• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Juan Sánchez Peláez

 

   Nació en Altagracia de Orituco, estado de Guárico, Venezuela, en 1922. Murió en Caracas, en 2003.

 

   IV (de “Animal de costumbre”)

 

Por salir con el silbo de la serpiente y las

   aves del paraíso

Al paso de las tardes

El trapecio milagroso de tu deseo es la vida

Y el diamante en mi amante

Y a través de la púrpura roja (en el sueño) las

   blancas ventanas en mi vigilia

Y cuando me aman olvido mi propia presencia

Cuando me escuchan olvido mi propia audiencia

Cuando me llaman hombre soy un caballo negro por

   la nostalgia

Y si me salvo no será por piedad

Si muero no será por suicidio

Si renazco no será en la resurrección de la carne

Salgo a escena inerme ante vocales y vocablos con

   vaivenes rápidos circulares de fulgor paralelo

   con el pez vivo en la red y la interrogación sin

   sentido.

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