• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
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    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
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    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
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    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

León Felipe

 

   Nació en Tábara, Zamora, en 1884, y murió en Ciudad de México, en 1968, donde se había radicado durante la dictadura de Francisco Franco. A mediados de marzo, el actor Santiago Ramos presentó una lectura dramatizada de sus poemas, en una pieza llamada “Lágrimas sobre el viento”.

 

   El gran responsable

                 I

                                             (fragmento)

 

El poeta es el gran responsable.

La vieja viga maestra que se vino abajo de

   pronto estaba apoyada en una canción,

estaba sostenida sobre un salmo.

El salmo sustentaba la cúpula

y también el techo de la lonja.

Y al desplomarse el salmo

se hundió todo el Reino.

Cuando pierde el poeta la gracia y ensucia

   la canción,

el mercader cambia las medidas

y achica la libra y el almud.

Oíd:

Los salmistas caminan delante el juez,

Y si el salmo se quiebra

se quiebra la ley.

 

Cuando todo se hundió en España, hace ya

   tiempo,

antes de la sangre,

los poetas se arrodillaron ante el polvo.

Muchos dejaron la voz

en la mesa de las tabernas,

en las subastas,

en los mercados,

y en las discusiones de las escuelas.

Algunos, para recobrarla, descendieron hasta

   el betún profundo de los subterráneos

y otros volaron por encima de las cornisas.

Todos olvidaron que el poeta habla siempre

   desde el nivel exacto del hombre.

Y el nivel exacto del hombre es la sombra.

 

               II

 

                                (fragmento)

 

Y digo que la Poesía está en la sombra,

en la sombra del mundo donde el hombre,

   ciego, se revuelve y grita;

que es un grito en la sombra,

que es un coro de gritos que quieren burlar

   la sombra,

escapar de la sombra,

asesinar la sombra…

La Poesía está escondida en la sombra.

¿Quién la quiere esconder más todavía?

¿No hay bastantes cerrojos?

Oíd:

No son cerrojos

ni puertas clavadas

ni alcobas silenciosas

ni paredes de musgo

ni ventanas herméticas

lo que necesita la palabra del hombre,

sino escalas,

escalas y hogueras

y piquetas y gritos… ¡gritos!

El poema es un grito en la sombra, como el salmo.

Hoy no es más que un salmo en la sombra.

Es también una luz encendida en la niebla,

y la Poesía, un sistema de señales,

un sistema luminoso de señales,

hogueras que encendemos aquí abajo,

entre tinieblas encontradas.

 

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