• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Mijail Lamas

 

   Nació en Culiacán, Sinaola, en 1979. El poema que sigue fue tomado de “Cuaderno de Tyler Durden”, edición conjunta del Círculo de Poesía, revista electrónica de literatura, y El Suri Porfiado Ediciones, de Argentina. Este libro fue presentado en Buenos Aires, en octubre de 2014.

 

 

   El íntimo combate

 

Después del silencio y la calma

vendrá el final y su último golpe.

¿Para qué guardar el dolor,

la angustia de la muerte en despoblado,

el ajuste de cuentas,

la desigualdad,

la extinción,

la violación aparatosa e infamante?

Basta apagar el monitor para dejar de ver:

Todo en la ley fuga,

madrugada de alcaloides,

sexo sistemático,

nostalgia de la humedad salada de la verdadera piel,

la mente modificada por el hastío del cuerpo,

ausente en la luz de los videos y los letreros enormes.

 

Hay una nostalgia por el viaje nunca hecho.

¿Se me ha negado el crimen, la locura,

la alucinación,

la evasión onírica,

la orgía,

las infinitas posibilidades del sexo?

¿Acaso también la castidad y el genio,

mientras me dejan conservar la vileza y la cobardía?

 

¿En dónde está aquella ópera fabulosa que pueda redimirme,

aquella que congregará la palabra exacta para crearlo todo?

¿Dónde sus más brillantes acordes para el final de la canción?

¿Dónde lo que nos queda por inventar sobre esta tribu de

   patriarcas evadidos,

sobre esta nación de plañideras,

sobre esta turba fugitiva del deber en su rutina legendaria?

Algún resplandor de mediodía nos quede,

algo que cambiar por nada con nuestros semejantes,

algo que buscar inútilmente:

            tenacidad

            talento

para el íntimo combate de palabras y su riesgo.

 

 

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