• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Poema de Garla Kat, de Venezuela

Poema enviado por Garla Kat, de Venezuela, quien publica en su blog, http://garlakat.blogspot.com. El escritor recibió el décimo Premio Internacional de Cuentos Carmen Báez. Sus textos son incluidos frecuentemente en revistas impresas y digitales.

Garla está también en Twitter: @garlakat

El espejo

En la barra del bar con un caballito de tequila en la mano

festejo con la anémica luz la desdicha que ofrece el minuto.

Te conocí bebiendo licor, luego bailamos espuelados esa noche

y lo ardiente de tu piel le obsequió a mis sentidos la demencia.

Cómo imaginar que ese castaño cabello era una peluca,

que tus largas pestañas eran postizas y tus azules ojos eran lentillas.

Brindo por la emboscada de la vida, pues al mimar tus mejillas

no alcancé a notar la diferencia entre el botox y la carne viva.

Cuando nos fuimos a la cama me ofrendaste tu desnudo

y tu tez brillaba de lo bronceada… UVA… ¡degenerada!

Tus glúteos eran elevadas montañas saturadas de plastilina

y tus firmes pezones balas de silicona.

Engañaste a este humano pues tus uñas son de acrílico

y los dientes que muestras son blancas coronas.

Y mientras en tu cerebro hay un chip alineando la perfección

rejuveneces tu vagina por los dilatados años que no perdonan.

Después de muchos abriles de ese fiasco en el bar

entre lamentos escribo una carta de un mundo torcido…:

¡Qué contrariedad!, mi hijo ahora es... ¡un cibernético moderno!,

ni hombre, ni mujer, ni gay, ni lesbiana…, ¿innovador…?

mitad persona, mitad robot… ¡OH, SINUOSO UNIVERSO!

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