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El español Conejero, "un poeta que sirve fielmente al teatro"

El español Alberto Conejero es conocido como dramaturgo, y por cierto está muy bien ponderado en su país, por actores y críticos. Ahora que se apresta a publicar su primer libro de poesía -lo que, dice, lo tiene “aterrado”-, confiesa que le gustaría ser recordado como “un poeta que sirvió fielmente al teatro”.

 

   Es que el concepto de poesía supera por mucho la idea de un “teatro amanerado, afectado”, cuando a su modo de ver “la poética tiene que ver con la ampliación de la escala de lo real”. Así, la concibe como una suerte de insumo para no ver únicamente lo obvio, lo que está en primer plano.

   Alberto Conejero dialogó ampliamente con Diario Crítico a propósito de la reposición de su obra “La piedra oscura”, con la que el Centro Dramático Nacional abrió la temporada. Nacido en Jaén, en 1978, el dramaturgo se desempeña como profesor de Escritura Dramática en la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León.

   Lector de poesía desde la adolescencia, afirmó que la experiencia de publicación de su próximo libro de poemas, el primero, lo tiene “completamente aterrado”, porque no sabe qué vendrá del público y de los críticos.

   “Nunca he dejado de leer poesía. Soy muy mal lector de narrativa. No me aburre, pero soy perezoso y me he acostumbrado a la lectura teatral y de poesía, que conlleva otros tiempos. Por eso leo mucho más relato corto y cuento. Me gusta mucho Raymond Carver, Roald Dahl, Catherine Mansfield” enumeró.

   En cuanto a poesía, Conejero comentó que cada semana tiene cuatro o cinco libros nuevos que leer.

   Dijo al diario que sus facetas de dramaturgo y poeta son inseparables y fue entonces cuando explicó que “la gente confunde la poesía con lo lírico, con un teatro amanerado, afectado, y yo no creo que sea eso. En mi caso, la poética tiene que ver con la ampliación de la escala de lo real. Eso es lo que hace el lenguaje poético, ensancharla”.

   En ello, prosiguió, “hay más vida que en la vida porque la palabra nos ha permitido ensanchar la experiencia de lo humano. Yo fui un lector de poesía; por ella llegué al teatro; quise ser poeta y en el teatro encontré el juguete que me permitía jugar a todo: poeta, novelista, cineasta… El teatro es, para mí, la caja perfecta en donde puedo hacer de todo. No distingo dónde termina la poesía y dónde empieza el teatro”.

   Sin embargo, prosiguió, fue la escritura del primer libro de poemas lo que le permitió comprender cuánta ayuda tuvo de la poesía: “Siempre cito a Federico García Lorca, que decía que ‘el teatro es la poesía que se levanta y se hace carne’”.

   Cada pieza teatral, insistió, debe estar dotada de “algo extraordinario”, y que no se confunda o pueda parecerse a un capítulo de serie televisiva. Y ese componente extraordinario lo da la poesía, asumida como un conjunto de lenguajes, no sólo el oral.

   El diario le preguntó si esa inclinación suya es una forma de estar próximo a la realidad o huir de ella. Conejero respondió: “Creo que lo que permite la poesía es, precisamente, capturar lo real, abrir una grieta en el aparente cotidiano que nos arrastra a todos; la poesía es un ariete que abre la grieta de lo real. En la superficie, en la espuma de los días, hay algo que es mucho más humano, mucho más real, y que está detrás. La poesía nos permite llegar ahí”.

   “Y si el teatro ha tenido siempre esa capacidad desestabilizadora -en el mejor sentido de la palabra-, es porque el público se sienta y, de repente, esa palabra trabajada lo lleva a un lugar que le pertenece y que la cotidianeidad le había hecho ignorar. Ese es el corazón, la médula de lo real. Ni el teatro, ni la poesía pueden ser actos evasivos”, concluyó.

   El reportaje completo está disponible en el enlace siguiente:

http://www.diariocritico.com/noticia/488063/entrevistas/alberto-conejero-poeta-y-fiel-servidor-del-teatro.html

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