• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Ana Frank

 

   El ministro de Educación de la Argentina, Esteban Bullrich, cometió una atrocidad histórica al hablar de Ana Frank, durante marzo de 2017.

   Dijo: “Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que proponía la intolerancia”.

   Es decir, el ministro puso a los criminales nazis en la categoría de “dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz”. El insulto a las víctimas del régimen nazi, judíos y no judíos, tuvo más expresiones de repudio fuera de la Argentina que dentro del país, ya que varias de las organizaciones judías están identificadas con el gobierno del empresario derechista Mauricio Macri y, por lo tanto, lo beneficiaron con el silencio. Replicaron así el insulto a las víctimas del Holocausto.

   A propósito de estos hechos, se publica el poema que sigue.

 

 

   JORGE BOCCANERA

 

                          XXXVII

   (ANA FRANK SE COLUMPIA EN EL CLARO DEL

    BOSQUE CON SU AMIGA HANNA GOSLAR)

 

Preguntas embarradas. ¿Dónde estás Hanna mía?

¡Salta la cuerda! Voces de mimbre, nubes de arpillera.

¿Dónde quedó, Hannah la canción del caballo sin cola

y sin cabeza? La heladería Oasis, ¿de qué lado del

mundo? ¿Ves un aro de fuego rodar por el perfume de

la tierra? ¡Ponte en puntas de pie! Llega un abismo de

visita. ¡Salta la cuerda, dime! ¿Dónde quedó el aparato

de ortodoncia? Soñé una fruta roja pudriéndose en la nieve

y ese joven ahogado en un poema de Schiller.

Pero nunca se ahoga y el rey lo nombra caballero. ¿Te

acuestas Hanna? ¡Date la vuelta! Dime, ¿y los cromos

con estrellas de cine que pegué en mi escondite?, ¿y el club

la Osa Menor?, ¿y la trata de fresas? Recuerdo a Rintintín

en ‘El guardián del faro’ salvando a un niño del peligro.

¡Salta la cuerda Hanna querida! Dime, ¿ves las

constelaciones que yo veo? ¿Nació ya tu hermanito?

 

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