• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Víctor López Rache, de Colombia

 

   Poemas de Víctor López Rache, de Colombia, propuestos por Fernanda Sánchez Jaramillo, periodista colombo-canadiense. López Rache nació en Toca, en 1959. Los poemas fueron tomados de una edición titulada "Antes de despertar" en la colección "Un libro por centavos", que publica la Universidad Externado de Colombia, y que distribuye la revista El Malpensante. Además, se obsequia en bibliotecas públicas, casas de cultura, colegios, universidades, cárceles y otros ámbitos.

 

   Entre ventanas

Con sustancias inmateriales dirijo tu cuerpo a este cuarto donde te espero
desde cuando el borde de la cortina empezó a insinuar tu cara.

A tu llegada
la puerta estará a punto de cerrarse,
y junto a la sábana
esencias para demorar el ciego viaje
que haré de tus labios a tu más profunda levedad.

Pero si la felicidad permitida te impide abrir tu puerta –cuando yo esté de pie en mi ventana–
para amarnos en pleno vuelo, toma la escoba y salta. 

 

   Vaivén de los cuerpos

Con la serenidad que se acaricia la esquiva ilusión nuestros cuerpos se despedían y se volvían a buscar, y a cada roce se balanceaban en las brisas ardientes que nos ha dejado como herencia

el temblor de todos los voluptuosos de la tierra. Ya alcanzábamos una fatiga semejante al éxtasis, pero disolviendo la dulzura que separaba nuestros cuerpos

una orquesta de ángeles otra vez nos cantaba al oído:

El sol nunca entra en el paraíso,
y la piel sólo siente cuando se revela a la conciencia.

 

   La ruta de la sed

Recordando tu adiós
cuántas veces
no he buscado tus labios en el cántaro roto donde sólo la sed es perfecta.

Vuelve.
La soledad de mi cuerpo ya entendió la sed
como la temperatura mínima del fuego
y si tu ausencia
llega a vulnerar la unidad de nuestros deseos
la sed de mi alma será capaz de incendiar el mundo.

El agua es la ruta preferida por la sed, la persistente lluvia
multiplica el desierto dentro de mí.

Vuelve.
La sed conoce en qué labios
el amor está siempre naufragando. 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.