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Los años de exilio de Benedetti en una obra teatral en España

El romanticismo expansivo de Mario Benedetti en sus versos de amor convive con el poeta combativo, crítico de las injusticias, luchador, identificado con los movimientos revolucionarios, y esos son los dos ejes en los que se estructura la obra teatral española “Una mujer desnuda y en lo oscuro”, de regreso a las tablas de Madrid después de una recorrida nacional.

 

   El director Mario Hernández declara que la faceta netamente política de la poesía del autor uruguayo resulta “menos conocida”, y por eso la explora en profundidad en la pieza. La afirmación, sin embargo, sólo puede deberse a una lectura incompleta.

   La pieza, que una reseña de Rosa Santiago en el diario El Mundo llama “recital teatralizado”, cuenta con el actor argentino Emilio Linder en el rol del poeta uruguayo. Esther Vega, en tanto, asume varios papeles en la obra, muy diferenciados entre sí, al punto que va de Luz López Alegre, la mujer de Mario Benedetti, a Fidel Castro, el líder de la Revolución cubana.

   Según el director, la obra –con presentaciones en el Teatro Lara- fluye como “la memoria de lo que Mario va contando” y la pieza intenta “la encarnación de la poesía de Benedetti”.

   Hernández habló de la “doble faceta” del poeta, “alguien tan romántico y juguetón y a la vez tan luchador y combativo: era una imagen no tan conocida de él que me apetecía tratar”.

   Por eso se detiene especialmente en un período de doce años de exilio que sufrió Benedetti, quien dejó Uruguay en 1973, para regresar en 1985. Fueron años de viaje: Chile, durante la dictadura del genocida Augusto Pinochet (1973-1990); Argentina mientras sufría el terrorismo de Estado (1976-1983). Pero también visitó Cuba y luego España, que atravesaba el período denominado de “transición” a la democracia.  

   Linder vive el personaje con gran satisfacción, ya que se acercó a la poesía de Benedetti, con quien tiene además un gran parecido físico, siendo adolescente. Dijo a El Mundo: “Tendría 13 ó 14 años cuando mi padre me dijo: ‘Mirá, mirá lo que dijo Benedetti: ‘cuando me entierren, por favor, no se olviden de mi bolígrafo’”.

   El actor argentino habla del “sentido común” del poeta, a quien calificó como “ser maravilloso”, decidido a enfrentarse a las dictaduras. “La gente en Suramérica defendía la cultura con la vida, y Benedetti es un emblema de esto”.

   Según Hernández, “dentro de la oscuridad de esos años terribles hay mucha belleza. Haberlo contado todo de una manera dramática habría sido traicionar a Benedetti”.

   El artículo completo está disponible en el enlace siguiente:

 http://www.elmundo.es/cultura/2016/08/02/5799c7a9ca47415c5c8b45cb.html

 

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