• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
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    El horror salivea en nuestra nuca
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    Los herejes tenemos que organizarnos
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    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
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    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Mijail Lamas

 

   Nació en Culiacán, Sinaola, en 1979. El poema que sigue fue tomado de “Cuaderno de Tyler Durden”, edición conjunta del Círculo de Poesía, revista electrónica de literatura, y El Suri Porfiado Ediciones, de Argentina. Este libro fue presentado en Buenos Aires, en octubre de 2014.

 

 

   El íntimo combate

 

Después del silencio y la calma

vendrá el final y su último golpe.

¿Para qué guardar el dolor,

la angustia de la muerte en despoblado,

el ajuste de cuentas,

la desigualdad,

la extinción,

la violación aparatosa e infamante?

Basta apagar el monitor para dejar de ver:

Todo en la ley fuga,

madrugada de alcaloides,

sexo sistemático,

nostalgia de la humedad salada de la verdadera piel,

la mente modificada por el hastío del cuerpo,

ausente en la luz de los videos y los letreros enormes.

 

Hay una nostalgia por el viaje nunca hecho.

¿Se me ha negado el crimen, la locura,

la alucinación,

la evasión onírica,

la orgía,

las infinitas posibilidades del sexo?

¿Acaso también la castidad y el genio,

mientras me dejan conservar la vileza y la cobardía?

 

¿En dónde está aquella ópera fabulosa que pueda redimirme,

aquella que congregará la palabra exacta para crearlo todo?

¿Dónde sus más brillantes acordes para el final de la canción?

¿Dónde lo que nos queda por inventar sobre esta tribu de

   patriarcas evadidos,

sobre esta nación de plañideras,

sobre esta turba fugitiva del deber en su rutina legendaria?

Algún resplandor de mediodía nos quede,

algo que cambiar por nada con nuestros semejantes,

algo que buscar inútilmente:

            tenacidad

            talento

para el íntimo combate de palabras y su riesgo.

 

 

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