• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Mijail Lamas

 

   Nació en Culiacán, Sinaola, en 1979. El poema que sigue fue tomado de “Cuaderno de Tyler Durden”, edición conjunta del Círculo de Poesía, revista electrónica de literatura, y El Suri Porfiado Ediciones, de Argentina. Este libro fue presentado en Buenos Aires, en octubre de 2014.

 

 

   El íntimo combate

 

Después del silencio y la calma

vendrá el final y su último golpe.

¿Para qué guardar el dolor,

la angustia de la muerte en despoblado,

el ajuste de cuentas,

la desigualdad,

la extinción,

la violación aparatosa e infamante?

Basta apagar el monitor para dejar de ver:

Todo en la ley fuga,

madrugada de alcaloides,

sexo sistemático,

nostalgia de la humedad salada de la verdadera piel,

la mente modificada por el hastío del cuerpo,

ausente en la luz de los videos y los letreros enormes.

 

Hay una nostalgia por el viaje nunca hecho.

¿Se me ha negado el crimen, la locura,

la alucinación,

la evasión onírica,

la orgía,

las infinitas posibilidades del sexo?

¿Acaso también la castidad y el genio,

mientras me dejan conservar la vileza y la cobardía?

 

¿En dónde está aquella ópera fabulosa que pueda redimirme,

aquella que congregará la palabra exacta para crearlo todo?

¿Dónde sus más brillantes acordes para el final de la canción?

¿Dónde lo que nos queda por inventar sobre esta tribu de

   patriarcas evadidos,

sobre esta nación de plañideras,

sobre esta turba fugitiva del deber en su rutina legendaria?

Algún resplandor de mediodía nos quede,

algo que cambiar por nada con nuestros semejantes,

algo que buscar inútilmente:

            tenacidad

            talento

para el íntimo combate de palabras y su riesgo.

 

 

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