• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Juan Daniel Salica, de Argentina (II)

   Poemas enviados por Juan Daniel Salica, de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, Argentina, presente en Twitter en la cuenta @jdanielsalica.

 

   Retorno

 

Redacto un par de árboles en los bordes de mi camisa

dejan sombra en la mesa

y mi nombre y mi cara

que sorbe las virutas de la noche

acopiadas en mi vaso.

Dios sale a comprar milagros en la feria

y los revende en una ciudad dormida

detrás del mundo.

 

 

Las guerras preventivas

secuestran al índice verbal

y la retina histórica de los pueblos

se enmudece

y tambaleo como un velerito pobre

que se cree inmortal en la corona de la tormenta

y nunca se retiran los hechos ni las tropas.

 

 

El cartón se sube al tercer vagón

del estandarte del sueño de la semana del hombre.

 

 

Escribo algunas hojas nuevamente y el sol ya no quema.

 

 

Comienzo a recordar que retorno

y pienso

que camino

y es posible en navegaciones para volver

quebrar

las configuraciones del olvido

y sacarle espuma

a la jeta de la muerte.

 

 

   El regalo

                                   (a Juan Gelman)

 

 

El abuelo recibió de Iván

un león de cartón para cuidarle el sueño.

 

 

Gracias Iván/ nieto mío/ le dijo

tu león es necesario.

Mis sueños

no tenían cartón que ruja

o cuide o vele por todos mis ojos cerrados.

Los de anoche y los probables.

 

 

Tu guardián

conocerá lo que no sé

cuando despierto/ cuando pregunto/

cuando interfiero en los olvidos.

 

 

Ahora tendrá selva

para quedarse

con soberbia sencillez.

 

 

Tomará notas y agua

y tal vez

camine conmigo

para ayudarme a escribir.

 

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