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    El espejo intacto y nosotros rotos
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    El tiempo no espera a sus acompañantes

Reina María Rodríguez

 

   Nació en La Habana, en 1952.

 

   zona de confianza

 

te quiero cuando voy a desprenderme

y la soledad me aplasta más que la gravedad

contra el sonido constante del avión

que a veces se hace irregular

para que tiemble el abismo

no el abismo del aire sino

en su vertiginosa y profunda caída en el tiempo.

porque las noches son lagunas

en las que me asomo bocabajo

en un espejo cóncavo

en estos países donde los hombres

son malos y buenos –como dicen los niños-

y uno no sabe quién es

porque en ninguno puede reconocerse.

es un terror el mundo sin límite de mi cabeza

sin un lugar exacto para descansar

con los ojos cerrados

la tranquilidad de su paisaje.

te quiero       para no pensar en la muerte

y sólo sea ésta una sucesión en el espacio

las pequeñas fugas de la luz.

para no creer en la soledad de la tierra

como una nave oscura vagando por lugares desiertos

porque si uno piensa en la muerte

es porque cree en el olvido

y nunca voy a saber quién soy

si dejo la eternidad de los espejos

te quiero       para romper las ruinas circulares

de los días extraños y sentir

que tus ojos están en todas partes

esperándome         esperándome

porque uno se inventa unos ojos y apareces:

yo he visto tus ojos en las hormigas

en una gota de lluvia y en el silencio

tus ojos y mis ojos son una coordenada

del triángulo de la muerte

delatan la oscuridad

el pozo negro donde caigo

en una trampa de musgo

y no puede ser casual esta corrupción de la mirada.

te quiero porque fuera de aquí

la existencia no tiene misterios

y lo inesperado está sólo en lo poseído.

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