• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Ana Sofía Buriticá, de Colombia

 

   Dos poemas de Ana Sofía Buriticá, de Medellín, Colombia. Fueron tomados, con su autorización, del blog en el que publica, https://nadanuncanadie.wordpress.com/.  Ella es estudiante de comunicación y periodismo. Y está presente en Twitter, en la cuenta: @Phiaciel.

 

 

A su lado fui todo lo que quería,

menos presente y futuro,

lo nuestro fue un amor discontinuo

con encuentros carnales y prosas rotas.

Siempre tuve oportunidad de decirle

todo lo que lo amaba,

pero no pude hacerlo

por temor a la perfección del olvido.

A veces

quisiera buscarlo y llevarlo a una fiesta fúnebre,

para gritar y enloquecer con la palabra sexo,

mientras  mis ojos derraman fragmentos de viejos errores

y mis brazos envuelven su delgada cintura.

A su lado fui todo lo quería,

menos presente y futuro.

 

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Tengo la sangre fría y el corazón dividido en distancias enormes

mi sexo es femenino y mi alma asexual

camino y corro

lloro y blasfemo

estoy amando las calles oscuras que habitan los hombres tristes

un orgasmo es un libro que me abraza hasta el gemido

un estómago vacío que recibe la miel del Jack Daniel´s para hacer traquear la cama contra la pared vecina.

Querer con esperanzas bajo un cielo nauseabundo es arriesgarse a atender el dolor con las piernas abiertas.

Este día es un montón de palabras

un suelo gris y una carretera agujereada.

Solo yo puedo escuchar la canción que viene de los árboles

arrastrada por la voz de un hombre

solo yo puedo vivir con un cuerpo desnudo sudando sobre mi.

 

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