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    Sentimos demasiado como para salir ilesos
  • @HilseCaracas
    Se afiebra el corazón cuando la luna se lleva por dentro
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    Escribir, volver a las andanzas
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    El monstruo niega su soledad multiplicando los espejos
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    El tiempo, para el poeta, habita en los labios
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    Soy un fragmento de mi asombro
  • @patytemple74
    Con dedos de granizo y largas llamaradas, abriendo mi pecho, mil veces traspasado, malherido
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    Soy de las que empiezan a desvestirse quitándose las cicatrices
  • @annemidi
    Inmigrantes de intimidades heridas somos todos
  • @PedroLuna73
    Soñar es un acto político

Gonzalo Rojas

   Nació en Lebu, el 20 de diciembre de 1916, y murió en Santiago, el 25 de abril de 2011.

 

 

   Las hermosas

 

Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel

                                                                             /a los vestidos,

turgentes, desafiantes, rápida de marea,

pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones

y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,

y echan su aroma duro verdemente.

 

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas

ni arcángeles: muchachas del país, adivinas

del hombre, y algo más que el calor centelleante,

algo más, algo más que estas ramas flexibles

que saben lo que saben como sabe la tierra.

 

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería

de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile

de las calles veloces. Hembras, hembras

en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos

para sacar apenas el beso de la espuma.

 

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