• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Poema de Garla Kat, de Venezuela

Poema enviado por Garla Kat, de Venezuela, quien publica en su blog, http://garlakat.blogspot.com. El escritor recibió el décimo Premio Internacional de Cuentos Carmen Báez. Sus textos son incluidos frecuentemente en revistas impresas y digitales.

Garla está también en Twitter: @garlakat

El espejo

En la barra del bar con un caballito de tequila en la mano

festejo con la anémica luz la desdicha que ofrece el minuto.

Te conocí bebiendo licor, luego bailamos espuelados esa noche

y lo ardiente de tu piel le obsequió a mis sentidos la demencia.

Cómo imaginar que ese castaño cabello era una peluca,

que tus largas pestañas eran postizas y tus azules ojos eran lentillas.

Brindo por la emboscada de la vida, pues al mimar tus mejillas

no alcancé a notar la diferencia entre el botox y la carne viva.

Cuando nos fuimos a la cama me ofrendaste tu desnudo

y tu tez brillaba de lo bronceada… UVA… ¡degenerada!

Tus glúteos eran elevadas montañas saturadas de plastilina

y tus firmes pezones balas de silicona.

Engañaste a este humano pues tus uñas son de acrílico

y los dientes que muestras son blancas coronas.

Y mientras en tu cerebro hay un chip alineando la perfección

rejuveneces tu vagina por los dilatados años que no perdonan.

Después de muchos abriles de ese fiasco en el bar

entre lamentos escribo una carta de un mundo torcido…:

¡Qué contrariedad!, mi hijo ahora es... ¡un cibernético moderno!,

ni hombre, ni mujer, ni gay, ni lesbiana…, ¿innovador…?

mitad persona, mitad robot… ¡OH, SINUOSO UNIVERSO!

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