• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Víctor López Rache, de Colombia

 

   Poemas de Víctor López Rache, de Colombia, propuestos por Fernanda Sánchez Jaramillo, periodista colombo-canadiense. López Rache nació en Toca, en 1959. Los poemas fueron tomados de una edición titulada "Antes de despertar" en la colección "Un libro por centavos", que publica la Universidad Externado de Colombia, y que distribuye la revista El Malpensante. Además, se obsequia en bibliotecas públicas, casas de cultura, colegios, universidades, cárceles y otros ámbitos.

 

   Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrarse,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tu más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta –cuando yo esté de pie en mi ventana–
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta. 

 

   Vaivén de los cuerpos

Con la serenidad que se acaricia la esquiva ilusión nuestros cuerpos se despedían y se volvían a buscar, y a cada roce se balanceaban en las brisas ardientes que nos ha dejado como herencia

el temblor de todos los voluptuosos de la tierra. Ya alcanzábamos una fatiga semejante al éxtasis, pero disolviendo la dulzura que separaba nuestros cuerpos

una orquesta de ángeles otra vez nos cantaba al oído:

El sol nunca entra en el paraíso,
y la piel sólo siente cuando se revela a la conciencia.

 

   La ruta de la sed

Recordando tu adiós
cuántas veces
no he buscado tus labios en el cántaro roto donde sólo la sed es perfecta.

Vuelve.
La soledad de mi cuerpo ya entendió la sed
como la temperatura mínima del fuego
y si tu ausencia
llega a vulnerar la unidad de nuestros deseos
la sed de mi alma será capaz de incendiar el mundo.

El agua es la ruta preferida por la sed, la persistente lluvia
multiplica el desierto dentro de mí.

Vuelve.
La sed conoce en qué labios
el amor está siempre naufragando. 

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