• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Víctor López Rache, de Colombia

 

   Poemas de Víctor López Rache, de Colombia, propuestos por Fernanda Sánchez Jaramillo, periodista colombo-canadiense. López Rache nació en Toca, en 1959. Los poemas fueron tomados de una edición titulada "Antes de despertar" en la colección "Un libro por centavos", que publica la Universidad Externado de Colombia, y que distribuye la revista El Malpensante. Además, se obsequia en bibliotecas públicas, casas de cultura, colegios, universidades, cárceles y otros ámbitos.

 

   Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrarse,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tu más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta –cuando yo esté de pie en mi ventana–
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta. 

 

   Vaivén de los cuerpos

Con la serenidad que se acaricia la esquiva ilusión nuestros cuerpos se despedían y se volvían a buscar, y a cada roce se balanceaban en las brisas ardientes que nos ha dejado como herencia

el temblor de todos los voluptuosos de la tierra. Ya alcanzábamos una fatiga semejante al éxtasis, pero disolviendo la dulzura que separaba nuestros cuerpos

una orquesta de ángeles otra vez nos cantaba al oído:

El sol nunca entra en el paraíso,
y la piel sólo siente cuando se revela a la conciencia.

 

   La ruta de la sed

Recordando tu adiós
cuántas veces
no he buscado tus labios en el cántaro roto donde sólo la sed es perfecta.

Vuelve.
La soledad de mi cuerpo ya entendió la sed
como la temperatura mínima del fuego
y si tu ausencia
llega a vulnerar la unidad de nuestros deseos
la sed de mi alma será capaz de incendiar el mundo.

El agua es la ruta preferida por la sed, la persistente lluvia
multiplica el desierto dentro de mí.

Vuelve.
La sed conoce en qué labios
el amor está siempre naufragando. 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.