• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Hugo Padeletti

 

   Nació en Alcorta, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1928. Entre otros reconocimientos, recibió el Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, en 2003, y la Beca Guggenheim, en 2005. Asimismo, la Biblioteca Nacional de su país le otorgó la Rosa de Cobre, por el conjunto de su obra. Murió en Buenos Aires, el 13 de enero de 2018.

 

   Fábula

 

¿Qué pueden prometernos las vetustas

murallas,

la sumisión, el lento

tenerse de las ruinas?

 

Yo las veía siempre desde adentro

hasta que en mí la abeja, despertándose,

dijo:

-'Esta miel no es la miel'-

y desertó

de las flores con nombre.

 

Pero al dejar atrás los colmenares

tasados

(donde el árbol demuestra su razón

en el mango del hacha)

 

se perdió por el mar, el sumergido

pensamiento del mar

y las mareas

del sentido.

 

  

   Pulmones

 

Siento la vibración

del aire, la invasora

y envolvente,

que se difunde por mi sangre.

 

Cómo fluye en mí, ilimitado,

por la unidad que soy, en este instante

fugitivo.

 

Las bestias están dentro

cada una en el sueño.

Solo ella penetra y nos inunda

de luminosa oscuridad.

 

Y siento, en esta noche

húmeda y penetrante,

abriéndome y hundiéndome

en la espesura tan hermosa:

 

Vivir es el laurel

y su sombra negada;

 

es entrar en la sombra

cuando la sombra se avecina.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.