• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
  • @hipst_eria
    No es lo que escribes, es lo que borras
  • @JacGoldberg
    El horror salivea en nuestra nuca
  • @Sofia_Insomnia
    Los herejes tenemos que organizarnos
  • @Sinsintidez
    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
  • @_soloB
    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

José Eduardo Degrazia

   Nació en Porto Alegre, Brasil, en 1951. Es también cuentista, novelista y traductor, labor esta última en la que llevó al portugués a Pablo Neruda. Además de las obras propias de poesía, sus versos fueron incorporados a varias antologías. Fue publicado también en otras lenguas, entre ellas español, francés, inglés e italiano. El poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart, radicado en Salamanca, tradujo poemas suyos, que fueron publicados en la revista “Nagari”, que se edita en Miami.

 

   Adormecida

 

Adormecida en mis brazos

la flor del sueño abierta en el rostro

estrellas cuentas despiertas en tu cuerpo

caballos galoparon la planicie del abandono

y atravesaron de escalofríos tu cansancio

y la belleza ardió lentamente

y los cabellos flotaron como nubes encima del bien y del mal

y tus manos cautivas y perdidas en otro mar

quedaron como aves nocturnas ignorando

que se escapaba la vida.

 

 

    Me dejo llevar

 

Nada como encontrarte, Poesía,

cuando el lenguaje de los hombres parece opaco

y toda palabra me agrede.

Yo, que no conozco tus refugios y soy

de los poetas de la urbe el más humilde,

de pronto te encuentro en el autobús

o caminando solito entre la multitud,

y tú me refrigeras el alma con tu canto

al punto de creer que no te merezco.

Y siempre tienes para mí una palabra de afecto,

como si yo fuese tu niño.

Olvido toda agresión sufrida

y me dejo llevar por tus caminos,

igual que un ciego sigue a un perrito.

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.