• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Federico, Pizarnik y Di Giorgio en canciones de Daniela Horovitz

Poemas y otros textos de los argentinos Alejandra Pizarnik y Leopoldo Lugones, de la uruguaya Marosa di Giorgio y del español Federico García Lorca, entre otros autores, sustentan un disco presentado en Buenos Aires por Daniela Horovitz. El tema imperante en la obra parece ser la oscuridad, aunque prescindiendo de su rendimiento estético e incluso romántico.

 

   El proceso de acercamiento a textos y al momento de la creación de una canción no es programado. "Hay una primera instancia a la hora de crear algo que pareciera ser intuitiva; muchas veces no sabemos por qué elegimos lo que elegimos, es una idea que pareciera emerger de la nada y nos obliga a lanzarnos sobre ella, como si no tuviéramos más opción".

   Posteriormente, dijo Daniela Horovitz, "vemos que tenía mucho que ver con recuerdos, lecturas, sensaciones del pasado que están en el cuerpo".

   Sobre "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad, que da lugar a una de las canciones, la compositora dijo al diario Página/12 que la oscuridad que expresa "no es estética, bella o romántica; son las tinieblas del corazón humano, la oscuridad del alma, y esa frase, ‘Ah el horror, el horror’, emblemática en la literatura, no tiene nada de fantástica, es un momento de lucidez en medio de la pesadilla de la oscuridad humana".

   Ante una pregunta, expresó que "la poesía tiene su propio ritmo y su propia música, por eso no es sencillo dotarla de otra música y no todos los poemas se dejan. En el caso de Safo de Lesbos, por ejemplo, los poemas que ella escribía eran siempre cantados y acompañados por la lira, e incluso bailados. De esa música no quedó ningún registro, sólo fragmentos de sus nueve libros, pero a mí me parece hermoso pensar que estoy devolviéndole la música a esos poemas, a 2600 años de distancia".

   Página/12 preguntó a Horovitz si hay un "aire de familia" entre Safo, Alejandra Pizarnik y Marosa Di Giorgio. "Lo que me impactó de Marosa es ese universo de paraíso enrarecido, de naturaleza, de flores y animales que hablan y copulan, de hadas y novias y abuelas que son desvirgadas por el aire o por una lámpara, lo desaforado de ese mundo. Con Safo la vinculo por la idea de la naturaleza también, una isla, donde se reunían un grupo de mujeres a armar coronas de flores, a bailar y a cantar y donde el deseo y lo erótico es el eje. Y de Safo destaco que aunque su poética muchas veces describa la no correspondencia amorosa, no lo hace desde un lugar melancólico, es más bien de disfrute del tiempo compartido".

   Por su parte, Alejandra Pizarnik "es más trágica, y su goce parece residir en las palabras, ese es su paraíso, aunque ella misma decía que una frase que la retrataba era de Lewis Carroll en Alicia, 'sólo vine a ver el jardín', porque el jardín es el espacio de Alejandra, pero es un jardín tenebroso".

   La nota completa está disponible en el enlace siguiente:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-39690-2016-08-09.html

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.