• @_marazi
    Sentimos demasiado como para salir ilesos
  • @HilseCaracas
    Se afiebra el corazón cuando la luna se lleva por dentro
  • @LunaFractal
    Escribir, volver a las andanzas
  • @mediamente
    Los tiempos que corren deberían ser detenidos
  • @NicolasPaulsen
    El monstruo niega su soledad multiplicando los espejos
  • @Naomi_Her
    Todas las flores lloran, incluso las que somos de papel
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    El tiempo, para el poeta, habita en los labios
  • @gensoctavia
    Soy un fragmento de mi asombro
  • @patytemple74
    Con dedos de granizo y largas llamaradas, abriendo mi pecho, mil veces traspasado, malherido
  • @silencioenletra
    Soy de las que empiezan a desvestirse quitándose las cicatrices
  • @annemidi
    Inmigrantes de intimidades heridas somos todos
  • @PedroLuna73
    Soñar es un acto político

Wallace Stevens

 

   La poesía es una fuerza destructiva

 

La desgracia es

no tener en verdad nada.

Es tener o nada.

 

Es algo para tener,

un león, un buey en su pecho,

sentirla respirar allí.

 

El corazón, perro fornido,

buey joven, oso patizambo,

prueba la sangre de ellos, no la escupe.

 

Es como un hombre

en el cuerpo de una bestia violenta.

Sus músculos son los de él…

 

El león duerme al sol.

Su hocico sobre sus garras.

Puede matar a un hombre.

 

 

   Adagia

   (Fragmentos)

 

Los autores son actores, los libros son teatros.

 

Después de que se ha abandonado la creencia en Dios, la poesía es esa esencia que toma su lugar como la redención de la vida.

 

Un tema grandioso no garantiza un efecto grandioso, sino, muy probablemente, lo opuesto.

 

La poesía y la materia poética son términos intercambiables.

 

Un nuevo significado es el equivalente de una nueva palabra.

 

Lo real sólo es la base, pero es la base.

 

Al menos en poesía, la imaginación no debe desligarse de la realidad.

 

Es la creencia y no el dios lo que cuenta.

 

Un viaje en el espacio es igual a un viaje en el tiempo.

 

La poesía incrementa el sentimiento de la realidad.

 

El poeta es el intermediario entre la gente y el mundo en que vive así como entre la gente entre sí; pero no entre la gente y algún otro mundo.

 

El propósito de la poesía es hacer que la vida sea completa en sí misma.

 

La creencia superior es la de creer en una ficción sabiendo que es ficción, por no haber nada más. La verdad exquisita es saber que se trata de una ficción y que uno cree voluntariamente en ella.

 

En presencia de una extraordinaria realidad, la conciencia toma el lugar de la imaginación.

 

El poema es naturaleza creada por el poeta.

 

El poeta es el sacerdote de lo invisible.

 

La metáfora crea una nueva realidad desde la cual el original parece irreal.

 

Los ojos ven menos de lo que la lengua dice. La lengua dice menos de lo que la mente piensa.

 

El poeta es un dios, o el joven poeta es un dios. El viejo poeta es un vagabundo.

 

No se puede perder el tiempo en ser moderno cuando hay tantas cosas importantes que ser.

 

El mundo del poeta depende del mundo que ha contemplado.

 

La imaginación aplicada a la totalidad del mundo es insípida en comparación con la imaginación aplicada al detalle.

 

Un poema no necesita tener un significado y, como muchas de las cosas de la naturaleza, a menudo no lo tiene.

 

La poesía descubre la relación de los hombres con los hechos.

 

 

   Anécdota de hombres por millares

 

El alma, dijo, está compuesta

del mundo exterior.

 

Hay hombres del Este, dijo,

que son el Este.

Hay hombres de una provincia

que son esa provincia.

Hay hombres de un valle

que son ese valle.

 

Hay hombres cuyas palabras

son como los sonidos naturales

de sus lugares,

como la cháchara de los tucanes

en el lugar de los tucanes.

 

La mandolina es el instrumento

de un lugar.

 

¿Hay mandolinas en las montañas occidentales?

¿Hay mandolinas en el claro de luna septentrional?

 

El vestido de una mujer de Lhassa,

en su lugar,

es un invisible elemento de ese lugar

hecho visible.

 

 

(De “Poesía Norteamericana”, libro que integra fascículos de una colección que dirigió Jorge Lafforgue, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1990. Wallace Stevens nació en 1879 en Reading, Pensilvania, y murió en Hartford, Connecticut, en 1955. Enrolado en el modernismo anglosajón, obtuvo el premio Pulitzer de Literatura. Escribió también en prosa, aunque mantuvo a la vez su actividad de abogado. En poesía publicó su primer libro en 1923, “Harmonium”, seguido entre otros por “Parts of a World”, y “Transport tu Summer”. En 1957 se publicaron poemas inéditos, dos años después de su fallecimiento. En 1997 apareció su obra completa en poesía y prosa. En el estudio introductorio del libro citado, el poeta argentino Daniel Chirom escribió que la obra de Stevens “se constituye en una de las que más lúcidamente se ha interrogado sobre el ser de la poesía y cuál es su función”.  Él fue, agrega, “un convencido militante de la poesía y pensaba que, de alguna forma, ella podía ocupar el lugar de la creencia en Dios en el sentido de mito que nos cree y refleje. Su esfuerzo fue titánico y basado en la firme convicción de la potencialidad creativa del hombre”).

 

 

   Teoría

 

Soy lo que me rodea.

 

Las mujeres comprenden esto.

No se puede ser duquesa

A cien yardas de un carruaje.

 

Esto, pues, son retratos:

Un vestíbulo negro;

Una cama alta rodeada de cortinas.

 

Esto son sólo ejemplos.

 

 

   El sol este marzo

 

La brillantez extrema de este sol naciente

Me hace pensar en qué oscuro me he vuelto,

 

E ilumina de nuevo las cosas que cambiaban

De amplio azul en oro, y que eran parte

 

De un espíritu mudable en un yo más antiguo.

Eso, también, vuelve del aire del invierno

 

Y es como una visión que entorpeciera

El ángulo del ojo. Nuestro elemento,

 

El frío es nuestro elemento, y el aire del invierno

Trae voces como de leones que se precipitan.

 

¡Oh, rabí, rabí, protege mi alma, y sé

Verdadero sabio de esta negra naturaleza!

 

 

   Humanidad hecha de palabras

 

¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,

el humano ensueño o el poema de la muerte?

 

Castrados en un amasijo hecho de luna. La

     vida consiste

en proposiciones acerca de la vida. El humano

ensueño es una soledad en la cual

componemos esas proposiciones, desgarrados

     por los sueños,

 

por los terribles sortilegios de las derrotas

y por el miedo a descubrir que derrotas y

     sueños son uno.

 

La raza entera es un poeta que escribe

Las excéntricas proposiciones de su destino.

 

 

 

   De poesía moderna

 

El poema de la mente en el acto de hallar

Lo que habrá de bastarle. No siempre hubo de hallar:

 

La escena era precisa: repetía

Lo que había en el guión.

                                         Entonces el teatro

Cambiaba en algo más. Y su pasado era un recuerdo.

 

Ha de vivir, saber el habla del lugar.

Ha de encarar a los hombres del tiempo,

Hallar a las mujeres del tiempo; pensar acerca

      de la guerra

Y hallar lo que habrá de bastarle. Ha de

Edificar un escenario nuevo, estar sobre el escenario

Y, tal actor insaciable, lentamente y con

Meditación decir palabras que en el oído,

En el más delicado oído de la mente, repitan

Exactamente lo que quiere oír, en cuyo

Sonido, un invisible auditorio escucha

No la pieza, sino a sí mismo, expresada en una

Emoción como de dos personas, como de

Dos emociones convirtiéndose en una. El actor es

Un autor metafísico en lo oscuro, tañendo

Un instrumento, tañendo tensas cuerdas que

     producen

Sonidos que atraviesan súbita equidad, que

     contienen

En su totalidad la mente, debajo de la cual

     no puede

Descender, fuera de la que no habrá de subir.

                                                                  Debe

Ser el encuentro de una satisfacción, y

Quizá de un hombre patinando, una mujer

     que baila, una

Mujer peinándose. El poema del acto de la

     mente.

 

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