• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Ana Frank

 

   El ministro de Educación de la Argentina, Esteban Bullrich, cometió una atrocidad histórica al hablar de Ana Frank, durante marzo de 2017.

   Dijo: “Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que proponía la intolerancia”.

   Es decir, el ministro puso a los criminales nazis en la categoría de “dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz”. El insulto a las víctimas del régimen nazi, judíos y no judíos, tuvo más expresiones de repudio fuera de la Argentina que dentro del país, ya que varias de las organizaciones judías están identificadas con el gobierno del empresario derechista Mauricio Macri y, por lo tanto, lo beneficiaron con el silencio. Replicaron así el insulto a las víctimas del Holocausto.

   A propósito de estos hechos, se publica el poema que sigue.

 

 

   JORGE BOCCANERA

 

                          XXXVII

   (ANA FRANK SE COLUMPIA EN EL CLARO DEL

    BOSQUE CON SU AMIGA HANNA GOSLAR)

 

Preguntas embarradas. ¿Dónde estás Hanna mía?

¡Salta la cuerda! Voces de mimbre, nubes de arpillera.

¿Dónde quedó, Hannah la canción del caballo sin cola

y sin cabeza? La heladería Oasis, ¿de qué lado del

mundo? ¿Ves un aro de fuego rodar por el perfume de

la tierra? ¡Ponte en puntas de pie! Llega un abismo de

visita. ¡Salta la cuerda, dime! ¿Dónde quedó el aparato

de ortodoncia? Soñé una fruta roja pudriéndose en la nieve

y ese joven ahogado en un poema de Schiller.

Pero nunca se ahoga y el rey lo nombra caballero. ¿Te

acuestas Hanna? ¡Date la vuelta! Dime, ¿y los cromos

con estrellas de cine que pegué en mi escondite?, ¿y el club

la Osa Menor?, ¿y la trata de fresas? Recuerdo a Rintintín

en ‘El guardián del faro’ salvando a un niño del peligro.

¡Salta la cuerda Hanna querida! Dime, ¿ves las

constelaciones que yo veo? ¿Nació ya tu hermanito?

 

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