• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Paulina Vinderman

 

   Nació en Buenos Aires, en 1944. Los poemas que siguen fueron publicados en la Revista de Poesía Isla Negra. Fueron seleccionados por la poeta para acompañar el reportaje que para ese medio le realizó Rolando Revagliatti. Se trata de poemas de su obra “Bote Negro”. La nota en cuestión está disponible en el enlace siguiente: http://revistadepoesiaislanegra.blogspot.it/2014/12/paulina-vinderman-sus-respuestas-y.html

 

 

   9)

 

Invento el jardín que no tuve y me fotografío

bajo un toldo de cielo.

Cuando menos lo espere, la palabra jardín

me abandonará, y volveré a mis pueblos con

calles de tierra y corazón dorado.

 

Me dedico a barrer sombras alargadas como cangrejos raros,

sombras de siglos en ciudades inquisidoras, dulcemente

hostiles a mi curiosidad y a mis robos.

¿Robar para el poema, no para la corona, tendrá perdón?

 

Hasta que la luna salga en mi búsqueda

le quito Groenlandia a los daneses y escribo

en esta página una carta al viejo Erik el Rojo.

En borrador, sobre mi río y mis piedras, mi canción

y mi Sur. Y las tribus diezmadas, y una oscura

mancha de petróleo sobre la palabra justicia.

 

 

 

   12)

 

El pasado es un país extranjero, donde no sé nombrar

mi desajuste con el mundo ni los árboles frondosos

de las riberas de los ríos secretos (secretos-ríos),

que corren hacia la eternidad llamada mar.

 

No, no hablaré del porvenir: es un cuarto oscuro

donde sólo puedo votar por la muerte. Sus afiches

son bellos, pero irritantes de tan verosímiles.

 

“¿Y el presente?”

 

Ah, María, el presente es una piedra azul, opaca, libre,

cubierta de polvo, que me recuerda al poema

balbuceado anoche en mi libreta, que deshilaché después,

sin fiebre y sin compasión.

 

 

 

   13)

 

Puedo oír los perros a la distancia, antes de dormir.

Y ellos me consuelan, consuelan a mi corazón cojo

y me hablan de lo único que tiene valor.

 

Testimonios austeros de la vida, un sacudir de

ramas en los días obedientes.

Como el sonido de una flauta en la noche débil,

como un humo herido por la ausencia de luz.

 

Viajaré por la página de la noche sin mentir,

viajaré otra vez por mi río barroso que se cree mar.

 

Y mañana, en mi taza de niebla en la cocina,

como todos los días oscurecidos por la lentitud,

veré la simetría.

 

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