• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Paulina Vinderman

 

   Nació en Buenos Aires, en 1944. Los poemas que siguen fueron publicados en la Revista de Poesía Isla Negra. Fueron seleccionados por la poeta para acompañar el reportaje que para ese medio le realizó Rolando Revagliatti. Se trata de poemas de su obra “Bote Negro”. La nota en cuestión está disponible en el enlace siguiente: http://revistadepoesiaislanegra.blogspot.it/2014/12/paulina-vinderman-sus-respuestas-y.html

 

 

   9)

 

Invento el jardín que no tuve y me fotografío

bajo un toldo de cielo.

Cuando menos lo espere, la palabra jardín

me abandonará, y volveré a mis pueblos con

calles de tierra y corazón dorado.

 

Me dedico a barrer sombras alargadas como cangrejos raros,

sombras de siglos en ciudades inquisidoras, dulcemente

hostiles a mi curiosidad y a mis robos.

¿Robar para el poema, no para la corona, tendrá perdón?

 

Hasta que la luna salga en mi búsqueda

le quito Groenlandia a los daneses y escribo

en esta página una carta al viejo Erik el Rojo.

En borrador, sobre mi río y mis piedras, mi canción

y mi Sur. Y las tribus diezmadas, y una oscura

mancha de petróleo sobre la palabra justicia.

 

 

 

   12)

 

El pasado es un país extranjero, donde no sé nombrar

mi desajuste con el mundo ni los árboles frondosos

de las riberas de los ríos secretos (secretos-ríos),

que corren hacia la eternidad llamada mar.

 

No, no hablaré del porvenir: es un cuarto oscuro

donde sólo puedo votar por la muerte. Sus afiches

son bellos, pero irritantes de tan verosímiles.

 

“¿Y el presente?”

 

Ah, María, el presente es una piedra azul, opaca, libre,

cubierta de polvo, que me recuerda al poema

balbuceado anoche en mi libreta, que deshilaché después,

sin fiebre y sin compasión.

 

 

 

   13)

 

Puedo oír los perros a la distancia, antes de dormir.

Y ellos me consuelan, consuelan a mi corazón cojo

y me hablan de lo único que tiene valor.

 

Testimonios austeros de la vida, un sacudir de

ramas en los días obedientes.

Como el sonido de una flauta en la noche débil,

como un humo herido por la ausencia de luz.

 

Viajaré por la página de la noche sin mentir,

viajaré otra vez por mi río barroso que se cree mar.

 

Y mañana, en mi taza de niebla en la cocina,

como todos los días oscurecidos por la lentitud,

veré la simetría.

 

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