• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Alejandro Sirí, República Dominicana (II)

   Poema enviado por Alejandro Sirí, de República Dominicana. Es poeta, psicólogo y catedrático, y desarrolla el blog http://enpsicologiaconsiri.blogspot.com.ar/

   Alexander está en Twitter: @AlexanderSiri.

 

   Qué no daría yo!

Por el relieve de sus manos, por la cordillera de su cuerpo... ¡qué no daría yo! 
Por un nudo de su garganta, por un desenlace en su vientre... ¡qué no daría yo!
Por un murmullo de sus ojos, por un escándalo de su lengua... ¡qué no daría yo!

Y quedar envuelto en la órbita amplia de sus alegres ojos.

Por un roce de la comisura de su alma, por una mordida de los labios de su entraña... ¡qué no daría yo!
Por sentir la humedad del cielo de su boca... ¡qué no daría yo!
Por un cuarto de su menguante, por una luna de su sol... ¡qué no daría yo!


Doscientas treinta y nueve fueron las gotas que resbalaban por su cuerpo... qué no daría por volverlas a contar.

Por el concierto de sus pasos, por la melodía de su voz... ¡qué no daría yo!
Por un latido de tu pecho, por ser la sombra de sus besos... ¡qué no daría yo!
Por el imán de sus labios, por el esmalte de sus dientes... ¡qué no daría yo!

Alguien estará mintiendo mis versos en un lenguaje distinto al de sus besos...
Qué no daría yo por quedar detrás de su olor humedecido, bajo la espalda de la luna. 

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