promesa cumplida, perdía interés

y yo vi correr tus lágrimas hasta el mar.

Sin entender nada

ni tu melancolía ni la migración de las aves

ni el silbido de los barcos ni el rostro envejecido de los capitanes,

cerré los ojos.

Al volver a abrirlos, no sé si yo era distinta

o si el puerto había cambiado

pero los barco anclados embellecieron con la noche.

Tú que mirabas hacia las colinas

no viste mis lágrimas encendiendo las primeras lámparas.

 

(Poemas tomados de http://www.laurenmendinueta.com, el 7.3.2015. Lauren Mendinueta nació en Barranquilla, Colombia, en 1977. “Carta desde la aldea” fue su primera publicación de poesías, en 1998. Al año siguiente, su obra “Inventario de ciudad” incluyó un prólogo de Álvaro Mutis. Siguieron, entre otros, “Autobiografía ampliada”, publicada en México, y “La vocación suspendida”, publicada en España. La segunda edición de este libro, en Colombia, contó con prólogo de William Ospina. Poemas suyos fueron incluidos en varias antologías publicadas en Colombia y en El Salvador, México, Austria y España. Recibió numerosos premios en su país y el internacional “Martín García Ramos”, de Almería, España, así como el internacional “César Simón”, de Valencia, España. Publicó también el ensayo biográfico “Marie Curie, dos veces Nobel”, en 2004).

 

 

    LINA ZERÓN

 

   Arpa de sombra

 

Asido al cántico del alma

el amor permanece.

Como fuego arde en la cumbre,

más nunca en vino añejo se convierte

porque es arpa de sombra y lumbre.

 

 

    Antes de amarnos

 

¿Qué fuimos antes de amarnos?

¿Quién eras tú?

¿Y yo quien era?

Fría lumbre en los labios contenida,

rígido corazón opaco,

áspero fruto mi vientre,

ligero ropaje de verano tu mirada.

 

Ahora que nos amamos...

fuego somos donde mariposas se suicidan,

cuerpos de luz,

piel ardiendo en rojas llamas,

hechizo inacabable.

 

Unidas en el mismo cuerpo sombras somos,

sueños revelados en poemas,

atraídas mareas por la luna,

enormes olas de amores fatigadas.

 

Ahora que te amo...

un insecto que nace en las mañanas

y muere por la tarde entre tus muslos soy,

suspendidas gotas de placer,

suspiro de Sol en el cenit,

sirena de agua dulce,

develada estrella bajo tu cuerpo.

 

Ahora que tú me amas...

eres símbolo de alianza entre los dioses,

amuleto colgando de mi cuello,

turbulenta agua con que mis flores riego,

lámpara que guía a los ciegos soy.

 

Ahora que nos amamos...

somos raíces cálidas de la tierra.

 

  

   Florescencia

 

                                         Para el hombre que amo

 

 

En el eco ojival de mi transparencia

en tu recuerdo me diluyo...

 

Mis húmedos surcos navegables

afloran

en el intermitente canto de tus deseos.

 

Sumerges pistilos en mis labios abismales,

produciendo capilares estertores

me vuelvo tu cómplice

y convulsiona mi cuerpo en tu lecho.

 

En tus manos soy mar incontenible,

horizontales anhelos,

hembra previsible ante la presencia

de innumerables goces.

 

Mis secretos escondidos humedeces.

Poro a poro se bañan mis fuegos seculares,

tiemblo, grito,

mareas sucesivas y salvajes

repertorio de conjunciones fulminantes.

Embates fragorosos, ¡gemidos!

Incontrolables pulsaciones

del conjuro procreador multiplicante.

 

Ya sin quejas descanso en tu piel

despejada de líquidas sorpresas.

Tranquila,

serena,

iluminada.

 

(Poemas tomados de www.amediavoz.com, el 7.3.2015. Lina Zerón nació en Ciudad de México, en 1959. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México. Comenzó a publicar poesía en 1996, con “Luna en abril”. Siguieron, entre otros, “Espiral en fuego”, “Rosas negras para un ataúd sin cuerpo”, “Moradas mariposas”, “Nostalgia de vida” y “Consagración de la piel”. Recibió premios y reconocimientos en su país, en Uruguay y España. Poemas suyos fueron traducidos a numerosos idiomas. Es también novelista y cuentista, y periodista cultural. Integra desde 2000 el comité organizador del Festival de Poesía de La Habana, así como el Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes. Es coordinadora general del Festival Poetas del Mundo, Voces para la Educación, en Toluca, México).

 

 

   CARILDA OLIVER LABRA

 

   La tierra

 

Cuando vino mi abuela

trajo un poco de tierra española,

cuando se fue mi madre

llevó un poco de tierra cubana.

Yo no guardaré conmigo ningún poco de patria:

la quiero toda

sobre mi tumba

 

  

   Callados, por la tarde, gravemente

 

Callados, por la tarde, gravemente,

sin elegir el sitio de la tierra,

tú y yo nos besaremos como en guerra

hasta quedarnos fríos frente a frente.

 

Yo, cada vez más tumba que se ahonda,

tú, cada vez más carne renovada,

acaso llames y jamás responda

cuando te vuelvas en mi cuerpo nada.

 

He de tragar entonces, con locura,

en tu vaso de tórrida hermosura

la sangre poderosa que se queja;

 

y daré media vuelta hacia lo inerte,

perdida en esa luz que te refleja,

tan hambrienta de ti como la muerte.

 

 

   Me desordeno, amor, me desordeno

 

Me desordeno, amor, me desordeno

cuando voy en tu boca, demorada;

y casi sin por qué, casi por nada,

te toco con la punta de mi seno.

 

Te toco con la punta de mi seno

y con mi soledad desamparada;

y acaso sin estar enamorada

me desordeno, amor, me desordeno.

 

Y mi suerte de fruta respetada

arde en tu mano lúbrica y turbada

como una mala promesa de veneno;

 

y aunque quiero besarte arrodillada,

cuando voy en tu boca, demorada,

me desordeno, amor, me desordeno.

 

 

(De “Las palabras son islas, panorama de la poesía cubana siglo XX”, con selección, introducción, notas y bibliografía de Jorge Luis Arcos, con quien colaboraron Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Roberto Fernández Retamar, César López, Guillermo Rodríguez Rivera, Enrique Saínz y Ricardo Hernández Otero. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1999. Carilda Oliver Labra nació en Matanzas, Cuba, en 1924. Se graduó en Derecho Civil y aunque trabajó como abogada, comenzó a publicar poesía en 1943, con “Preludio”, seguido entre otros por “Canto a Martí”, “Canto a Matanzas”, “Las sílabas y el tiempo”, “Los huesos alumbrados” y “Noche para dejarla en testamento”. En 1992 publicó “Antología poética”, que tuvo una nueva edición en 1997. Desde 1947, cuando recibió un reconocimiento en Nueva York, acumuló gran cantidad de premios, como el Nacional de Poesía, en su país. Libros suyos fueron publicados en España, México y Venezuela. Fue integrada a numerosas antologías. El poema “Me desordeno, amor, me desordeno”, fue musicalizado por artistas de Chile y Estados Unidos. El 7 de marzo de 2015, con motivo de un programa especial de la Televisión Pública argentina por el Día Internacional de la Mujer, fue leído por la actriz Graciela Borges).

 

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