• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Hugo Gutiérrez Vega

   Nació en 1934 en Guadalajara, donde murió en 2015. Fue también académico, diplomático y actor. Al cumplirse en septiembre el aniversario de su fallecimiento, se realizaron homenajes numerosos en México.

 

   Las reglas de la noche

                       A Humberto Saba

 

 

El día empequeñece.

Las palmeras, las nubes,

el sol disminuido,

las tranquilas gallinas,

la soledad, la tarde,

tus senos y mis manos,

todo se va tranquilo

hacia una noche suave

y sangrienta a su modo.

 

¿Por qué este perfume

de atardecidas flores

permanece en la almohada?

¿En dónde están tus ojos?

¿Por qué la ausencia

mueve sus aspas contra la ventana?

(Tal vez la figura azul

que gira en la colina

sea la de la muerte,

o tal vez la del amor

que creíamos ido para siempre).

 

La noche da sus reglas:

aquí la cama de los que se aman,

más allá el mar

y tus ojos hundidos en su espuma.

La media luna dice el juramento;

la sombra de un presagio descompone

esta fosforecscencia y regresa la luz.

Nada se pierde en esta noche humana.

 

 

 

   Diario de tu cuerpo (III)

 

De nuevo llegas a mi casa.

Conoces el camino

y sabes que mis cosas

se han amoldado a ti.

 

En el espejo

queda tu reflejo.

 

En la tarde de la ciudad,

bajo las máquinas;

en la tarde amarillenta,

sucia, habitada de sombras,

manchada por las prensas,

vociferante río de niebla

hacia la noche del tumulto;

en la tarde tus cabellos

serán un recuerdo presente.

Yo estaré junto

a tus dieciséis años

y junto a tu fracaso,

a tus cansados días

vividos bajo el humo de la ciudad.

Estaré junto a tu voz pasada

escuchando tu voz presente.

Leeremos nuestra historia

en el libro cerrado

de tu vientre.

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