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De Chavela a Federico

“El Ruiseñor y la noche”, el largometraje documental en el que la cantante Chavela Vargas logró cumplir su sueño de rendirle homenaje al poeta español Federico García Lorca y sellar con él una conexión creativa que atraviesa tiempos y distancias, es exhibido en los primeros días de junio en Colombia.

 

   La película, que fue dirigida por Rubén Rojo Aura, con producción compartida entre Colombia, España y México, tuvo su estreno en 2015, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y es transmitida por Señal Colombia.

   Chavela Vargas, nacida en San Joaquín de Flores, Costa Rica, en 1919, aunque mexicana por adopción, y muerta en Cuernavaca en 2012, se definía como amiga de Federico García Lorca. No lo conoció personalmente, pero puede decirse que de alguna manera fue tras sus huellas, como cuando se alojó en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en 1993, y pidió la misma habitación que el poeta granadino había ocupado ochenta años antes.

   Esa fue para ella una experiencia netamente mística, al punto que declaró después que en los días que allí estuvo llegaba un pájaro amarillo que tocaba el vidrio de la ventana con su pico, porque era el espíritu de Federico.

   También decía que en sus noches de insomnio compartía conversaciones, música y poesía con él. Esa aproximación, tan imaginaria como deseada, la llevó a soñar con el proyecto de rendirle homenaje y poco antes de su muerte, en abril de 2012, presentó en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México “La Luna Grande”, piezas en las que la música de sus canciones se asociaron a poemas de Federico.

   Aquella presentación, la última de su vida, se expresó en un disco y libro, con versos, fragmentos de obras teatrales de García Lorca y canciones de Chavela.

   “El Ruiseñor y la Noche” expresa de alguna manera la despedida de la cantante. La película incluye testimonios de personas que fueron muy cercanas a ella, como su biógrafa, María Cortina, y sus guitarristas, Miguel Peña y “El Che”. Y también allegados a Federico, como su sobrina, Laura García Lorca, responsable ahora de su legado. Asimismo, participa Miguel Poveda, cantaor que se presentó con Chavela Vargas en su último espectáculo, así como la cantante mexicana Lila Downs.

   El documental incluye registros de la preparación de Chavela para sus últimas presentaciones, en un clima muy diferente al de los escenarios.

   El disco “La Luna Grande” reúne dieciocho poemas de Federico, a quien la cantante consideraba “un elegido de los dioses”. En aquella presentación en el Palacio de Bellas Artes, Chavela Vargas salió al escenario en silla de ruedas, lo que hizo que el público la cobijara con un aplauso prolongado.

    Laura García Lorca estuvo esa noche, así como la cantante Eugenia León, quien la acompañó en el escenario, y Martirio, que dijo por entonces de Chavela: “Su fraseo, canto y repertorio son una escuela maravillosa”.

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