• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
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    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
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    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
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  • @Srta_Guacamole
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Hugo Gutiérrez Vega

   Nació en 1934 en Guadalajara, donde murió en 2015. Fue también académico, diplomático y actor. Al cumplirse en septiembre el aniversario de su fallecimiento, se realizaron homenajes numerosos en México.

 

   Las reglas de la noche

                       A Humberto Saba

 

 

El día empequeñece.

Las palmeras, las nubes,

el sol disminuido,

las tranquilas gallinas,

la soledad, la tarde,

tus senos y mis manos,

todo se va tranquilo

hacia una noche suave

y sangrienta a su modo.

 

¿Por qué este perfume

de atardecidas flores

permanece en la almohada?

¿En dónde están tus ojos?

¿Por qué la ausencia

mueve sus aspas contra la ventana?

(Tal vez la figura azul

que gira en la colina

sea la de la muerte,

o tal vez la del amor

que creíamos ido para siempre).

 

La noche da sus reglas:

aquí la cama de los que se aman,

más allá el mar

y tus ojos hundidos en su espuma.

La media luna dice el juramento;

la sombra de un presagio descompone

esta fosforecscencia y regresa la luz.

Nada se pierde en esta noche humana.

 

 

 

   Diario de tu cuerpo (III)

 

De nuevo llegas a mi casa.

Conoces el camino

y sabes que mis cosas

se han amoldado a ti.

 

En el espejo

queda tu reflejo.

 

En la tarde de la ciudad,

bajo las máquinas;

en la tarde amarillenta,

sucia, habitada de sombras,

manchada por las prensas,

vociferante río de niebla

hacia la noche del tumulto;

en la tarde tus cabellos

serán un recuerdo presente.

Yo estaré junto

a tus dieciséis años

y junto a tu fracaso,

a tus cansados días

vividos bajo el humo de la ciudad.

Estaré junto a tu voz pasada

escuchando tu voz presente.

Leeremos nuestra historia

en el libro cerrado

de tu vientre.

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