• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Sergio García Zamora

   Nació en Esperanza, Villa Clara, Cuba, en 1986. Obtuvo a fines de 2016 el Premio Internacional Rubén Darío, que se concede en Nicaragua, por su obra “Resurrección del Cisne”. Los dos textos poéticos que siguen fueron tomados del espacio en línea del Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia.

 

   Poemas con neblina

   poemas con neblina, horrendos poemas con neblina donde nunca se logra conducir, si no es a riesgo de estrellarse. los nuevos poetas neblinosos gustan de nombrar a Londres sin haber ido a Londres, como si la neblina fuese privativa de esa ciudad, como si no hubiese neblina en otros países, en otras ciudades  que conquistó Inglaterra. poemas con neblina, horrendos poemas con neblina donde las luces del auto descubren tu doble fantasmal. los nuevos poetas neblinosos gustan de tenderse sobre la hierba como un cuerpo más bajo la neblina, a riesgo de agarrar el Gran Resfrío y morirse sin ver Londres, sin ver otra ciudad ni otro país espléndido como Inglaterra. poemas con neblina, horrendos poemas con neblina que me hacen recordar a mi abuelo: hoy habrá un sol tremendo.

 

   El camionero y yo

   la primera vez que escuché un poema, un poema de Charles Bukowski, fue en la cabina de un camión. era un programa radial y el camionero subió el volumen. en cualquier momento, pensé, apaga la radio esta bestia. pero el camionero siguió escuchando. lo de Bukowski no tenía nombre: hablaba con cierto orgullo sobre las borracheras de su padre y sobre las golpizas de su padre. parecía decir que a él, Charles Bukowski, ni borracheras ni golpizas lo habían logrado arruinar. después pusieron música y el camionero se colocó sus gafas. estos programas de radio, gruñó, nunca sirven para nada. la primera vez que escuché un poema, un poema de Charles Bukowski, fue mientras viajaba a casa. un camionero nos puede engañar.

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.