• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Gerardo Quiroz, de México

 

   Poema envidado por Gerardo Quiroz, de Puebla, México, quien publica en el blog  https://elseisdegerardo.wordpress.com. También está presente en Twitter, en la cuenta @jerryquiroz6

 

   Cafeomancia

 

Se registra en las semillas,

con cabal calidad de oráculo,

arte que viene de la tierra,

adivinación de la suerte,

creencia sembrada en la curiosidad,

las raíces plasman en armonía

presentes pasados y futuros.

Energía que recorre las hojas,

augurios al observar su desarrollo,

porvenir oscuro si crecen tardías,

sus formas ven el amor y sus aristas,

su color dictamina fortunas anheladas,

existir medido en su ciclo de vida,

con un siete como regidor absurdo.

La evolución de planta a bebida

confiere sus propiedades de predicción,

se sumerge en el vapor indistinto

de querer saberse poseedor de albedrío;

sirviendo con las manos vitalidad,

deseo por conocer el porvenir,

cambiar lo aún no realizado.

En tazas producidas en masa,

las conjeturas de lecturas arbitrarias,

inocente creer que su suerte es única;

la borra forma figuras sin símbolos,

no hay más que lo olvidado,

 lugares que pausan la limpieza,

pronósticos en pretérito;

en la pared se aferra la vigencia,

 líquidos que hay que atender,

interpretar con la primera acción,

sin enfocar palabras por venir,

 incluso los videntes desconocen;

y en la abertura queda inmaculado

 el porvenir incierto.

Parafernalias para encontrar sentidos,

perdiendo el sueño por lo predestinado,

deseando aclarar un agua ya negra,

mientras la vida pasa en momentos,

indetenible, el ahora nunca seca,

todos tomando el brebaje del destino,

de una vida que instantánea sabe mejor.

 

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