• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Gerardo Quiroz, de México

 

   Poema envidado por Gerardo Quiroz, de Puebla, México, quien publica en el blog  https://elseisdegerardo.wordpress.com. También está presente en Twitter, en la cuenta @jerryquiroz6

 

   Cafeomancia

 

Se registra en las semillas,

con cabal calidad de oráculo,

arte que viene de la tierra,

adivinación de la suerte,

creencia sembrada en la curiosidad,

las raíces plasman en armonía

presentes pasados y futuros.

Energía que recorre las hojas,

augurios al observar su desarrollo,

porvenir oscuro si crecen tardías,

sus formas ven el amor y sus aristas,

su color dictamina fortunas anheladas,

existir medido en su ciclo de vida,

con un siete como regidor absurdo.

La evolución de planta a bebida

confiere sus propiedades de predicción,

se sumerge en el vapor indistinto

de querer saberse poseedor de albedrío;

sirviendo con las manos vitalidad,

deseo por conocer el porvenir,

cambiar lo aún no realizado.

En tazas producidas en masa,

las conjeturas de lecturas arbitrarias,

inocente creer que su suerte es única;

la borra forma figuras sin símbolos,

no hay más que lo olvidado,

 lugares que pausan la limpieza,

pronósticos en pretérito;

en la pared se aferra la vigencia,

 líquidos que hay que atender,

interpretar con la primera acción,

sin enfocar palabras por venir,

 incluso los videntes desconocen;

y en la abertura queda inmaculado

 el porvenir incierto.

Parafernalias para encontrar sentidos,

perdiendo el sueño por lo predestinado,

deseando aclarar un agua ya negra,

mientras la vida pasa en momentos,

indetenible, el ahora nunca seca,

todos tomando el brebaje del destino,

de una vida que instantánea sabe mejor.

 

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