• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
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    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
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  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Juan Cameron

 

El chileno Juan Cameron acaba de ganar el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, por su libro “Fragmentos de un cuaderno con vista al mar”, concedido en la Salamanca de Fray Luis y Unamuno. Desde la ciudad española, el poeta Alfredo Pérez Alencart, profesor de la Universidad de Salamanca y coordinador de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos, que este año celebra su XVIII edición, envió una selección de poemas del autor chileno.

 

 

   Cada vez que regreso a mi país

 

Cada vez que regreso a mi país

cada vez que de un corto viaje regreso a mi país

Los viajeros que regresan después de un largo viaje

aplauden en la losa

aplauden largamente al término del vuelo

y en el extenso aplauso logra posarse el ala

con un graznido sordo como rumor de plumas

Algunos lloran en silencio

aplastan su nariz así un niño en la vidriera

y pequeñas figuras agitan sus brazos a lo lejos

más allá de los ínfimos vehículos y de las escalerillas

y aplauden y aplauden hasta tomar los bolsos

y arrastrar las valijas como un ave enjaulada por los corredores

camino a las aduanas

¿Qué aplauden los viajeros?

¿Aplauden su regreso    la pericia del vuelo

la imagen de la casa después de tantos años?

Sepa Dios que aplauden los viajeros al posarse en la losa

el ala que los guía

mas agitan sus brazos como una gaviota

sorprendida en el nido en medio de la noche.

 

(De “Versos atribuidos al joven Francisco María Arouet y otros textos desclasificados”).

 

 

   Cachorro

 

Perdonad el pelaje descastado

este brillo es de tanto restregarme

de la baba   la rabia   la patada

Perdonad el mordisco por la espalda

es mi ternura agreste  solapada

pero ternura al fin (la única mía)

En verdad salí cachorro

en la calle me hice perro.

 

(De “Perro de circo”)

 

 

   Alumnas

 

Me tratan de señor estas mujeres

bromean con mi edad como si nada

ocurriera en la piel cuando es octubre

y ellas abren los ojos y ventanas

 

Me tratan de señor y se iluminan

las piernas con el sol y la sonrisa

Yo escucho susurrar sobre los años

así una tibia sala en primavera

 

Ayer no más les digo y ya sonríen

y se extrañan de oír esta mirada

Pues es la misma piel los mismos labios

la misma edad que fluye desde entonces

 

Inversa es la retórica  repito

Lo que es ayer mañana será siempre

este cuerpo   mi nombre   mi costumbre

de acercarme a sus rostros como a un árbol

cuando germina el año

 

Mas una brisa aleja los colores

y me tratan de señor

estas mujeres.

 

(De “Video Clip”)

 

 

 

   Fe de ratas

 

Donde dice amor no debe decir absolutamente nada

basta con las manchas olvidadas por tu lecho

Donde dice libertad léase justicia

léase calor muslo ángel de la guarda

líbrame de las balas locas

Donde dice orden léase hijos de la grandísima

pero léase en la clandestinidad

léase debajo de un crepúsculo

porque el tipógrafo

es un tipo con santos en la Corte.

 

(De “Perro de circo”)

 

 

   Alberto Caeiro

 

He dado mucho y escrito mucho

a cambio de nada

He levantado el prestigio como una casa

a aquellos deshabitados de prestigio

He traducido papeles que ahora archivan

así una amada olvida las caricias

Todo lo he dado a cambio de nada

como si fuese natural no me reconocieron

Tal vez sea ésta la misión: dar todo a cambio de nada

no ser reconocido.

 

(De “Visión de los ciclistas y otros textos”)

 

 

 

   Balance e inventario, cifras

 

En la columna haber puedo anotar algunos amores clandestinos

aunque los oficiales fueron derrotas  una que otra cornada    

unos cuantos divorcios

De los libros leídos unos pocos huyeron de la biblioteca

y otros de escondidos -en la columna debe- no volverán a verme

Las pequeñas traiciones equivalen a las confidencias

aunque a veces olvidemos sumar los mejores momentos

que son muchos

¿Acaso hubo un exilio? Fueron lenguas sabidas

una fotografía bajo la Tour d'Eiffel

Las pocas propiedades se esfumaron junto a las hipotecas y eso basta

El mar trae a la orilla los restos de un naufragio

como pequeñas reliquias a colgar del corazón

A cada incendio el bosque reverberó de nuevo

y una mujer me ama  No es mala la partida:

Siempre queda una suma en mi favor

que pueden ser los días que me restan.

 

(De “Ciudadano discontinuado”)

 

 

(Juan Cameron nació en Valparaíso, en 1947. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Chile y periodista colegiado en Suecia, donde estuvo exiliado tras el golpe de estado de Pinochet. Entre sus libros de poesía publicados están: “Las manos enlazadas”, en 1971; “Perro de circo”, en 1979; “Cámara oscura”, en 1985; “Como un ave migratoria en la jaula de Fénix”, en 1992; “// í go back/ Si regreso”, en 1993; “Visión de los ciclistas y otros textos”, en 1998; “Jugar con la palabra”,  antología, en 2000; “50 poemas”, en 2007; y “Treinta poemas para leer antes del próximo jueves”, en 2007. Ha recibido los premios "Gabriela Mistral", en 1982; "Revista de Libros", del diario El Mercurio de Santiago, en 1996; "Consejo Nacional del Libro y la Lectura", en 1999; Premio Internacional de Poesía Ciudad de Alajuela, en Costa Rica, 2004, y el  Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero, del Ecuador, en 2014. Figura en una treintena de compilaciones de poesía chilena y latinoamericana).

 

 

 

   Le escribieron poemas a ese Nietszche

 

Nietszche era un gran humorista

en el Palacio de los Analfabetos

 

Deletreaban sus chistes con los dedos

y se ponían serios y ceñudos

 

No entendieron el chiste de la joven

no entendieron el chiste de la noche

menos el del niño en el espejo

 

Repitieron su nombre como loros

su nombre de estornudo en Occidente

y se creyeron más     no analfabetos

 

Algunos se hicieron profesores

otros se ahogaron en papeles

y unos tontos entre los más tontos

le escribieron poemas a ese Nietszche.

 

(De “Treinta poemas para leer antes del próximo jueves”).

 

 

   Hijo de sastre

 

             Para Carlos Amador Marchant

 

Es cierto que ando roto

no soy un buen modelo para el género humano

mis costuras se abrieron como heridas de guerra

Con la tiza en el suelo dibujó mi silueta

su imagen semejante

Y nunca dio con hilo una puntada

y pasó más de un camello por su ojo de aguja

y no encontré su aguja en el pajar.

 

(De “Versos atribuidos al joven Francisco María Arouety otros textos desclasificados”).

 

 

   Cada fiesta en fin de semana

 

Cada fiesta en fin, cada feriado

cada Semana Santa en esta herida

cada mañana sola en el costado

cada aleve pasión, cada medida

 

Son pocas y no son, pero aparecen

cada trece de abril de madrugada

cada día, más bien, cuando no es trece

ni jueves de ocasión ni voz amada

 

Cada mochila o cruz, cada maleta

cada silla en la pieza naufragada

cada lugar que irías y no fuiste

 

te suman y te restan la jornada

el mes, la despedida, cuanto resta

cada feriado, en fin, por despedirte.

 

(De “Visión de los ciclistas y otros textos”).

 

 

   Patología del desaliento

 

Durante algunos años viví en un subterráneo

parecido a un submarino o a un vientre materno

Yo observaba el mundo a través de un periscopio

con su canal de televisión y el noticiario vespertino

Navegaba con cuidado por países con nieve

el Báltico el Mar del Norte las islas donde hablan

un extraño murmullo que auscultaba a distancia

Confundía Helsinki con Temuco  el blanco con el negro

y después de todo apenas emergía los fines de semana

cubierto con una escafandra y algunos libros bajo el brazo

 

Durante muchos años viví en un subterráneo

Las ratas y los periódicos me fueron conocidos

y supe de los zapatos de moda a través de una escotilla

que se alzaba justo sobre la línea de flotación

a nivel de la bolsa marsupial

Me enteré de las cosas más increíbles     tuve convulsiones

conocí paisajes

sólo que aquellos no supieron de mi paso

El silencio y unos pocos amigos fueron mis familiares

inscrito como estaba en la lista de desaparecidos

la hoja del boletín comercial comenzaba con mi nombre

 

Durante demasiados años viví en un subterráneo

conversaba con dos o tres personas cada fin de semana

el bullicio de las bicicletas espantaba mi oído

En mis salidas nocturnas (me perdone el poeta)

conocí al dedillo a los patos de la laguna a gansos y cisnes

que se agredían deportivamente por un pedazo de pan

para luego fondearme en mi lugar de origen

 

No me arrepiento de nada aunque era bastante aburrida

aquella temporada en el subsuelo

Un día desalentado por las circunstancias

quemé las naves y los libros y me convertí definitivamente

para inscribirme en los registros electorales.

 

(De “Visión de los ciclistas y otros textos”).

 

 

   El poder comunal corrompe a los más necios

 

Está bien, pero Nicolás Machiavello nunca hizo otra cosa

sino escribir, amar un poco, quejarse de su fealdad

La ciudad puede bien ser el mundo o el registro del mundo

y en los tiempos futuros una aldea a su nombre

aún cuando ni pueda deletrearlo

Con todo recibió mujeres en su casa pobre y sin caballos

Legiones cayeron a su mesa y así fue conocido

no más por quien su mano un día supo

A veces por un alma perdida que deseaba salvarse

redimiendo su alma ya perdida

Y no escribió, por último     las crónicas

sin nombre y sin oficio

fueron hechas por otros.

 

(De “Visión de los ciclistas y otros textos”)

 

Alfredo Pérez Alencart nació en Puerto Maldonado, Perú, en 1962. Poeta y ensayista peruano-español, es profesor de la Universidad de Salamanca desde 1987. Fue secretario de la Cátedra de Poética “Fray Luis de León” de la Universidad Pontificia (entre 1992 y 1998), y es coordinador, desde 1998, de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos, que organiza la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. Actualmente es columnista de los periódicos “La Razón” y “El Norte de Castilla”, así como de varios diarios y revistas digitales de España y América Latina.

   Publicó, en poesía: “La voluntad enhechizada”, en 2001; “Madre Selva”, en 2002; “Ofrendas al tercer hijo de Amparo Bidon”, en 2003; “Pájaros bajo la piel del alma”, en 2006; “Hombres trabajando”, en 2007; “Cristo del Alma”, en 2009; “Estación de las tormentas”, en 2009; “Savia de las Antípodas”, en 2009; “Aquí hago justicia”, en 2010; “Cartografía de las revelaciones”, en 2011; “Margens de um mundo ou Mosaico Lusitano”, en 2011; “Prontuario de Infinito”, en 2012; “La piedra en la lengua”, en 2013; “Memorial  de Tierraverde” y “El sol de los ciegos”, ambos en 2014. También las antologías “Oídme, mis Hermanos”, en 2009; “Da selva a Salamanca”, en 2012; “Antología Búlgara” y “Monarquía del Asombro”, ambos en 2013. Hay un ensayo sobre su obra, “Pérez Alencart: la poética del asombro”, publicado en 2006 por Enrique Viloria, y “Arca de los Afectos”, de 2012, homenaje de 230 escritores y artistas de cuatro continentes. Fue invitado a numerosos encuentros internacionales.

   Poemas suyos fueron traducidos a veinte idiomas. Por el conjunto de su obra le fue adjudicado el Premio Internacional de Poesía “Medalla Vicente Gerbasi”, en Venezuela, en 2009, y el Premio “Jorge Guillén” de Poesía, en España, en 2012, entre otros.

 

 

(De “Ciudadano discontinuado”)
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