• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
  • @hipst_eria
    No es lo que escribes, es lo que borras
  • @JacGoldberg
    El horror salivea en nuestra nuca
  • @Sofia_Insomnia
    Los herejes tenemos que organizarnos
  • @Sinsintidez
    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
  • @_soloB
    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Daniel Ballester, de Argentina

   Poema enviado por Daniel Ballester, de Buenos Aires, Argentina, escrito en relación con una pintura de Walter Gilman Page. Daniel, que además de poeta es periodista, publica textos en el espacio http://laballester.blogspot.com.ar/. Está presente también en Twitter, en la cuenta @ballestermente.

 

   Termas de la Revolución

 

Es momento de acariciar la cabeza calva de la abuela y darle

Una cucharada de sopa en la boca

Hace frío pero no como para encender el brasero

Solo lo encendemos cuando la temperatura desciende a 1 ó 2 grados

Mientras tanto nos arreglamos con la plancha de hierro y unas hojas de eucaliptos que

Dejamos hervir en la pava grande porque el vapor

Perfuma la casa y ahuyenta malos espíritus

Estamos acostumbrados al frío

Sobretodo la abuela que nació en los Montes Urales hace ya 98 años

A mi me pusieron su hombre, María Antonia, pero todos me dicen Mara

Menos la abuela que me llama Antonia

Sobretodo a la hora de pedirme que le haga pan de centeno

Es el que más le gusta y el primero que me enseñó a amasar

La sopa de arroz y legumbres está tibia

Ella traga de a sobros y las arrugas de su garganta la transforman en un antiguo reptil

Moja delicadamente un pedazo de pan en el plato

Es la única actividad de la que no permite ninguna asistencia

Su único diente superior muerde los granos mojados del centeno

Y con un movimiento de labios introduce y empuja cada trozo de paz

Hacia la tráquea centenaria, una y otra vez, entre cucharadas de sopa

Y sorbos de una bebida de hierbas que ella llama Termas de la revolución

La abuela, cuentan algunos, tiene registros de época remotas donde

La vida y la muerte eran la única cara de una raquítica moneda de cobre

Donde los mineros sepultados eran el precio convenido de una transacción

Ahora ella observa mis manos después de haber amasado el pan

Y como siempre, registra restos de harina entre las uñas

Entonces mira hacia un cepillo de dientes que hay en la cocina

Y controla mi aseo con protección eslava

Eso es todo

Cuando llega la noche y las luces se apagan

Nos vamos a dormir escuchando croar a los grillos en el jardín

Donde crecen las hierbas

 

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.