• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Gerardo Quiroz, de México

 

   Poema envidado por Gerardo Quiroz, de Puebla, México, quien publica en el blog  https://elseisdegerardo.wordpress.com. También está presente en Twitter, en la cuenta @jerryquiroz6

 

   Cafeomancia

 

Se registra en las semillas,

con cabal calidad de oráculo,

arte que viene de la tierra,

adivinación de la suerte,

creencia sembrada en la curiosidad,

las raíces plasman en armonía

presentes pasados y futuros.

Energía que recorre las hojas,

augurios al observar su desarrollo,

porvenir oscuro si crecen tardías,

sus formas ven el amor y sus aristas,

su color dictamina fortunas anheladas,

existir medido en su ciclo de vida,

con un siete como regidor absurdo.

La evolución de planta a bebida

confiere sus propiedades de predicción,

se sumerge en el vapor indistinto

de querer saberse poseedor de albedrío;

sirviendo con las manos vitalidad,

deseo por conocer el porvenir,

cambiar lo aún no realizado.

En tazas producidas en masa,

las conjeturas de lecturas arbitrarias,

inocente creer que su suerte es única;

la borra forma figuras sin símbolos,

no hay más que lo olvidado,

 lugares que pausan la limpieza,

pronósticos en pretérito;

en la pared se aferra la vigencia,

 líquidos que hay que atender,

interpretar con la primera acción,

sin enfocar palabras por venir,

 incluso los videntes desconocen;

y en la abertura queda inmaculado

 el porvenir incierto.

Parafernalias para encontrar sentidos,

perdiendo el sueño por lo predestinado,

deseando aclarar un agua ya negra,

mientras la vida pasa en momentos,

indetenible, el ahora nunca seca,

todos tomando el brebaje del destino,

de una vida que instantánea sabe mejor.

 

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