• @_marazi
    Sentimos demasiado como para salir ilesos
  • @HilseCaracas
    Se afiebra el corazón cuando la luna se lleva por dentro
  • @LunaFractal
    Escribir, volver a las andanzas
  • @mediamente
    Los tiempos que corren deberían ser detenidos
  • @NicolasPaulsen
    El monstruo niega su soledad multiplicando los espejos
  • @Naomi_Her
    Todas las flores lloran, incluso las que somos de papel
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    El tiempo, para el poeta, habita en los labios
  • @gensoctavia
    Soy un fragmento de mi asombro
  • @patytemple74
    Con dedos de granizo y largas llamaradas, abriendo mi pecho, mil veces traspasado, malherido
  • @silencioenletra
    Soy de las que empiezan a desvestirse quitándose las cicatrices
  • @annemidi
    Inmigrantes de intimidades heridas somos todos
  • @PedroLuna73
    Soñar es un acto político

León Felipe

 

   Nació en Tábara, Zamora, en 1884, y murió en Ciudad de México, en 1968, donde se había radicado durante la dictadura de Francisco Franco. A mediados de marzo, el actor Santiago Ramos presentó una lectura dramatizada de sus poemas, en una pieza llamada “Lágrimas sobre el viento”.

 

   El gran responsable

                 I

                                             (fragmento)

 

El poeta es el gran responsable.

La vieja viga maestra que se vino abajo de

   pronto estaba apoyada en una canción,

estaba sostenida sobre un salmo.

El salmo sustentaba la cúpula

y también el techo de la lonja.

Y al desplomarse el salmo

se hundió todo el Reino.

Cuando pierde el poeta la gracia y ensucia

   la canción,

el mercader cambia las medidas

y achica la libra y el almud.

Oíd:

Los salmistas caminan delante el juez,

Y si el salmo se quiebra

se quiebra la ley.

 

Cuando todo se hundió en España, hace ya

   tiempo,

antes de la sangre,

los poetas se arrodillaron ante el polvo.

Muchos dejaron la voz

en la mesa de las tabernas,

en las subastas,

en los mercados,

y en las discusiones de las escuelas.

Algunos, para recobrarla, descendieron hasta

   el betún profundo de los subterráneos

y otros volaron por encima de las cornisas.

Todos olvidaron que el poeta habla siempre

   desde el nivel exacto del hombre.

Y el nivel exacto del hombre es la sombra.

 

               II

 

                                (fragmento)

 

Y digo que la Poesía está en la sombra,

en la sombra del mundo donde el hombre,

   ciego, se revuelve y grita;

que es un grito en la sombra,

que es un coro de gritos que quieren burlar

   la sombra,

escapar de la sombra,

asesinar la sombra…

La Poesía está escondida en la sombra.

¿Quién la quiere esconder más todavía?

¿No hay bastantes cerrojos?

Oíd:

No son cerrojos

ni puertas clavadas

ni alcobas silenciosas

ni paredes de musgo

ni ventanas herméticas

lo que necesita la palabra del hombre,

sino escalas,

escalas y hogueras

y piquetas y gritos… ¡gritos!

El poema es un grito en la sombra, como el salmo.

Hoy no es más que un salmo en la sombra.

Es también una luz encendida en la niebla,

y la Poesía, un sistema de señales,

un sistema luminoso de señales,

hogueras que encendemos aquí abajo,

entre tinieblas encontradas.

 

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