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Piden a Joaquin Sabina que, por favor, no publique más poesía

Una poética “tan justamente mediocre, tan medidamente plana, tan bien camuflada y tan eficazmente pop, acaba por rebajar los términos de la poesía”, y ese es el caso de los textos que escribe el cantante español Joaquín Sabina, afirma en una crítica severísima el poeta Diego Álvarez Miguel. Agrega que no quiere llamarlo el peor poeta de España, pero sí afirma que “pocos han llevado la mediocridad poética tan lejos”.

 

   El crítico afirma que con su poesía, Joaquín Sabina abre las puertas a otros autores que van por el mismo camino, con textos “vacuos”, claros como prospectos y “cursis”. En este sector ubica a varios de los llamados poetas jóvenes, autores que vienen de la música popular o de la actividad en las redes y que venden miles de ejemplares de sus libros, muy por encima del promedio habitual para la poesía.

   Diego Álvarez Miguel nació en Oviedo, en 1990. Aunque entra también en la generación de los poetas jóvenes, ya consiguió varios reconocimientos, como el premio Dafne, el de poesía joven Gloria Fuertes y el de poesía de la Universidad de Oviedo. En 2015 le fue adjudicado el premio Hiperión por su obra “Hidratante Olivia”.

   Escribió su crítica en la publicación PlayGround, encabezada por una entradilla que dice que en 2017 el músico nacido en Úbeda publicará un nuevo disco, pero “desde aquí le pedimos que, por favor, no publique más libros de poesía”.

   Además de gran cantidad de libros con la reproducción de letras de canciones, Sabina publicó “Ciento volando de catorce”, en 2001, una recopilación de sonetos, y “El grito en el suelo”, en 2012, entre otros volúmenes.

   Arremete Álvarez Miguel: “Lo que no voy a decir es que Joaquín Sabina es el peor poeta de España, entre otras cosas porque sabe medir los endecasílabos, y también porque eso sería imposible de valorar, ya que son tantos los poetas malos que hay en este mundo que hacer un ranking por abajo sería sin duda un atrevimiento”.

   Pero pese a esta aparente declaración de cautela, el autor de la nota dice tras cartón que “pocos han llevado la mediocridad poética tan lejos, con tanta medianía y tanto ‘savoir faire’ como Joaquín Sabina. Esto es sin duda una virtud, sobre todo cuando lo que se desea es llegar al mayor número de personas y penetrar en ellas como una aguja aceitada en un bizcocho (piense en la inexistente marca que deja, la facilidad con la que opera, la ternura del paciente). Pero también supone una tropelía ante la tan extendida idea de que las ventas miden con sus cifras la calidad”.

   “Y es que sus poemas –sostiene más adelante- están correctamente escritos, sin faltas gramaticales y adornados de vez en cuando con palabras que al común de los mortales le resultarán poco menos que exóticas. Poemas vacuos en su justa medida, con el mensaje claro como un prospecto. Profundos pero seguros, como una piscina para bebés. Cursis y algo horteras como marca la tradición popular. Graciosetes y algo irónicos, sin piruetas, como un buen chascarrillo de bar. Cipotudos también, ¿a que sí? Y además, con rima, nada menos que sonetos, perfecto envoltorio intelectualoide para que cualquiera se lo trague sin preguntar y corra a aplaudir al gran vate de Úbeda”.

   Este tipo de escritura, afirma Álvarez Miguel, se expande como “una enfermedad prácticamente indetectable” y “penetra en el aparato cultural español y ahí se queda, limando, entre disco y disco, entre concierto y concierto, cavando y cavando cada vez un agujero más grande en el que puedan caber Marwan, Diego Ojeda, Luis Ramiro, Rayden, y el etcétera es tan largo que me quedo sin palabras”.

   Tras otras expresiones igualmente duras, el autor de la nota remata así: “En fin, como músico y letrista no lo sé, pero como poeta, como el propio Joaquín Sabina dice: ‘escribe siempre la misma canción’”.

   El texto completo está disponible en este enlace:

http://www.playgroundmag.net/cultura/books/sabina-poeta_0_1920407990.html

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