• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Patty Amezcua, "Tisha", de Acapulco

Poema de Patty Amezcua, “Tisha”, de Acapulco, Guerrero, México. Patty está en Twitter: @TISHA77

No hace falta

Yo solo pensé... No hace falta, y me perdí.

No hace falta decirte que desde tu espalda, desde tus noches sin mi eres viento que leo sin dormir.

No hace falta que siga escribiendo de lo que nadie, de lo que todos.

Y es que a veces no hace falta nada, y todo. Entonces camino descalza donde soy solo la creación exacta y no hace falta morir y ser llevada.

No hace falta olvidarnos y quedar suspendidos, extraños. No hace falta despojarnos de nada de lo que nos hemos dado.

¡Dime que no hace falta!

No hace falta correr a tus besos y rompernos la piel cuando al verte lentamente se desnuda el verso escrito de nosotros al nacer.

No hace falta que termine el día para cerrar los ojos, volar. No hace falta ajustar emociones si cuando camino un destino pinta sin blindar.

Y te amo, y te invento, y te vivo. Te presentas ante mi como un respiro. Y no hace falta perderte, ni dejarte, aunque tu ausencia.

No hace falta morirnos, vivir, resucitar, soñar, desear. No hace falta descubrir el más allá, no hace falta nada, y todo, y tú.

No hace falta que la lluvia moje, limpie, barra las calles de sueños detenidos. No hace falta lo que ya se ha escrito, lo que pasará.

No hace falta que no me digas todo.

No hace falta girar las estrellas para versar tu piel. No hace falta llegar a tu boca para derrapar en miel con gemidos entre agua y sed.

No hace falta despojar los besos de las montañas para escalar, tirar el ciclo cerrado para respirar. No hace falta nada, todo, tú, yo.

No hace falta que te quedes, que te vayas, que te hagas memoria de mi piel, de mis ansias, de mis pisadas cuando en sentido contrario voy.

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