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El director ecuatoriano Burbano pide cine de espíritu poético

El Ecuador merece un cine de espíritu poético que se corresponda con la infinita riqueza de matices de su geografía y con las intensidades de su historia, afirma el realizador Wilson Burbano. La cinematografía ecuatoriana, sostiene el director, es todavía "endeble" aunque hay una serie de intentos que merecen ser destacados por inscribirse, a su entender, en la búsqueda de propuestas poéticas.

 

   Wilson Burbano, cuyo primer largometraje fue "Big Bang", trata este tema en un artículo extenso que publicó en el diario El Telégrafo. Estudió en el Instituto Estatal de Cinematografía de Moscú. En Rusia participó de documentales y cortometrajes y luego filmó en Nueva York. Algunas de sus producciones recibieron premios y reconocimientos en América, Europa y Asia.

   Su postura como realizador, dice en el artículo, se sintetiza aproximadamente en el enunciado "Cine: conversación, grito, silencio... entre el ojo de mis latidos, el vacío y la luz".

   Define a Ecuador como "territorio acrisolado, donde confluyen y refluyen profundas y altas corrientes en planos acuíferos, terrenales y aéreos, alumbrados por una luz vertical que azota contrastes, pero al mismo tiempo permite al ojo palpar una rica cromática de infinitas conjugaciones. Su historia se ha esculpido en el viento y la sangre, entre mitos, fábulas y alquimias de preciosos metales y el constante llanto de un hijo que trata de nacer".

   La tesis es que el cine nacional no está en consonancia con esas características, a diferencia de "las obras de escritores y poetas monumentales", entre los que cita a Pablo Palacio y César Dávila Andrade.

   "Aún no podemos hablar de un río lírico y saludable en nuestra endeble cinematografía, sometida al mazo burocrático nacional y a la bota hegemónica internacional. Lo que hay son individuales riachuelos que han marcado huellas y quizá mapas de ruta, sin pretender convertirse en tendencias", agrega.

   A continuación escribe en El Telégrafo que al final del siglo XX aparecieron "propuestas cinematográficas autorales y poéticas con algunos cortometrajes", como "Opus Nigrum", de Fernando Mieles, "rodado en Cuba e inspirado en la novela homónima de Marguerite Yourcenar".

   Menciona también "El correo de las horas", de Sandino Burbano, quien "construye un circo metafísico" y "supera las vías formales de la transformación humana como camino para construir un universo con mayores posibilidades".

   Tras dar otros ejemplos, llega al siglo XXI. Ana Cristina Barragán "desborda las primeras gotas de la menstruación de una niña que empieza a ser mujer en 'Despierta', corto bordado con hilos finos", mientras "Bienvenido al sepelio", de Mario Rodríguez, "nos hace palpar la inmensidad cabalgante y soñante de la ría que cruza silenciosa por la ciudad. Mientras se desarrolla, la película nos permite —con la cámara quieta— asir los palpitares del viento que mueve armonioso y a su voluntad elementos y objetos que están casi ausentes dentro del cuadro".

   "También son notables las producciones de jóvenes autodidactas o de quienes se alejan de las escuelas: con pocos recursos van descubriendo su camino en el quehacer fílmico poético", escribe.

   Luego menciona a otras obras que, con sus méritos y "logros importantes", no entran en el enfoque por el que aboga, "motivado en el despertar de un pequeño universo poético, para su ampliación necesaria en el crecimiento de la capacidad interpretativa del público y el enriquecimiento en diversidad de nuestra cinematografía".

   En cambio, sí lo encuentra en otras películas, como "Promete deportado", de Fernando Mieles, que "plantea la metáfora de país secuestrado, con cuyes y tortugas, en un aeropuerto del primer mundo. El filme, que podríamos llamar tragicomedia mágica, sostiene el estado poético al mostrar a nuestros ciudadanos jugando a sobrevivir, como hacen en su tierra, de manera pintoresca y costumbrista".

   Posteriormente menciona dos documentales a los que inscribe en "poesía cinematográfica", que son "Abuelos" y "Resonancia".

   Tras este recorrido rico en matices y consideraciones, Wilson Burbano expresa el anhelo de "crecimiento en nuestro país de la poesía audiovisual, no solo como derivación del poema escrito o de imágenes y sonidos que envuelven nuestra realidad, sino desde su misma naturaleza arquetípica que transforma las otras artes que la componen".

   La nota completa está disponible en este enlace:

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/carton-piedra/34/hacia-una-poetica-del-cine-ecuatoriano

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