• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Poema de Garla Kat, de Venezuela

Poema enviado por Garla Kat, de Venezuela, quien publica en su blog, http://garlakat.blogspot.com. El escritor recibió el décimo Premio Internacional de Cuentos Carmen Báez. Sus textos son incluidos frecuentemente en revistas impresas y digitales.

Garla está también en Twitter: @garlakat

El espejo

En la barra del bar con un caballito de tequila en la mano

festejo con la anémica luz la desdicha que ofrece el minuto.

Te conocí bebiendo licor, luego bailamos espuelados esa noche

y lo ardiente de tu piel le obsequió a mis sentidos la demencia.

Cómo imaginar que ese castaño cabello era una peluca,

que tus largas pestañas eran postizas y tus azules ojos eran lentillas.

Brindo por la emboscada de la vida, pues al mimar tus mejillas

no alcancé a notar la diferencia entre el botox y la carne viva.

Cuando nos fuimos a la cama me ofrendaste tu desnudo

y tu tez brillaba de lo bronceada… UVA… ¡degenerada!

Tus glúteos eran elevadas montañas saturadas de plastilina

y tus firmes pezones balas de silicona.

Engañaste a este humano pues tus uñas son de acrílico

y los dientes que muestras son blancas coronas.

Y mientras en tu cerebro hay un chip alineando la perfección

rejuveneces tu vagina por los dilatados años que no perdonan.

Después de muchos abriles de ese fiasco en el bar

entre lamentos escribo una carta de un mundo torcido…:

¡Qué contrariedad!, mi hijo ahora es... ¡un cibernético moderno!,

ni hombre, ni mujer, ni gay, ni lesbiana…, ¿innovador…?

mitad persona, mitad robot… ¡OH, SINUOSO UNIVERSO!

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