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"El Retabillo de Don Cristóbal", en Mar del Plata, Argentina

Un grupo de teatro de animación y sombras de Mar del Plata, Argentina, está presentado "El Retabillo de Don Cristóbal", la farsa para títeres de guante escrita en 1930 por Federico García Lorca. Los realizadores afirman que el teatro de animación empuja a abrazar la metáfora e instalarse en ella. Los títeres, dicen, son "artífices de poesía".

 

   La pieza del poeta y dramaturgo granadino es llevada a escena durante agosto por el grupo Gurú de la ciudad balnearia, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

   Esta puesta de "El Retabillo de Don Cristóbal", cuyo título original y completo es "Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia", es en verdad una adaptación, pues los realizadores dijeron haber intervenido en la historia para incluir referencias a la actualidad.

   Gurú también presenta durante agosto "Había tal vez", una obra en el que el tiempo "transcurre hacia atrás, visto desde los recuerdos borrosos de una mujer entre los que pivotean las ausencias, el amor, la nostalgia y la soledad, transitando por el interior de su casa e interviniendo objetos cotidianos", explicó Susana Petrelli, a cargo de la interpretación de los títeres, con dirección de Marcos Peralta.

   En cuanto a la farsa para guiñol (títeres de guantes) de Federico García Lorca, Petrelli dijo al diario La Capital que "narra con humor una historia donde hay una joven que fue entregada en matrimonio por su madre, con Don Cristóbal, un personaje corrupto y violento. Un poeta soñador y un director muy tirano completan el conjunto de personajes protagonistas de esta farsa. Nuestra puesta toma algunas situaciones de la actualidad y las vincula a la obra".

   Los espectadores adultos, expresó, "se vinculan con el lenguaje de los títeres con una actitud lúdica, aceptando la convención de que el titiritero les otorga vida y dejándose llevar por la metáfora del teatro de animación. El encantamiento que produce este lenguaje es único porque nos permite retornar a cada uno a nuestras primeras formas de juego, recuperando la credibilidad que se tenía sobre el mismo, reviviéndolo en el acontecimiento teatral".

   Fue entonces cuando dijo que los títeres "tienen la ventaja de ser objetos artífices de poesía de una forma que sólo les corresponde a ellos: pueden desintegrarse, romperse, derretirse, morir, transformarse, volar y muchas acciones más. La materialidad de cada uno permite diferentes construcciones metafóricas".

   Así, "un títere de papel puede incendiarse o abollarse, y eso no puede hacerlo uno de madera", que a su vez sí puede "irrumpir sonoramente con su paso en el escenario, esto como ejemplo de ciertas ventajas que el lenguaje de animación posee, además de lo encantador que por sí es".

   La nota del diario está disponible en este enlace:

http://www.lacapital.com.ar/escenario/objetos-que-se-transforman-poesia-n1446045.html

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