• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Juan Daniel Salica, de Argentina (II)

   Poemas enviados por Juan Daniel Salica, de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, Argentina, presente en Twitter en la cuenta @jdanielsalica.

 

   Retorno

 

Redacto un par de árboles en los bordes de mi camisa

dejan sombra en la mesa

y mi nombre y mi cara

que sorbe las virutas de la noche

acopiadas en mi vaso.

Dios sale a comprar milagros en la feria

y los revende en una ciudad dormida

detrás del mundo.

 

 

Las guerras preventivas

secuestran al índice verbal

y la retina histórica de los pueblos

se enmudece

y tambaleo como un velerito pobre

que se cree inmortal en la corona de la tormenta

y nunca se retiran los hechos ni las tropas.

 

 

El cartón se sube al tercer vagón

del estandarte del sueño de la semana del hombre.

 

 

Escribo algunas hojas nuevamente y el sol ya no quema.

 

 

Comienzo a recordar que retorno

y pienso

que camino

y es posible en navegaciones para volver

quebrar

las configuraciones del olvido

y sacarle espuma

a la jeta de la muerte.

 

 

   El regalo

                                   (a Juan Gelman)

 

 

El abuelo recibió de Iván

un león de cartón para cuidarle el sueño.

 

 

Gracias Iván/ nieto mío/ le dijo

tu león es necesario.

Mis sueños

no tenían cartón que ruja

o cuide o vele por todos mis ojos cerrados.

Los de anoche y los probables.

 

 

Tu guardián

conocerá lo que no sé

cuando despierto/ cuando pregunto/

cuando interfiero en los olvidos.

 

 

Ahora tendrá selva

para quedarse

con soberbia sencillez.

 

 

Tomará notas y agua

y tal vez

camine conmigo

para ayudarme a escribir.

 

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