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"El mar nos mira de lejos", poesía en una playa española "salvaje"

Un rincón de la costa andaluza en el que el paisaje y los elementos parecen gozar de su estado natural, sin “mejoras” para el turismo ni saturación propia de la vida cosmopolita es lo que sorprendió y en cierta forma capturó al cineasta español Manuel Muñoz Rivas. Intentó reflejar esas playas solitarias y a sus habitantes en una película de tonos y ritmos poéticos.

 

   El título mismo de la cinta es muy demostrativo de las intenciones poéticas del realizador y de lo que intenta mostrar: “El mar nos mira de lejos”, que se presentó a competencia en noviembre, en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

   Se ocupó de la obra la publicación Fotogramas, en nota de Mireia Mullor, que incluye un diálogo con el realizador. Parece que una playa en estado aproximadamente natural, con unos habitantes que van y vienen por ella, sin la oferta atronadora del turismo “moderno”, es una rareza para España, y así lo revelan unas pocas palabras usadas en el artículo. En efecto, dice que la película refiere a “la vida de los habitantes de las cabañas de la costa salvaje andaluza”.

   Naturalmente, Manuel Muñoz Rivas notó al explorar en el lugar el contraste abierto con el tipo de vida en otros puntos del país, en especial las ciudades, pero también los lugares turísticos más explotados. “Me resultaba curiosa esta alternancia entre dos mundos que se encuentran en un mismo lugar: un pueblo de balnearios lleno de visitantes en verano y una playa virgen que en invierno adquiere un aire fantasmagórico”.

   La periodista dice que la película transita entre “el documental observacional y la narración poética” sobre los habitantes de Doñana y sus “rutinas de un estilo de vida en peligro de extinción”.
Según se mire, dice el director, la película se aboca al “gran misterio, el tiempo”, un tema que solo se puede tratar “mediante la poesía”.

   "Estos ermitaños me hicieron pensar en las generaciones que pasan, las tradiciones que mueren. Y en ese fin de las cosas, el embarazo de una de las protagonistas aparece como una puerta abierta al porvenir".
En esa línea, dijo a Fotogramas que “la única manera de consolarse ante las cosas que acaban, o ante la muerte misma, es la búsqueda constante de la belleza. Hay que buscarla entre la melancolía de lo que se va y lo que todavía vibra porque está vivo".

   El director sevillano explicó que su deseo no fue tanto “representar una realidad” sino “construir un mundo donde las imágenes y los sonidos fueran una invitación a una experiencia”. Así, las voces de la naturaleza, y también sus silencios, son vitales en la obra.

   La nota completa está disponible en este enlace:
http://www.fotogramas.es/Festival-de-Cine-Europeo-de-Sevilla/2017/El-mar-nos-mira-de-lejos-Una-pelicula-inmersiva-con-los-ultimos-ermitanos-de-Donana

 

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