• @Naomi_Her
    Hay quienes se creen libres porque llevan su jaula a todos lados
  • @Kaw_DjR
    Lo que sea, que no lo decida el miedo
  • @isona_clarck
    Hay presagios que no quieren ser oscurecidos por promesas
  • @_Annai_
    Bailo en todos los vuelos de la imaginación
  • @meritadocta
    El silencio, a menudo, nos apuñala estrepitosamente
  • @morganfredman
    Un minuto de lluvia por las nostalgias vivas
  • @lalalolita
    Reir, para adornar el desastre
  • @alaz14_
    La poesía es un incendio donde hay que arder
  • @Detereal
    Se desnudan implosivas bocanadas de suspiros entre los labios de una eternidad
  • @javierfcab
    Hagamos un pacto de incertidumbres, un largo paseo de mañanas sin nombre...
  • @detrasdetodo_
    ¿Nos encontramos donde nadie se atrevió a mirar?
  • @nancyeldarjani
    Solo el verso insomne mantiene el ventanal

25 de noviembre: No Resignación (II)

 

   Segunda selección de poemas tomados de la publicación “No Resignación (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer). Antología de Salamanca”. La obra fue publicada por el Ayuntamiento de Salamanca, España, con edición realizada por el poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart. Se dio a conocer con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, instituido para el 25 de noviembre por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1999. En la primera selección, La Poesía Alcanza publicó poemas de Luz Mary Giraldo, de Colombia; Ana Cecilia Blum, de Ecuador; Enrique Gracia Trinidad y Marina Izquierdo, de España; Isolda Hurtado, de Nicaragua; Juan Cameron, de Chile; Xhevdet Bajaj, de Kosovo; Lilliam Moro Núñez, de Cuba; Pablo Carbone, de Bolivia; y Ernesto Román Orozco, de Venezuela. La obra completa, que es de libre disponibilidad, está accesible en este enlace:

   http://www.crearensalamanca.com/wp-content/uploads/2016/11/no-resignacion-antologia-de-salamanca-interior.pdf

 

 

   Laura Cracco, de Venezuela

 

   Bocas Chanel

 

Lenguas viperinas tras los labios brillantes. Sí. Culebras. Toda una historia de reptar bajo la mesa, de susurrar en los propios pensamientos, de vencer al macho con veneno en las sortijas, de ahogarse en el alarido que si no quebraría capillas Sixtinas y Pentágonos. Reptiles por siglos, alfileres en lugar de cuchillos, gasas cuando se requería la soga. Diosas madres en los libros de filólogos nostálgicos, Marías en oraciones blancas, madames Bovary nacidas de la costilla del escritor. Silencio revestido de insultos y palabras fermentadas. Corazones que miran la luna y ven allí algo más íntimo que el amante o marido de años. Somos esas bocas Chanel con una habitación sin huésped.

 

    Leya Tierney, de Inglaterra

 

   Adiós

 

No más caricias

del color de la nada.

No más disculpas

con sabor a ceniza.

Ni más abrazos

bajo la lluvia negra del mañana.

 

Mi adiós es para siempre.

 

Para ti la desnuda hiel

de los engaños,

la malicia sangrante

de tu lengua feral,

las lágrimas mentidas

que alguna vez

manaron de tus ojos ciegos.

 

Mi adiós es para siempre.

 

Y también el dolor de mis heridas.

 

 

   Angélica Tanarro, de España

 

 

   Mil y una noches no bastarían...

 

Mil y una noches no bastarían...

 

Ella lo sabe

            pero insiste.

Aún confía –quiere– en las palabras

que serán piedras

contra su cuerpo de cristal.

 

Niña a la pata coja

encerrada en un círculo de tiza.

 

 

   Müesser Yeniay, de Turquía

  

   Lamento

 

Ser mujer

significa estar invadida, Oh silenciada!

ellos toman de mí toda cosa

una mujer tomó mi infancia

un hombre, mi feminidad…

Dios no debió crear a la mujer

Dios no sabe cómo dar a luz

aquí, las costillas de todos los hombres

están rotas

nuestro cuello es más delgado que un cabello

los hombres nos cargan

como un funeral sobre sus hombros

hemos estado por debajo de sus pies

leves como plumas

volamos desde un mundo hasta un Adán

y mis palabras son, oh silenciada!

las huellas de sus pies…

 

                        (Traducción de Rafael Patiño Góez)

 

   Aleyda Quevedo Rojas, de Ecuador

 

 

   Tríptico

 

   Asunto

 

Giras la llave,

si entras por lo que

te toca, llévatelo.

Tus patadas

en el sillón

reinventan

el hombre que eres

Tengo la impresión

de que no logras

acabar con este asunto

postergado tantas veces

Es aquí

donde arranca

la guerra

de corazones y juzgados.

 

    Espanto

 

 

Una puerta me queda

por abrir

infinitos pavores carcomen

mi sombra

 

Siento rabia al saber

que soy mi propio miedo

enfundado en este cuerpo.

 

   Aflicción

 

Machaco mis dedos

para dejar atrás las azules

llagas de los pesares

 

Soy la muerta

y mi cuerpo un fantasma

sumergiéndose en los ríos

que mojan la memoria.

 

 

   Bertalicia Peralta, de Panamá

 

    La única mujer

 

La única mujer que puede ser

Es la que sabe que el sol para su vida

empieza ahora.

La que no derrama lágrimas sino dardos para

sembrar la alambrada de su territorio.

La que no comete ruegos…

La que opina y levanta su cabeza y agita su cuerpo

Y es tierna sin vergüenza y dura sin odios.

La que desaprende el alfabeto de la sumisión

Y camina erguida.

La que no le teme a la soledad porque siempre

Ha estado sola.

La que deja pasar los alaridos grotescos de la violencia

y la ejecuta con gracia.

La que se libera en el amor pleno…

La que ama… la única mujer que puede ser

La única… Es la que dolorida decide por

sí misma salir de su prehistoria.

 

 

   Marcia Barroca, de Brasil

 

   Tatuajes

 

A través de las retinas tatuadas

por la violencia

calla la simiente tejida

en úteros desiertos

 

Son huérfanas de paz

 

Unas

reactivas luchan

generando esperanza

Otras

se dejan humillar

y en su mirada ausente

podemos percibir su dolor

 

Sus voces

casi siempre olvidadas

se rebelan en un espasmo

de justicia y soledad

 

Es necesario oír lo que dicen

Es primordial acoger su canto de fe

 

Guerreras

Traen en su rostro arrugas profundas

universos solo suyos

perdidos

en un abanico de estigmas

 

Latigazos

no destruyen sueños

pero marcan como hierro ardiente

el encanto y el misterio de ser mujer

 

                                      (Traducción de Alfredo Pérez Alencart)

 

 

   Carlos Barbarito, de Argentina

 

   Si le acercaran un cobertor,

             un bálsamo...

 

Si le acercaran un cobertor, un bálsamo,

un capítulo sin dolencia ni crispación,

un vientre de recobrada pubertad,

una espalda blanca capaz de soñar y despertar

sobre el lado celeste de la piedra,

sobre el lado terreno de la lluvia.

A qué nacer con sal en lo lastimado,

con lenta muerte que el dolor devana;

a qué acudir en días de vinagre,

de gusano perforador del pan,

de cuartos rotos, de horas harapientas

en los que la única rueda que gira

es la que mueve el cobayo,

en los que la única visión

es la de escarcha a la que nada raspa ni conjura.

Lo sé, qué lejos, ahora, su mínimo alimento.

Qué cerca, ahora, su hambre infinita.

Si le procuraran una voz repujada,

una sólida viga en su techo,

un renovado despertar

con vista al amor, el alba, los gorjeos.

 

(De “No Resignación, Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer”, con selección y prólogo de Alfredo Pérez Alencart y pinturas de Miguel Elías, edición del Ayuntamiento de Salamanca, 2016. En la obra participan poetas de todos los continentes. Pérez Alencart escribe que “la mujer remonta el caudal de las libertades, es cierto, aunque todavía encalla en el muro mental de los violentos, incansables a la hora de no disfrazar su cobardía”. La iniciativa para este libro surgió de la Concejalía de Familia e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Salamanca y derivó en este resultado formidable: poemas de 72 mujeres y 64 hombres. “Siendo el hombre el problema en cuanto a violencia de género, satisface ver la cada vez más firme y decisiva implicación de los poetas”, dice el antólogo).

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